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En contra de la utopía: Dostoievski VS Orwell

Tanto Fiódor Dostoievski como George Orwell tenían fuertes opiniones acerca del concepto de utopía y qué ocurrían con las sociedades se negaban a aprender de sus propias limitaciones teóricas. En este artículo, vamos a ver brevemente cómo veían la utopía ambos escritores y cuáles eran sus argumentos.

Dostoievski plasmó sus pensamientos sobre todo en su libro Memorias del subsuelo, mientras que Orwell es mundialmente conocido por libros como 1984 y Rebelión en la Granja, de donde se pueden igualmente extraer sus razonamientos.

 

Memorias del subsuelo, de Dostoievski

 

Como hemos mencionado, el pensamiento de Dostoievski sobre la utopía se condensa en el libro Memorias del subsuelo.

Uno de sus argumentos más importantes se reduce en que no existe racionalidad en la raza humana. Es por este motivo que alcanzar la utopía se considera una quimera, porque una utopía requiere de una racionalidad científica que el ser humano no puede cumplir.

En definitiva, nuestra irracionalidad nos impediría alcanzar cualquier tipo de utopía que se estableciera en un papel de forma teórica. No se puede exigir el cumplimiento de una utopía irracional a seres volubles y llenos de cuestiones sin dirimir, cuando sobre todo tratamos de encontrar un sentido a nuestra existencia, sin mucho éxito.

Dostoievski compara a la raza humana con una partida de ajedrez. En esta partida, los jugadores se enfocarían principalmente en el sentido del logro más cercano (como puede ser un movimiento para eliminar una pieza o abrir camino en cierta parte del tablero), más que el logro último de la partida, que sería el jaque mate. En definitiva, se trataría del proceso de alcanzar, más que alcanzar la meta en sí.

La raza humana no podría funcionar como teclas o instrumentos en perfecta sincronía para construir una utopía científica y positivista, debido a su irracionalidad. Y, en el caso de existir un camino marcado para alcanzar dicha meta, el hombre dejaría de desearlo, o estaría aterrado de la posibilidad misma de alcanzarla.

Si el hombre establece una meta simple a alcanzar, como podría ser que «dos más dos son cuatro», se embarcará en una misión devota para probar su certeza, para vivir a través de ese principio, pero por alguna razón, debido a su irracionalidad, estará aterrado de alcanzar el «cuatro» porque no habrá más después de eso. El hombre entraría en un estado de apatía total.

¿Es posible que este razonamiento esté relacionado con la búsqueda de Dios? ¿Es posible que aluda al camino de probar la existencia de Dios? ¿Quizás de crear una sociedad sin él? Explicaría en parte los fundamentos de nuestras sociedades, con una gran impronta religiosa. ¿Qué ocurriría si Dios ya no fuera la meta de dicha sociedad? Todo lo construido en torno a él comenzaría a tambalearse. Estaríamos ante una contradicción, ya que por una parte querríamos acercarnos más a Dios, probar su existencia de algún modo, pero a la vez estaríamos aterrados de que después de probar ese «dos por dos son cuatro», no haya más que descubrir.

Aquí podríamos consultar a Nietzsche en sus escritos contra la Iglesia, aunque es un tema para otro artículo.

Dostoievski cuestiona también el concepto del libre albedrío. La irracionalidad está presente en el núcleo de que lo que significa ser humano y es este libre albedrío no conformista lo que negaría toda posibilidad de alcanzar la utopía, la cual es racional. Incluso si el hombre tuviera una prosperidad económica asegurada y una tranquilidad absoluta, arriesgaría todo lo que tiene en aras de perseguir el siguiente objetivo irracional.

Por lo tanto, la utopía creada por el hombre no es posible, ya que la humanidad recurriría intencionadamente a la locura y a la destrucción únicamente por defender su libre albedrío.

 

Crítica a la utopía de Orwell

 

La utopía de George Orwell en su obra maestra, 1984, tiene muchos puntos en común con las conclusiones de los fundamentos expresados por Dostoievski.

Básicamente, Orwell lleva la teoría hasta el extremo de defender que la búsqueda de una hiperracionalidad lleva inexorablemente a una hiperirracionalidad totalitaria.

Si has leído 1984, podrás encontrar la fórmula de Dostoievski que hemos comentado dentro de la novela: «dos por dos son cuatro», pero expresada de la siguiente manera «dos por dos son cinco».

Esto supone la irracionalidad absoluta, aquel caos acontecido después de intentar establecer una utopía racional a seres irracionales como los humanos. ¿Por qué? Como decía Dostoievski, por el mero hecho de poder demostrar nuestro albedrío, incluso en contra de la misma lógica. Más allá de distopías de ciencia ficción, Memorias del subsuelo y 1984 tienen una gran similitud que muchas veces puede pasarse por alto (seguro que Orwell leyó al genio ruso en más de una ocasión).

En este sentido, tanto por Orwell como por Dostoievski, se podría decir que si una utopía funciona o no a veces resulta irrelevante para los que la practican, ya que, como en el juego de ajedrez, al final lo que cuenta es el siguiente paso, la siguiente ficha a mover o, dicho de otra manera, el camino hacia la búsqueda de Dios. Nunca podríamos alcanzar la utopía, porque no queremos quedarnos sin la presencia y el camino hacia un objetivo tan magnánimo, al igual que no podemos negar nuestro libre albedrío, del que surgirá el caos irremediablemente una vez esto intente ocurrir.

De esta manera, cualquier utopía que se haya vislumbrado en la historia de la humanidad, quedaría impedida en el mismo momento que su realización fuera plausible. Sin duda alguna, los seres humanos somos irracionales y haríamos lo que sea para «salirnos con la nuestra» y probar que defender nuestro libre albedrío es un objetivo en sí mismo. Este es un debate que engloba muchos más campos del conocimiento: la biología, la jerarquía, la tecnología, la psicología, la ciencia política y un largo etcétera.

Los escritos de grandes pensadores como Dostoievski y Orwell de hace tantas décadas aún son relevantes a día de hoy, y nos ayudan a entender qué significa ser humano y cómo podemos ayudar a construir una sociedad mejor, sin caer en las trampas que nuestros demonios interiores colocan a nuestro paso.

 

El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
https://www.youtube.com/watch?v=MDukjXN7TsE

 

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