Written by destacados, reflexiones

No eres Anna Frank

El título puede sonar obvio, pero parece necesario aclararlo en pandemia, cuando muchos comparan la situación actual con el aniquilamiento nazi. En estos tiempos se ha escuchado hablar de Anna Frank como inspiración, pero también se han comparado las medidas de los gobiernos nacionales con las tomadas por el régimen de Hitler. ¿Por qué es tan peligrosa y desacertada esta comparación?

Para empezar, Anna Frank era una niña que estuvo escondida nada menos que 25 meses antes de ser descubierta por la Gestapo en 1944. Por más que el confinamiento por el Covid-19 pueda resultar extenuante y hasta insoportable para muchos, nadie necesita esconderse en un sótano por más de dos años por temor a que lo asesinen fuerzas represivas del Estado.

Sin embargo, las comparaciones con Anna Frank abundan en Internet. Aquí hay algunas tomadas al azar de Facebook y Twitter:

-“La cuarentena es sólo un desafío al estilo Ana Frank”.

-“Debatir sobre el inicio de un diario por coronavirus para poder ser la Ana Frank de hoy en día.”

-“Me siento como una Ana Frank actual, excepto que Hitler es el Coronavirus y mi diario es Twitter”.

-“Al menos Ana Frank tenía un novio”.

-“Ahora entiendo por qué el diario de Ana Frank era tan aburrido”

-“Ana Frank hizo esto durante dos años sin televisión ni videojuegos. Impresionante.”

-“Bien, necesito que Anne Frank haga un tutorial sobre quedarse en caso o si no voy a creer que está mintiendo. No hay forma de que se haya quedado tanto tiempo”.

También hubo mensajes compartidos por famosos en las redes sociales que han utilizado la historia de Ana Frank como un estímulo para que la gente se quede en casa. En Twitter, el actor Patton Oswalt comentó: “Ana Frank pasó 2 años escondida en un ático y nosotros estamos en casa con Netflix, reparto de comida y videojuegos…”. La comediante Chelsea Handler, al igual que muchos otros, compartió una imagen con las palabras: “Para poner las cosas en perspectiva para los que ya nos sentimos un poco locos, Ana Frank y otras 7 personas se escondieron en un ático de 450 metros cuadrados durante 761 días…”.

Aunque estos mensajes pueden sonar edificantes, lo que no proporcionan es un contexto histórico, en especial porque dejan fuera exactamente el motivo por el que Anne se escondía: era una niña judía perseguida por los nazis.

El Holocausto fue una atrocidad creada y cometida por seres humanos, mientras que el coronavirus es un virus, una enfermedad, algo de la naturaleza. Ana Frank no vivió ni murió para inspirar a la gente a quedarse en sus casas, y usar su nombre y su voz como para eso es menospreciar lo que le sucedió a ella y a tantos otros.

Como ya se mencionó, las comparaciones con el Holocausto también provienen de los manifestantes y los defensores de la derecha, que argumentan que sus gobernantes y políticos son nazis por implementar medidas de distanciamiento social. Pero comparar la cuarentena con vivir bajo el dominio nazi es completamente falso: los políticos nos quitan algunos de nuestros derechos a corto plazo para salvar nuestras vidas a largo plazo, mientras que los nazis quitaron los derechos para controlar la población y como una forma de acabar con vidas humanas. No poder cortarse el pelo no es lo mismo que ser despojado de los derechos humanos básicos.

Estas comparaciones no sólo son falsas, sino que son ofensivas e irrespetuosas. Mercantilizan el trauma que experimentaron los judíos y otros que fueron sistemáticamente atacados durante el Holocausto. Suelen ocurrir, en especial en las redes sociales, que el Holocausto es usado como una medida básica de las cosas malas: si algo es malo, debe ser el Holocausto; si alguien es malo, debe ser un nazi, casi siempre Hitler.

Pero Hitler y COVID-19 no son sinónimos. Hitler eligió como objetivo a los judíos, gitanos, homosexuales, discapacitados físicos y mentales, testigos de Jehová y prisioneros de guerra porque no encajaban en su definición del ideal ario. Aunque es un enemigo invisible, el coronavirus es una enfermedad que no tiene la capacidad de discriminar a algunas personas o de conceder el favor a otras.

De hecho, la única similitud que podría hacerse es que ambas situaciones propagaron una enfermedad mortal: una es una enfermedad literal y la otra es una enfermedad figurativa, es decir el nazismo. Sin embargo, la mayoría de la gente utiliza el confinamiento para la comparación. De esa manera, el asesinato de más de 6 millones de judíos y 500.000 romaníes se minimiza continuamente con cada tweet.

Ya es bastante difícil lidiar con la tragedia y las consecuencias de esta pandemia. Tenemos que dejar de empeorarla degradando la memoria de Ana Frank y de minimizar la memoria del Holocausto comparándola con lo que está pasando ahora. Es más: quizás sea momento de que seamos más cuidadosos con este tipo de comparaciones en cualquier circunstancia. Si alguien te insulta con sus pensamientos en Twitter, eso no lo convierte en Hitler.

A pesar de que el tiempo es hoy más veloz que nunca, el Holocausto no pasó hace muchos años. De hecho, en tiempos históricos, fue ayer. Eso quiere decir que hay muchos sobrevivientes vivos, muchos hijos y nietos de sobrevivientes, y todos ellos reviven el horror del Holocausto cada vez que se hacen comparaciones desafortunadas.

En todo caso, las analogías deberían ser hechas por estudiosos y estar enfocadas en los aspectos políticos actuales, no los sanitarios. La nueva derecha europea, por ejemplo, trae reminiscencias mucho más aterradoras que cualquier virus o bacteria, por más mortal que sea.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
Nazi comparison to ‘stay-at-home’ orders is deeply ignorant, en https://www.palmbeachpost.com/
Anne Frank off limits during COVID-19, en https://kifcle.org/

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