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Oliver Sacks: El maestro de la mente

Oliver Sacks fue uno de los grandes neurólogos británicos, pero también se destacó por su capacidad como narrador. Sus libros, basados en sus experiencias profesionales, fueron adaptadas al teatro, películas y hasta obras musicales. A cinco años de su muerte recordamos al hombre que afirmó que el cerebro es “la cosa más asombrosa que existe en el Universo”.

El doctor Sacks era una persona inquieta. Además de científico, fue motociclista, nadador profesional, levantador de pesas, viajero y escritor. De sus trece libros, varios fueron best sellers. El último de ellos es una autobiografía publicada poco antes de su muerte y titulada “On the Move: A Life”.

Nacido en Londres el 9 de julio de 1933, Sacks era hijo de médicos y recibió su licenciatura en fisiología y biología en el Queen’s College, de Oxford. En 1961 llegó a Estados Unidos, y se formó en neurología y neuropatología en la UCLA (Universidad de California, Los Angeles). Llegó a Nueva York en 1965 como becario; luego fue instructor y más tarde profesor en el Albert Einstein College of Medicine. En 2007 llegó a la Universidad de Columbia como profesor de neurología y psiquiatría, donde fue reconocido como Artista de la Universidad por su capacidad única para unir las artes y las ciencias. En 2012, volvió a la Universidad de Nueva York como profesor de neurología, el puesto que ocupaba al momento de su muerte.

En sus 33 ensayos, el neurólogo se basa en su excepcional trabajo profesional y abarca temas tan aparentemente dispares como la astronomía, la interpretación de los sueños, y hasta el hipo. Sin embargo, se destaca cuando hace precisas observaciones sobre los humanos. Su ensayo más importante, “Telling”, analiza la demencia. En él, describe a un colega retirado, el “Dr. M”, quien regresó al hospital donde trabajó una vez, aunque ahora como paciente interno; el “Dr. M” había desarrollado Alzheimer, pero aun así se consideraba un médico en ejercicio. El doctor Sacks entonces se pregunta: “¿deberíamos haberle quitado su bien ensayada identidad y reemplazarla por una ‘realidad’ que, aunque fuera real para nosotros, no tendría sentido para él?“.

Dicho de otro modo, para Sacks la enfermedad no debe limitar la vida, sino simplemente alterarla para enriquecernos y revelar su verdadero sentido.

Uno de sus primeros libros fue “Awakenings” (“Despertares”), basada en su experiencia como neurólogo en un asilo de ancianos en Nueva York. La historia se volvió increíblemente popular por la película nominada al Oscar protagonizada por Robert De Niro, quien interpreta a un paciente con parkinson, gravemente discapacitado por la rigidez de sus extremidades. El personaje basado en el Dr. Sacks fue interpretado por Robin Williams.

Varios de los libros del Dr. Sacks son autobiográficos. “A Leg to Stand on” describe las consecuencias de un accidente de alpinismo: el autor se fracturó un fémur, pero, a pesar del fuerte dolor, logró bajar de la montaña. Su curiosidad lo llevó a estudiar las drogas que alteran la mente, especialmente durante la década de 1960, y más tarde escribió un libro titulado “Alucinaciones”.

Pero el Dr. Sacks no era tan solo un divulgador hábil: era un erudito genial que profundizó en la historia de las condiciones neurológicas que estudiaba. Exploró la literatura escrita por los grandes neurólogos del pasado: Hughlings Jackson, Henry Head, Kurt Goldstein y A.R. Luria. En su último libro, el Dr. Sacks escribió con entusiasmo y franqueza sobre su vida, y la severa desaprobación de su madre por su homosexualidad.

El Dr. Sacks nunca se adaptó del todo a la modernidad: nunca tuvo una computadora y hasta el final de sus días leyó libros de papel. Para él, las redes sociales son “una catástrofe neurológica a escala gigantesca”. Sin embargo, incluso después de su diagnóstico de melanoma, Sacks tenía una vitalidad notable. “Qué estrecha cresta de normalidad habitamos todos”, escribió en uno de sus libros.

Algunos de sus casos más famosos

-El buda ciego

En su libro de 1996, “Un antropólogo en Marte”, Sacks cuenta la historia de un joven de 25 años llamado Greg, un Hare Krishna que había desarrollado un enorme tumor que finalmente le causó ceguera. Cuando Sacks conoció a Greg a finales de los 70, parecía “soso, plácido, vacío de todo sentimiento”, un estado sereno que sus compañeros Hare Krishna confundieron con la iluminación. “Era gordo como Buda, con una cara vacía y sosa, sus ojos ciegos vagando al azar en sus órbitas, mientras se sentaba inmóvil en su silla de ruedas”, escribió Sacks.

-Desapego selectivo

Después de la cirugía para tratar su epilepsia, un marido y padre de 50 años comenzó a mantener su distancia de los miembros de la familia, negándose a asistir a las celebraciones o a los partidos de baloncesto de su hija de 11 años. “En una ocasión su esposa tropezó y puso la mano sobre la rodilla del hombre para enderezarse, pero él le dijo fríamente que no lo tocara”, escribió Sacks. Sin embargo, era afectuoso con los extraños: “habla más fácilmente y está más animado con la gente del supermercado, la lavandería y la zapatería que con su familia”. Antes de la cirugía, odiaba el hospital, pero en los meses siguientes saludó a sus médicos como si fueran amigos. El informe del caso no incluye una explicación definitiva del cambio de comportamiento del paciente, pero sí un nombre para la condición: “desapego emocional selectivo”.

-Hipersexualidad

En 2010, en la revista Neurocase, Sacks reportó nuevamente el caso de un paciente que experimentó un cambio dramático en su comportamiento después de haber sido operado por epilepsia. Este hombre, que tenía 51 años y estaba casado, desarrolló “hipersexualidad”, una condición que “comenzó con el aumento de las relaciones conyugales y la masturbación”, y se intensificó hasta el punto de descargar pornografía infantil, un delito por el que fue finalmente condenado y encarcelado.

-La mujer perseguida por los dragones

Sacks fue coautor de un estudio sobre una mujer holandesa que informó a sus médicos que los rostros humanos se transformaban en rostros de dragones, justo delante de sus ojos. Un rostro que al principio parecía normal pronto se volvía “negro, con orejas largas y puntiagudas y un hocico sobresaliente, y una piel reptil y enormes ojos de color amarillo brillante, verde, azul o rojo”. Otras veces, las alucinaciones aparecían de la nada: a lo largo del día, ella veía “caras similares a las de los dragones que se acercaban a ella… desde las paredes, los enchufes eléctricos o la pantalla del ordenador… y por la noche veía muchas caras de dragones en la oscuridad”


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
https://www.oliversacks.com/about-oliver-sacks/
Remembering Oliver Sacks…, en https://norwood.wickedlocal.com/
Oliver Sacks, Neurologist Who Wrote About the Brain’s Quirks, Dies at 82, en https://www.nytimes.com/

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