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Sharon Tate, lejos del paraíso

Hay acontecimientos que marcan una época. Para muchos, los asesinatos del clan Manson fueron el fin de la era hippie, es decir del sueño colectivo de liberación. Pero tan trágico e interesante como estos crímenes es lo acontecido después de la muerte de Sharon Tate en la casa ubicada en 10050 Cielo Drive. Un hogar que fue próspero y acogedor terminó por convertirse en un sitio maldito.

Pasaron cinco décadas desde que los seguidores de Charles Manson entraron a la casa de Cielo Drive y asesinaron a todos los presentes, incluida a la embarazada Sharon Tate, actriz y esposa de Roman Polanski. En la actualidad muchos habrán conocido la historia por la película “Érase una vez en Hollywood”, de Quentin Tarantino, que narra desde una particular óptica lo ocurrido antes de los asesinatos.

Sin embargo, la historia real es un poco diferente y bastante más extraña.

La historia de una casa, la historia de una tragedia

La casa donde ocurrieron los asesinatos fue diseñada en 1942 y construida en 1944. En 10048 Cielo Drive, a tan solo unos metros, se construyó una casa idéntica a la que solían llamar la Casa Gemela. No sólo eran iguales, sino que también pertenecían a un mismo terreno y fueron construidas en simultáneo. Una de ellas, por supuesto, era la gemela maldita.

Sin embargo, antes de los asesinatos la casa era deseada por varios millonarios de Hollywood. Estaba ubicada en una hectárea y media de terreno, tenía un estilo campestre francés, y hasta un recorrido privado para apreciar mejor la vista de las colinas de Santa Monica. También tenía una piscina, chimenea de piedra y una casa de huéspedes.

Antes de Tate y Polanski, la casa fue habitada por grandes estrellas como Cary Grant y Henry Fonda. En 1968, cuando residía una pareja de actores, el mismísimo Charles Manson visitó casualmente el lugar. La pareja de actores se iría en 1969, y ese año se mudarían Tate y Polanski.

Pánico y locura en Beverly Hills

En una tarde fresca de verano, Sharon Tate, embarazada de ocho meses, disfrutaba de su finca privada. En ese momento, Polanski estaba en Europa por trabajo, en su cúspide artística y tras el éxito de “El bebé de Rosemary”, una película que terminaría por ser tenebrosamente profética.

Esa tarde, Tate invitó a algunos amigos para que le hicieran compañía: Jay Sebring, Wojciech Frykowski y Abigail Folger. No vale la pena entrar en detalles escabrosos sobre los asesinatos. Alcanza con decir que miembros de la secta que respondía a Manson irrumpieron en la casa y masacraron a los presentes. ¿El motivo? Ninguno, sólo que Manson conocía la casa y otras locuras relacionadas con el fin del mundo y Los Beatles.

El hecho, por supuesto, conmocionó al mundo entero, dejó a Polanski hecho trizas y convirtió a Manson en el criminal más famoso de la Historia.

Luego de los asesinatos

Tras los acontecimientos de esa oscura noche de agosto, al dueño de 10050 Cielo Drive, Rudolph Altobelli, le resultó imposible encontrar nuevos inquilinos. Su solución fue mudarse él mismo a la casa. Vivió allí hasta septiembre de 1988, cuando volvió a poner la casa en el mercado por un valor de 1,99 millones de dólares.

Aunque Altobelli dijo en una entrevista que se sintió “seguro y amado” en la casa, lo cierto es que las ofertas no abundaron a pesar del relativamente barato precio. Finalmente, un inversor la compró por 1,66 millones de dólares, casi medio millón menos que el costo establecido. Dos años después, en marzo de 1991, la vendió en 2,25 millones de dólares.

La residencia de 10050 Cielo Drive se mantuvo en pie lo suficiente como para albergar un último hecho en su bizarra y triste historia. En 1992, la casa se alquiló por unos 11.000 dólares al mes a Trent Reznor, el cantante de Nine Inch Nails, quien posteriormente construyó un estudio de grabación en la amplia sala de estar.

Tiempo después, Reznor dijo no conocer entonces la trágica historia cuando decidió alquilarla; se enteró de la verdad sólo después de leer el contrato de alquiler, que incluía una clausula sobre lo que había sucedido allí.

Con algo de morbo, el músico apodó al estudio “Pig”, una de las palabras escritas con sangre en las paredes de la casa cuando ocurrieron los asesinatos. En ese estudio, grabó su histórico álbum de 1994, “The Downward Spiral”.

En una entrevista realizada en el año 2000, Reznor contó detalles inquietantes sobre su primera noche en la casa: “La primera noche fue aterradora; para entonces sabía todo sobre el lugar; había leído todos los libros sobre los asesinatos de Manson. Así que caminé por el lugar de noche y pensé: “Dios, ahí es donde ocurrió todo”. Me asusté”.

Más tarde, Reznor se disculpó y negó que los asesinatos de alguna manera inspiraran su disco. En diciembre de 1993, se mudó y de ese modo se convirtió en el último residente. A principios del año siguiente, la casa fue demolida y el inversor incluso cambió la dirección por 10066 Cielo Drive.

Desde entonces hasta ahora, la nueva residencia fue vendida y comprada por varios millones de dólares. Según los dueños, a la mayoría de los potenciales compradores no les importa la historia de la casa, o mejor dicho del lugar. Sin embargo, los asesinatos de Tate y sus amigos quedaron para siempre marcados en la memoria colectiva.

En 1969, la California de los hippies y los artistas mostró su desconocido costado oscuro. Y la casa cargaría con una maldición producto de nuestros propios pecados.


https://www.britannica.com/event/Tate-murders

Crímenes de Charles Manson…, en https://www.bbc.com/

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