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David Graeber, el anarquista del 99%

El 2 de septiembre de este año falleció a los 59 años David Graeber, respetado antropólogo y activista norteamericano. Su reconocida obra académica resulta tan importante como su militancia política: fue uno de los ideólogos del movimiento Ocuppy Wall Street, y acuñó frases célebres como “somos el 99%”. En esta nota, un breve repaso por la vida y obra de este influyente anaquista del siglo XXI.

Entre sus varios logros, Graeber fue famoso por libros como “La deuda: Los primeros 5000 años”, “La utopía de las reglas” y “Trabajos de mierda: Una teoría”. Su último libro, “The Dawn of Everything: a New History of Humanity”, co-escrito con David Wengrow, será publicado en 2021.

Según la profesora Laura Bear, jefa del departamento de la Escuela de Economía de Londres, donde Graeber dictaba clases, “David era un antropólogo, activista político e intelectual público muy influyente. Nuestra comunidad no será la misma ahora que se ha ido, pero sabemos que su brillante trabajo será leído por las generaciones venideras”.

Graeber también popularizó la frase “Somos el 99%”, que fue y es utilizada como bandera de batalla por los sectores progresistas en Estados Unidos. Su constante crítica al capitalismo y la burocracia era bien conocida, al igual que su fama de anarquista, aunque no le gustaba que se lo llamara “el antropólogo anarquista” porque, según él, la mayoría de la gente no entiende lo que significa el anarquismo: incluso quienes lo suelen asociar con disturbios y atentados contra la propiedad privada lo descartan como una farsa utópica. “La mayoría de la gente no cree que el anarquismo sea una mala idea: piensan que es una locura”, decía Graeber.

Graeber pensaba lo contrario. De hecho, creía que la locura era esta vida contemporánea, en las garras de realidades económicas y políticas que nadie se molesta en cuestionar. Se hizo conocido justamente por combatir los pilares centrales de la sociedad, tanto en su brillante e idiosincrásica escritura como en su participación y liderazgo en las grandes manifestaciones callejeras de izquierdas del siglo XXI en las más importantes ciudades de Occidente.

Las más influyente de esas manifestaciones ocurrió en 2011. Graeber fue uno de los organizadores. En una serie de interminables reuniones dirigidas según los principios anarquistas, todas las decisiones tenían que ser tomadas por consenso. Graeber planificó lo que se convertiría en la ocupación durante meses de un pequeño parque privado cerca de Wall Street, llamado Zuccotti Park. Fue entonces que Graeber también sugirió que se llamaran a sí mismos “el 99%”, en contraposición al 1% más rico del planeta. En las semanas siguientes, Graeber dio una serie de entrevistas y publicó varios ensayos dondde proporcionó algunos de los conceptos más articulados de las ideas que animaban el movimiento conocido como Ocuppy Wall Street.

Publicado unos meses antes, su libro “La deuda” se convertiría en una guía intelectual para el movimiento, en especial por el concepto de deuda, ya sea aplicado por los antiguos déspotas, las potencias coloniales o los modernos bancos de inversión que venden títulos respaldados por hipotecas. “Si la historia nos enseña algo”, escribió Graeber, “es que no hay mejor manera de justificar las relaciones basadas en la violencia, de hacer que tales relaciones parezcan morales, que reenmarcarlas en el lenguaje de la deuda, sobre todo, porque inmediatamente hace parecer que es la víctima la que está haciendo algo malo”.

Graeber no sólo fue un vínculo no sólo entre los movimientos de base y el mundo académico, sino entre generaciones de movimientos de izquierda. Fue un veterano de las protestas antiglobalización de los años 90, uno de los pensadores que influiría en las agendas políticas de Elizabeth Warren y Bernie Sanders, y uno de los partidarios de las protestas contra las tasas de matrícula en el Reino Unido en 2010, que serían la semilla del ascenso de Jeremy Corbyn a la dirección del Partido Laborista.

El primer grupo al que Graeber ayudó a organizar, Strike Debt, organizó marchas y entregó propuesta para solucionar la deuda de préstamos estudiantiles por parte de universidades con fines de lucro; así, afirman haber ayudado a eliminar más de mil millones de dólares de deuda. Sus esfuerzos despertaron la respetuosa atención de The New Yorker, que describió la idea como “una de las pocas ramificaciones de Occupy que ha tenido un efecto tangible en la vida de las personas”.

Las ideas de Debt también han sido tomadas por los intelectuales inspirados por Keynes, que integran la escuela de Teoría Monetaria Moderna (TMM) y ven al Estado como una herramienta para movilizar los recursos de la economía para el bien común, ilimitado por su capacidad de gravar o asumir deudas y déficits. Alexandria Ocasio-Cortez, la joven legisladora norteamericana, se refirió a la TMM cuando se trató de financiar el Green New Deal, y una destacada pensadora de la TMM, Stephanie Kelton, trabajó con el político Bernie Sanders. Una de las estrellas más brillantes de la TMM, Nathan Tankus, es también un ávido lector y admirador de Graeber.

Entre los escritores de la izquierda norteamericana del siglo XXI, Graeber permanece como uno de los más importantes, alguien a quien se leerá en 100 años, no sólo porque su obra es original y n profunda, sino también porque habla de prácticas transhistóricas de rebelión contra la autoridad.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
Thank you, David Graeber, for shaping our minds, en https://www.dailyo.in
Remembering David Graeber, en https://tribunemag.co.uk
Author and anthropologist David Graeber dies at 59, en https://indianexpress.com

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