Written by asia, mundo

El granjero japonés que vive en un aeropuerto internacional

La historia de Takao Shito es un ejemplo de cómo la urbanización moderna de Japón ha desplazado a los trabajadores rurales de sus tierras. También es una muestra de coraje y determinación, de la lucha de un hombre por no abandonar lo que le pertenece. A pesar de que prácticamente es el único granjero que aún habita y cosecha los pastizales que rodean el aeropuerto de Narita, en Tokio, Shito es la viva personificación de la resistencia rural que durante décadas se opuso a su construcción, el movimiento Sanrikuza.

Todo comenzó con la expansión poblacional que ocurrió en Japón luego de la Segunda Guerra Mundial. El principal aeropuerto que existía en Tokio por ese entonces era Haneda, el cual se había construido en la congestionada e industrializada bahía de la capital del país nipón. Por una cuestión de falta de espacio físico para expandir sus operaciones –además de las molestias sonoras y contaminación que producían los aviones en el sector-, el gobierno japonés decidió que era hora de construir un nuevo aeropuerto en la ciudad. Para este nuevo proyecto, eligieron los terrenos que circundan a la ciudad de Narita (prefectura de Chiba), la cual se encuentra a unos 60km al este de Tokio.

Aún antes de que comience la construcción a finales de los años 60s, los pobladores de Narita se organizaron para protestar en su contra, formando así la Unión Conjunta Anti-Aeropuerto Sanrikuza- Shibayama. A través de incentivos económicos por parte del gobierno de Japón, los granjeros que ocupaban los terrenos elegidos para su construcción fueron tentados a abandonar sus tierras. Pero, a pesar de los resarcimientos monetarios, algunos de estos granjeros se rehusaron a vender sus terrenos ya que históricamente formaron parte de su patrimonio familiar. Por otro lado, y debido a la gran pobreza en la que vivían diariamente, finalmente la mayoría de ellos terminó aceptando el dinero y abandonó su ancestral hogar para siempre.

Una de las pocas familias que decidió quedarse en sus tierras fue la de Takao Shito, quien actualmente continúa viviendo en su hogar natal. Tras el fallecimiento de su padre, cuando él contaba con 48 años de edad, Shito decidió regresar a Narita para hacerse cargo del cuidado de su granja. A pesar de haber contado con un próspero trabajo en un restaurant, el impulso por mantener latente la tradición rural de su familia lo llevó a abandonar la cómoda vida urbana y regresar a sus raíces.

En esta particular parcela de tierra, Shito cultiva –todo de manera orgánica- diez tipos diferentes de verduras, como por ejemplo zanahorias, cebollas, ajo y cebolletas. El contraste que genera la serena imagen de este granjero trabajando la tierra con las moles de acero que vuelan a tan sólo unos metros suyos resulta verdaderamente impactante. Si bien su determinación por quedarse en aquel lugar puede sonar algo descabellada, debe comprenderse que esa tierra fue patrimonio de su familia por más de un siglo.

Si bien hoy el aeropuerto de Narita y los habitantes de sus alrededores conviven en un clima de calma, esto no fue siempre así. Desde que se anunció su construcción en junio del año 1966, los pobladores de la pequeña comunidad rural de las villas Shanrikuza y Shibayama les hicieron saber a las autoridades de su descontento. A partir de entonces (y durante varias décadas), numerosas protestas y actos de vandalismo consiguieron frenar las obras y ampliaciones originales. Éstos incluían la construcción de cinco pistas de aterrizaje, algo que nunca ocurrió hasta el día de hoy debido a las continuas protestas.

De acuerdo al testimonio de Shito, el actual predio en donde se asienta el aeropuerto Narita supo estar habitado por 28 familias, quienes gradualmente fueron abandonando la zona. A pesar de que actualmente sólo cinco familias residen dentro del territorio aeroportuario, Shito es el único habitante original perteneciente a lo que anteriormente fue su villa. Siguiendo la tradición de sus ancestros, él continúa trabajando la tierra en soledad, con el atronador ruido que provienen de los motores de las aeronaves que despegan y aterrizan a su alrededor.

El gobierno de Japón le ofreció a Takao Shito la astronómica suma de 180 millones de yenes (más de un millón y medio de dólares) para que éste abandone su hogar. Para tener una idea de lo que significaría esta suma en la vida de este individuo, él tardaría 150 años vendiendo su cosecha para recaudar esa misma cantidad. El hecho de que haya elegido no priorizar su bolsillo con tal de mantener viva la tradición de su familia es una cuestión que resulta prácticamente insólita en la mentalidad de cualquier país moderno de occidente.

A pesar de todas las horas que le dedica Shito al trabajo de su granja, aún le queda tiempo para realizar sus actividades recreativas favoritas: beber y cantar karaoke. Además de relacionarse con la gente de la comunidad de Narita, este granjero cuenta con la ayuda de diez voluntarios que colaboran con la cosecha de sus verduras. Muchos de ellos son estudiantes pertenecientes a los grupos de protesta que actualmente sólo se reúnen esporádicamente para discutir cuestiones relacionadas con las demoradas ampliaciones del aeropuerto. Éstas aún no consiguieron realizarse gracias a la tenacidad con la que algunos pobladores locales se resistieron a dejarse seducir por las compensaciones monetarias del gobierno japonés.

Takao Shito declara que a él no le interesa el dinero. Este granjero se contenta con poseer una tierra que ha ganado fertilidad luego de haber sido cultivada por más de un siglo por su familia y, sobre todo, saber que la trabaja sin haber comprometido su ancestral patrimonio por una cuestión meramente financiera. Su mayor satisfacción la encuentra al plantar y cosechar vegetales orgánicos que luego pueden disfrutar sus clientes. Es indudable que su padre estaría más que contento y orgulloso de que las tierras de su familia se encuentran, literalmente, en las mejores manos.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
The man living at an international airport. (https://www.bbc.com/)
The Sanrizuka Struggle: Why Farmland Exists In The Middle Of Tokyo Narita Airport. (https://simpleflying.com//)

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