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El viajero, la torre y la larva, Alberto Manguel

viajero

Tener la lectura como un elemento retrospectivo, es una de las estrategias que usa el autor de este libro para sumergir al lector en medio de múltiples citas textuales, haciendo un recorrido ameno por el significado de leer y su historia, además, ¿Quién es este viajero? ¿Es posible desprenderse del mundo? Serán las interrogantes respondidas en El viajero, la torre y la larva.

Para muchas personas el leer forma un componente indispensable de la vida cotidiana, pero realmente sabemos cuál es el propósito que esta podría representar. En el viajero, la torre y la larva de Alberto Manguel, autor del libro, se pone sobre la mesa todos aquellos misterios que giran en torno al arte de la lectura.

La estructura narrativa presente en este libro hace que cualquier lector pueda pasearse sobre la metáfora, donde el elemento presencial de entre líneas se hace posible en un sentido muy figurado. En definitiva, una obra de arte para muchos críticos.

Hallar respuestas a preguntas relacionadas al mundo de la lectura será el meollo del asunto, desde la posibilidad de desprenderse del mundo para sumergirse en una experiencia propia de transformación y autodescubrimiento, hasta analizar quién es verdaderamente el viajero descrito en el título de la obra.

No es solo placer

Aunque para el autor, hacer uso de múltiples citas textuales de autores clásicos le ayuda a darle forma y validez a cada una de sus palabras, la verdad es que, aunque la lectura de El viajero, la torre y la larva puede resultar muy placentera para los usuarios; la verdad es que no es solo eso, el autor busca que se analice realmente el hecho de leer en su más pura expresión.

Aunque Manguel fue muy criticado por ser un escritor carente de estudios superiores, demuestra con esta obra un dominio exquisito de la literatura, expresando bajo un tono ameno y rítmico de lectura la fuente del conocimiento humano, las palabras.

Encontrar una historia entre líneas, para muchos puede resultar algo muy cliché dentro de un libro o novela, sin embargo, pocos autores reconocen que este hallazgo de historias lleva al ser humano más allá de los límites de la imaginación, hasta llegar al punto de volverse parte del mismo, volviéndose un viajero.

Un elogio a la lectura

Esta es una frase que describe muy bien el mensaje más profundo del libro, puesto que el autor enfatiza en el hecho de hacer entender al lector que la lectura no son simplemente palabras, la lectura es un pasaje a mundos completamente distantes de nuestra realidad.

Un recorrido muy bien estructurado por los momentos de la historia que resultan trascendentales para la lectura, representa el ancla de El viajero, la torre y la larva. La fabricación de lentes, la invención de la imprenta, la quema de textos, la transición de los textos de carácter privado al público y la lectura de imágenes, serán fundamentales para entender tanto elogio.

“Para entender el mundo, o para intentar entenderlo, no basta la traducción de la experiencia al lenguaje […] A través de las metáforas, las experiencias de un campo iluminan las experiencias del otro” página 11.

El autor aborda todo el tema de la lectura en distintos aspectos, en primer lugar, un estilo de lectura en silencio, aquella que nace directamente desde el interior de cada persona y que no emite ningún tipo de juicios, la lectura y el placer que esta genera; además de la fuente de conocimientos que representa.

Tres metáforas, tres significados

El uso de metáforas no representa debilidad en la capacidad de expresar ideas, más bien es una asombrosa pieza clave en el entendimiento de estas. El propio texto del libro es metafórico, El viajero, la torre y la larva hace referencia a tres tipos de personas, tres tipos de lectores, además de la forma en que digieren las palabras.

Partiendo de esto, El viajero, la torre y la larva, es un libro que busca entablar una conversación con la historia de una lectura y todos los componentes que giran en torno a ella, buscando acercarse a una experiencia retrospectiva entre el lector y la obra.

La metáfora en el libro, según el autor, surge como una alternativa para darle identidad a algunos elementos del lenguaje difíciles de plasmar.

Cualquier tipo de libro está diseñado para evocar sensaciones en el ser humano, desde aburrimiento, hasta alegría indescriptible, sin embargo, el viajero es una referencia ineludible del lector que usa las letras para transportarse a otros mundos, alejados de su realidad, que avanza por cada página como si de una línea de tiempo se tratara, la cual es capaz de retroceder.

Un viajero parte del hecho de poder retraerse de su realidad, para convertirse en uno solo con los párrafos de una determinada obra literaria, ser alguien que simplemente no puede ser en un plano realista.

En el caso de la torre, Manguel hace una referencia bíblica de la misma, la cual es un ejemplo de virginidad y pureza, ampliamente utilizada en el libro de Cantar de los cantares para referirse a la novia que se prepara para su rey. El autor muestra cómo el desinterés y la negatividad del lector, básicamente se convierte en una torre, incapaz de ser penetrada por la trama.

Por otra parte, la larva, es una de las metáforas que describen al lector que se oculta tras una fachada, quien usa los libros para mostrar algo que simplemente no representa y que inevitablemente lo llevará a ser “una larva, un ratón, una rata, una criatura para la que los libros (y la vida) no son un alimento sino simple forraje” página 13.

El hombre que trazó la metáfora

Alberto Manguel, es un reconocido escritor, editor y traductor argentino-canadiense que nació en el año 1948. Generalmente, todas sus obras las ha escrito en inglés, posteriormente son traducidas a otros idiomas.

Aunque no cursó estudios superiores, rápidamente sus escritos atrapan el interés de los lectores por el profundo nivel literario que este desempeña; además al hablar inglés, español, alemán, francés y, con fluidez, también italiano, lo convierte en un políglota capaz de atrapar a cualquiera con sus obras literarias, destacando La guía de lugares imaginarios y Una historia de la lectura.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
Alberto Manguel, El viajero, la torre y la larva. El lector como metáfora, Fondo de Cultura Económica, México, 2014, 129 pp.: http://www.criticismo.com/
EL VIAJERO, LA TORRE Y LA LARVA: http://www.casadellibro.com
PARA ENTENDER EL LECTOR, POR MEDIO DE LA LECTURA: “EL VIAJERO, LA TORRE Y LA LARVA” DE ALBERTO MANGUEL http://www.gradoceroprensa.wordpress.com

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