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Los desafíos económicos del futuro

Si algo logró evidenciar la actual pandemia de coronavirus –y su consecuente cierre de fronteras- es la fragilidad y dependencia con la que se mueven los mercados internacionales. De igual manera, pudo apreciarse la enorme influencia que poseen las diferentes ideologías políticas de cada país con respecto a la economía mundial. Los expertos aseguran que este nuevo y atípico escenario plantea la necesidad de generar nuevas estrategias de mercado que sean sostenibles a largo plazo.

No existe país sobre la tierra que, en mayor o menor medida, haya resultado inmune a las consecuencias económicas que trajo consigo la globalizada expansión del virus Covid-19. En un mundo en donde cada mercado depende de la economía de las grandes potencias, las restricciones impuestas por la masiva cuarentena global han quebrado importantes cadenas de abastecimiento que han afectado fuertemente a las importaciones de cada país del planeta. Según el renombrado investigador de macroeconomía internacional, Ken Rogoff, esto ocasionará una ralentización del crecimiento financiero de todas aquellas naciones que dependen de los mercados extranjeros.

Aun peor es la predicción de la consultora norteamericana McKinsey que vaticina que, durante el transcurso de la próxima década, las empresas podrían sufrir pérdidas anuales de hasta el 50% debido a alteraciones en sus cadenas de abastecimiento. El mundo económico actual es un ecosistema en donde los cambios de los paradigmas financieros de un país pueden afectar enormemente a otro que depende de sus productos o servicios. Sin embargo, el Dr. Michael Okoroafor, vicepresidente de sustentabilidad e innovación productiva de la empresa alimenticia McCormick, asegura que muchas empresas globales han prosperado en medio de la actual pandemia.

Más allá del optimismo o pesimismo con el que un analista económico determine las consecuencias que tendrán en un futuro los enormes cambios producidos por una extensa cuarentena, éstos sin dudas están planteando nuevos desafíos. Los mercados internacionales se encuentran envueltos en una complicada puja de intereses políticos que ocasionan guerras comerciales (EEUU y China), aislamientos (Inglaterra con el Brexit) y continuas crisis económicas (Venezuela). Todos estos países tienen en común la dependencia de productos y servicios que, en mayor o menor medida, vulneran sus ingresos y sus fuentes de trabajo.

De acuerdo al Dr. Okoroafor, las alteraciones que la pandemia ocasionó en el presente modelo de globalización presenta una inmejorable oportunidad para generar una nueva estrategia. Es evidente que las fronteras que dividen a los países son ficticias y que, para resistir crisis similares a la actual en el futuro, se deberá “contar con un sistema interconectado donde los líderes aprecien los beneficios de cada comunidad y los unifiquen para el bien común”.

Con el desequilibrio global que ha ocasionado la pandemia de Covid-19 ha quedado claro que todas las economías del planeta conviven en una suerte de simbiosis financiera. Para lograr una sustentabilidad de los mercados globales a largo plazo, es necesario que los países más prósperos -en lugar de sólo contemplar sus propios intereses- atiendan de cerca las necesidades de aquellos que están en vías de crecimiento. El Dr. Ivan Yardley, consultor de negocios de la Universidad de Cranfield, Inglaterra, cree que este cambio no será sencillo, ya que los accionistas y líderes de negocios siempre buscarán la manera de sacar ventaja en la tradicional competencia capitalista.

Un nuevo desafío que se les presenta a los grandes y pequeños negocios post-pandemia es el cambio de hábitos de sus consumidores. Mientras que antes de comenzar la propagación del virus el comercio aprovechaba una actitud rutinaria por parte de los compradores con respecto a la adquisición de sus productos, ahora su conducta es mucho más errática. Según la consultora McKinsey, el 75% de los norteamericanos han probado una nueva tienda, marca o manera de comprar durante la pandemia. Si bien esto puede tratarse de una condición pasajera, los comercios –tanto las grandes cadenas como los pequeños negocios- deberían plantearse nuevas maneras de llegar a su consumidor habitual de cara al futuro.

El Dr. Yardley cree que, en la economía post-pandemia, las empresas deberán combinar sus objetivos financieros con los factores sociales que los afectan. Es por ello que, tanto éste experimentado consultor como el Dr. Okoroafor, ven a la actual pandemia como una gran oportunidad para realizar cambios en los modelos económicos actuales. Fortificar integralmente a las estructuras financieras es, de acuerdo a ambos profesionales, la mejor manera de encarar el futuro económico global.

En cuanto a planificación, un grupo de consultores expertos de la firma McKinsey elaboró una serie de medidas que las empresas pueden adoptar para poder sobrevivir al nuevo mercado financiero que se viene. Entre ellas se desataca la necesidad de adaptación a los nuevos tiempos, buscando reinventar los modelos de negocios en lugar de dedicarse a defender los ya adoptados. Además, será fundamental implementar nuevas tecnologías dentro de la infraestructura laboral, automatizando servicios y mejorando la productividad mediante el análisis de datos.

Atendiendo las falencias de las cadenas de distribución y producción que evidenció la actual pandemia, tanto las decisiones como las operaciones de una empresa deberán acelerarse considerablemente: lo que antes se hacía en una semana, en el futuro sólo debe demorar un día. Asimismo, la cadena logística de las compañías debe diversificarse, enfocándose en expandir sus operaciones en las regiones locales y no tanto internacionalmente. Por último, existe la unánime recomendación –tanto por parte de consultoras como de expertos en finanzas- de que los modelos de empresa del futuro deben ser ecológicamente sustentables, es decir, buscar mantener un impacto ambiental positivo al ejecutar sus operaciones.

El Dr. Okoroafor considera a la actual pandemia de coronavirus como una “bendición disfrazada”, ya que sus consecuencias están logrando redefinir la capacidad de adaptación de los actuales modelos económicos. A través del aprendizaje de esta experiencia, los mercados del futuro podrán hacerles frente a desafíos similares de una mejor manera. Considerar al sistema financiero global como un ecosistema, en donde cada una de sus partes afectan a las otras, es fundamental para que los negocios logren resistir crisis semejantes a la que planteó el Covid-19. Sólo la voluntad mancomunada de gobiernos y empresas podrá generar una reorganización global de este tipo, por lo que el momento de comenzar a actuar es ahora.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
The World after COVID-19. (https://www.irc-institute.com/)
What now? Decisive actions to emerge stronger in the next normal. (https://www.mckinsey.com/)

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