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El proceso de adoctrinamiento de las sectas

Poco más de medio siglo ha pasado desde que cuatro integrantes de La Familia Manson instauraron el terror en un acaudalado barrio de Los Ángeles. Pese a la alta seguridad de la zona y la pudiente y relajada vida cotidiana de sus habitantes, una secta logró arrebatarle la seguridad y paz a todos cuantos vivieron cerca de la 10050 de Cielo Drive en 1969. ¿Cómo logró un solo hombre que cuatro personas tomaran la vida de otras cinco, una de ellas embarazada, a las que desconocían?

De acuerdo con El País, hay distintas teorías que apuntan al porqué del macabro asesinato perpetrado en el domicilio de Sharon Tate. Se dice que dicha propiedad pertenecía a Terry Melcher, productor musical con el que Manson había tanteado conseguir un contrato tras compartirle su material. Al ser rechazado, su venganza consistió en masacrar a todos los que se hallaban en la vivienda aquel siniestro día.

Otra teoría le da más crédito a la mente estratégica de Manson, alegando que este trataba de armar una guerra racial usando parte del argot de los afroamericanos: la palabra “pig” que había sido pintada en la puerta de la mansión es como llamaban los negros, en ese entonces, a la policía. Así, supuestamente, Manson desataría el “Helter Skelter”: un caos social en el que la violencia reinaría.

Sin importar las intenciones detrás de los planes ejecutados por Manson, al resto de la sociedad puede (muy probablemente) parecerle descabellado que un grupo de individuos haya sido guiado hacia la perpetración de actos tan brutales como los que se dieron en la vivienda de Tates, así como los que tuvieron lugar, solo al día siguiente, en el hogar de Leno y Rosemary LaBianca. ¿Cuál es la motivación de tales actos? Cuando no conocemos nada sobre cómo operan las sectas, este tipo de comportamiento es incomprensible.

La virtud del adoctrinamiento

Es increíblemente fácil desligarse de la posición en la que se encontraban los miembros de La Familia Manson o los suicidas del Templo del Pueblo. Pero es aún más increíble y, de hecho, espeluznante encontrar una explicación científica que arguye que cada paso que condujo a estas personas a un estado de rendición es sistemático. Un riguroso pero paulatino proceso de adoctrinamiento rompe las defensas de la mente y la consciencia, internalizándose en la psiquis, normalizando comportamientos.

Curiosamente, un proceso tan lejano para muchos se ha convertido en una experiencia más cercana a través de dos películas de terror contemporáneas: Mandy y Midsommar. Mandy, con Nicolas Cage como protagonista, pinta una versión mucho más impactante y bestial sobre cómo funcionan las sectas, involucrando el abuso de sustancias duras y el sentido de derecho del líder de la secta de Los Hijos del Nuevo Amanecer.

Esta película representa uno de los ejes primordiales que posibilitan el proceso de adoctrinamiento: la presentación de un líder supremo, divino, cuya autoglorificación es tan convincente que se recrea en todos los demás miembros de la agrupación. Así también, en La Familia Manson y en el Templo del Pueblo, los líderes eran vistos como mesías. Su palabra era la ley, eran capaces de profetizar, y tenían un halo de superioridad. No obstante, como muestra Mandy, interpretada por Andrea Riseborough, el paso previo para creer ciegamente en el líder es la vulnerabilidad.

Los pasos que preparan a un individuo para convertirse en un fiel integrante de una secta están trazados íntegramente en Midsommar. Una de las proezas de su director, Ari Aster, es que logró que, junto al personaje de Florence Pugh, la audiencia también se internara en la secta de los Hårga sin resistencia. En un artículo del New York Times, el Doctor Clark, fundador de la Boston Personal Development Institute, organización que trata a personas que abandonaron cultos, afirma que no existe un prototipo de persona en las sectas.

Cualquier individuo en un estado de vulnerabilidad puede sucumbir ante las promesas de una secta, ya sea porque experimentan falta de amor, no tienen un soporte social sólido o, como en el caso de la protagonista de Midsommar, Dani, un acontecimiento traumático alteró el orden en su vida. Según Clark, los reclutadores de las sectas suelen pulular por sitios donde las personas solitarias suelen pasar su tiempo, como la biblioteca.

Para debilitar la mente, el prospecto recibe la atención constante de los miembros y una extremadamente amable bienvenida, para reforzar el ideal positivo que la secta quiere instaurar en la mente de la persona. En el caso de Midsommar, podemos apreciar como el mundo de Dani, al principio de la película, es oscuro y deprimente; sin embargo, la comunidad de los Hårga es gloriosamente brillante, llena de naturaleza y paz abundante. Ella es recibida con palabras y muestras de afecto, así como sutiles atenciones (por ejemplo, la diferenciación entre el “bienvenidos” dedicado a los demás visitantes y el “bienvenida a casa” que ella recibe de uno de los anfitriones).

Otra de las estrategias que usan las sectas, desglosa el Doctor Clark, es la privación del sueño para cansar la mente e impedir que el razonamiento sea eficaz. Esto puede lograrse a través de ceremonias extenuantes, que tienen lugar muy a menudo, o a través del trabajo pesado. Esta última táctica fue empleada por el Templo del Pueblo para prevenir que los integrantes pudiesen darse cuenta de la farsa que Jim Jones, su líder, apenas sí podía mantener. Al mudarse al país de Guyana bajo la promesa de un paraíso que habitar, Jones forzó a su gente a cuidar animales y cultivar plantas por largas jornadas y sin buena alimentación.

New Zealand and Media Entertainment (NZME) comenta que otro de los pasos para que una secta tome control sobre un nuevo miembro es el incluirlo en prácticas que van, poco a poco, deshumanizándolo y volviéndolo más dependiente. En Midsommar, este paso se demuestra al incluir a los recién llegados en ceremonias muy solemnes pero ligeras en cuanto a violencia. Luego, bajo una estela de belleza, serenidad y extrema ceremoniosidad, Dani y el grupo con el que había llegado presencian a dos de los Hårga saltar desde un peñasco y caer sobre una roca. Ante el shock, se les explica que la decisión fue voluntaria y que trae honor y felicidad al término de la vida de estas dos personas. Más adelante, los rituales se volverían más brutales.

Otra de las tácticas de las sectas es la de aislar al recién reclutado. Esto es crucial para conseguir la rendición intelectual del nuevo integrante porque cualquier contacto con la realidad podría contribuir a que vislumbre el engaño escondido detrás de las promesas de prosperidad infinitas. Alexandra Stein, ex miembro de la secta The O, explica en múltiples libros sobre el tema cómo es que organizaciones como esta manipulan a sus víctimas. Según su artículo para AEON, este tipo de ambientes prefabricados donde todos los habitantes comparten la misma ideología, veneran a una misma persona y aceptan castigos y recompensas, facilitan el control sobre la comunidad cautiva.

Mandy y Midsommar son dos películas que han retratado, a su manera, el terror y la brutalidad de las sectas, así como la dulzura de la acogida inicial. Las tácticas de adoctrinamiento no solo son usadas por cultos religiosos extremistas, sino, como afirma Stein, por organizaciones terroristas, como la de Sendero Luminoso, y en gobiernos totalitaristas, como el de Corea del Norte.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
Charles Manson, el asesino que puso fin al verano del amor en https://elpais.com/america/
THE PSYCHOLOGY OF THE CULT EXPERIENCE en https://www.nytimes.com/
What Really Happened at Jonestown? en https://www.historyplay.tv/
Cults of hatred en https://www.apa.org/
Eight steps to mind control: How cults suck ordinary people in en https://www.nzherald.co.nz/
How cult leaders brainwash followers for total control en https://aeon.co/

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