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¿Es el fin de la hegemonía estadounidense?

El fin de la hegemonía estadounidense en el mundo puede acelerarse con la pandemia del COVID-19, pero no es la única razón. Los retos comerciales, económicos y políticos a los que el país norteamericano ha tenido que enfrentarse en los últimos años no han hecho sino acelerar su declive.

El orden propiciado por Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial creó una nación con un poder enorme. Ahora, tras años de guerras en Oriente Medio y el resurgimiento de Asia y sobre todo China como potencia económica, puede resultar en mayores problemas para que el país conserve el primer puesto. ¿Es el fin de la hegemonía estadounidense?

 

El dominio del dólar

 

Estados Unidos dio los primeros pasos para convertirse en la primera potencia mundial cuando el país comenzó a movilizarse para su entrada en la Segunda Guerra Mundial. Después de años de crisis económica provocada por el crac del 29 y la Gran Depresión que sacudió toda la década de los años 30, la administración de Roosevelt planificó un rearme a escala nacional.

Aún son muchos aquellos que debaten sobre los efectos que tuvieron los programas del New Deal para la recuperación económica, a favor y en contra. Algunos sostienen que el país pudo comenzar a recuperarse verdaderamente cuando las industrias se unieron para hacer frente a las ingentes necesidades del esfuerzo bélico.

La hegemonía de Estados Unidos a partir de la Segunda Guerra Mundial se planeó incluso antes de acabar esta. En el año 1944, los acuerdos de Bretton Woods establecieron el dólar estadounidense como moneda de referencia mundial vinculada al patrón de oro con unos tipos de cambio estables.

Sin embargo, la administración de Nixon puso fin al sistema de Bretton Woods en el año 1973. A partir de ese momento, las monedas dejaron de estar ligadas al preciado metal y los tipos de cambio comenzaron a fluctuar en mayor medida.

 

Coronavirus: la mayor prueba del país

 

Aunque la caída de la Unión Soviética permitió a Estados Unidos garantizar su influencia por todo el globo y expandir su cultura hasta territorios que antes eran inaccesibles, parece que ha sido finalmente la pandemia del coronavirus y un liderazgo de Trump, el cual muchos consideran totalmente irresponsable, lo que ha hecho ver el fin de la hegemonía de manera definitiva.

El país ha tenido múltiples retos desde la década de los 90: los ataques terroristas del 11-S, las guerras en Oriente Medio, la crisis financiera del año 2008 y la guerra comercial con China más reciente.

El politólogo James Zogby, denomina a la América de Trump como «una locomotora a punto de descarrilar, un gigante dormido que acumula fracasos». Walter Russel Mead, comentaba en The Wall Street Journal que Estados Unidos «debe realizar un esfuerzo inmediato para recuperar la iniciativa global si no quiere que sus contradicciones internas y su falta de dirección estratégica lo conduzcan al desastre».

Más allá de política, campañas electorales, opiniones y cifras, es obvio ver cómo Estados Unidos está pasando un momento realmente difícil, lleno de protestas, tensiones raciales, incendios provocados en parte por la deforestación y la mano del hombre, un paro en plena pandemia como nunca se ha visto hasta entonces y más muertos de los que se contabilizaron por el país en la Primera Guerra Mundial.

El descontento con la administración Trump ha estallado como nunca debido a una deficiente gestión de la crisis sanitaria. Sin embargo, no estaríamos hablando de la caída de un imperio de manera dramática, recordándonos a aquel cuadro de Thomas Cole donde el Imperio romano era saqueado por orden de Alarico. El declive no sería tan acentuado ni tan violento.

 

Un nuevo orden internacional

 

Una teoría del politólogo neorrealista Kenneth Waltz (1924-2013), podría explicar uno de los motivos de esta pérdida de hegemonía de Estados Unidos. Según la teoría del equilibrio de fuerzas, la política internacional se balancea de manera que no exista ningún país que actúe de superpotencia única. Por lo tanto, mientras que, en la Guerra Fría, la hegemonía mundial se disputaba entre Estados Unidos y la URSS, una vez cayó esta, ahora es el turno de dividir las fuerzas a partir del siglo XXI, como se está viendo con China y la guerra comercial.

Según Waltz, aunque esta redistribución del poder mundial pueda suponer algo peligroso a simple vista, defendía que el equilibrio de fuerzas entre las naciones más poderosas era el orden más estable que podía crearse en las relaciones internacionales, evitando conflictos mayores.

La segunda teoría defendida por John Ikenberry (1954) y Charles A. Kupchan (1958) expresa lo que se denomina la «socialización del poder hegemónico», la cual consiste en alterar los sistemas de creencias de los estados «secundarios». Las naciones hegemónicas proyectarían su visión de un orden internacional en las élites de estos estados. Esto es algo que se pudo ver precisamente después del fin de la Segunda Guerra Mundial y el orden económico liberal que se expandió por todo el mundo. Pero, es posible que su hegemonía se vea afectada por los mismos estados a los que influyó en su día. Se puede ver actualmente en muchos estados de Asia. China y la India son un ejemplo importante de ello.

La tercera y última teoría se denomina la «teoría de estabilidad hegemónica» y propone que la nación hegemónica crea un orden internacional estable abriendo los mercados al extranjero. Todos los participantes se beneficiarían, y China ha sabido aprovechar este orden internacional para abrir sus mercados al mundo. La administración de Trump ha expresado su preocupación por China y todo ello resultó en la guerra comercial que hemos vivido estos últimos años.

 

No hay duda de que Estados Unidos está perdiendo su hegemonía mundial, en parte por el poder comercial y económico de China, pero en parte también por la propia situación interna del país, con una clase media que se ha sentido desatendida desde la recuperación económica con Obama, tensiones racionales, una política cada vez más polarizada y otros factores.

Las elecciones presidenciales de noviembre de 2020 no parece que vayan a cambiar demasiado las cosas para el país norteamericano. Sea como sea, Estados Unidos seguirá cumpliendo un papel tremendamente importante en las décadas venideras.

 

El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
https://moderndiplomacy.eu/2020/09/03/decline-in-us-hegemony-will-this-result-in-hegemonic-war-or-not/

 

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