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El proyecto para otorgarles fondos policiales a los afroamericanos

El asesinato del afroamericano George Floyd, ocurrido el 25 de mayo pasado, ha desatado un sinfín de consecuencias que impactan de lleno en distintos ámbitos de la sociedad estadounidense. Si bien la brutalidad policial en los EEUU ha estado presente desde que se abolió la esclavitud de los afrodescendientes de este país, casos similares se suman a un preocupante ritmo creciente. La congresista Ayanna Pressley encabeza la propuesta de una ley que le quite fondos a la policía para destinarlos a las comunidades de color de toda Norteamérica.

Según un reporte realizado en el año 2017 por distintos organismos integrados por afrodescendientes, el gobierno de los EEUU gasta anualmente más de U$D100 billones de dólares en las fuerzas policiales de todo el país. A pesar de que gran parte de ese dinero se utiliza para pagar sueldos y financiar los costos de equipamiento como pistolas Taser, sistemas de reconocimiento facial y cámaras corporales, muchos activistas afrodescendientes aseguran que semejante gasto no tiene sentido. Entre ellos, la voz más destacada es la de la congresista por el estado de Massachusetts, Ayanna Pressley, quien se encuentra promoviendo un desfinanciamiento de todos los departamentos de policía de Norteamérica.

Pressley no se encuentra sola en su reclamo. Integrantes de numerosas agrupaciones activistas como Black Lives Matter y, más precisamente, el movimiento Defund the Police (Desfinanciar a la Policía) se encargan de visibilizar este pedido a través de marchas y redes sociales. Se trata de un reclamo que realiza principalmente la comunidad afrodescendiente de los EEUU, aunque también cuentan con el apoyo de personas de diferentes etnias, así como de prominentes políticos. Un ejemplo de ello es el de la congresista por el estado de Nueva york, Alexandria Ocasio-Cortez, quien está a favor de quitarle fondos a la policía para destinarlo a gastos de las comunidades locales.

Si bien un proyecto que apunte a desfinanciar los fondos policiales para destinarlos a áreas de salud, educación y vivienda cuenta con varios años de existencia, actualmente éste ha cobrado mayor fuerza. Los continuos casos de brutalidad policial contra la comunidad afroamericana, sumada a la crisis económica ocasionada por la pandemia de coronavirus, lograron visibilizar la incongruencia del astronómico presupuesto que destina el gobierno estadounidense a su policía.

En realidad, existen algunos casos en los que la política decidió llevar a este reclamo a la práctica. El alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, tomó U$D150 millones de dólares del presupuesto policial de su ciudad para solventar los gastos de programas locales. Sin embargo, esta medida puede ser vista tan sólo como un gesto, teniendo en cuenta que el gasto anual de la LAPD (policía de Los Ángeles) es de unos U$D3 billones de dólares. Ésta reducción presupuestaria es todavía menos significativa si se tiene en cuenta que gran parte de la comunidad afrodescendiente de esta ciudad norteamericana pide la abolición de sus fuerzas policiales.

Legisladores de otras ciudades como Washington DC, San Francisco y Baltimore, también se han inclinado por adoptar medidas similares. El municipio de la ciudad de Minneapolis (lugar donde ocurrió el asesinato del afrodescendiente George Floyd) decidió ir todavía más allá, prometiéndole a su comunidad el desmantelamiento total de su departamento de policía. Se trata de un anuncio quizás utópico, ya que de él no surgió una alternativa sobre la manera en que las autoridades locales podrían hacer cumplir la ley dentro de la ciudad. En este sentido, muchas voces han hecho público su oposición a que los estados de su país adopten medidas de este tipo.

Según la encuestadora Ipsos, el 60% de los norteamericanos se opone a que se reduzca el presupuesto de las fuerzas policiales y se lo destine a programas sociales. Evidentemente, se trata de una grieta que involucra no sólo a la población civil, sino también a sus gobernantes. En un año de elecciones en los EEUU, un spot publicitario en contra del candidato Joe Biden simulaba una llamada al 911: “Lo sentimos, pero debido al desfinanciamiento del departamento de policía, no hay nadie que pueda responder su llamado”.

Es de público conocimiento la postura del actual presidente de los EEUU, Donald Trump, con respecto a este tema. Mientras que en repetidas ocasiones de declaró estar en contra de quitarle fondos a la policía de su país, declarándose un “defensor de la ley y el orden”, el candidato opositor del Partido Demócrata tampoco cree que ésta sea una solución. A Joe Biden se lo ha caracterizado erróneamente como un defensor del desfinanciamiento policial, abogando en cambio por una reforma que apunte a destinar fondos a programas educativos, de salud mental y rehabilitación de drogas. De esta manera, el candidato Demócrata cree que la policía podría enfocarse más en su tarea de salvaguardar el orden público.

Un análisis realizado por el diario británico The Economist resalta la posibilidad de las consecuencias negativas para los afroamericanos de implementarse un desfinanciamiento de las fuerzas policiales de su país. Al no contar éstas con un presupuesto que satisfaga sus necesidades, existen altas probabilidades de que comiencen a solventar sus gastos mediante prácticas que afecten aún más las vidas de estas minorías. Por un lado, está el exceso de multas por las causas más insignificantes y arbitrarias, las cuales son principalmente dirigidas hacia ciudadanos afrodescendientes. Además, la búsqueda de fondos puede derivar en expropiaciones ilegales de domicilios, reventa de drogas y otras actividades anticonstitucionales, siempre magnificando el abuso racial ya existente.

A pesar de que el reclamo de las comunidades afroamericanos para que se desfinancie –y, en algunos casos, hasta se desarme- a las fuerzas policiales de su país cuenta ya con varios años de existencia, éste comenzó a cobrar más fuerza a partir del asesinato de George Floyd. De acuerdo a Errol G. Southers, un ex policía afrodescendiente, esta propuesta deriva en gran parte de la indignación que siente la población negra hacia la manera en que es tratada diariamente por la policía.

Sin embargo, tanto él como muchos otros analistas creen que recortarles fondos a las fuerzas de seguridad no brindará una solución a este problema, sino todo lo contrario. Las voces más pragmáticas están de acuerdo en que se debe dar a lugar una reforma que apunte simultáneamente a profesionalizar a la policía como así también mejorar las instituciones que trabajan para mejorar la calidad de vida de las comunidades minoritarias de los EEUU.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
‘This Is About True Reparations.’ Rep. Ayanna Pressley on the Movement to Defund Police. (https://time.com/)
Why Protesters Want to Defund Police Departments. (https://time.com/)
The ‘Defund The Police’ Movement Is Sweeping The Country—Here’s What It Really Means (https://www.forbes.com/)
Cutting American police budgets might have perverse effects. (https://www.economist.com/)

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