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Fabbriche di Careggine: estoy aquí (pero nadie me ve)

La del título es una frase acertada para definir el concepto de “fantasma”: en ente ni vivo ni muerto cuya presencia es ignorada por casi todos. Y así como sucede con las personas, también los pueblos pueden convertirse en fantasmas: sitios que mantienen su estructura, pero son invisibles para la mayoría.

En Internet circula la noticia, bien documentada y hasta con videos, acerca de un antiguo pueblo italiano que quedó sumergido cuando se construyó una represa hidroeléctrica en la década de 1940. Lo llamativo es que ese mismo pueblo podría resurgir el próximo año para convertirse así en un pueblo fantasma.

Fabbriche di Careggine, ubicado en la Toscana, al norte de Italia, está (o estaba) compuesto por varias casas de piedra, una iglesia, un cementerio y un puente, y sólo puede verse cuando se extraen 34 millones de metros cúbicos de agua.

La última vez que el lago fue drenado, en 1994, más de un millón de turistas se dirigieron al pueblo para maravillarse con la comunidad medieval abandonada. El próximo año le tocará nuevamente el turno a este pueblo escondido para revelar su fantasmal belleza.

Pero Fabbriche es uno de los tantos lugares abandonados que existen en el mundo, sobrevivientes entre polvo y casas derruidas, ambientados por un solitario soplo de viento. De algún modo, los pueblos fantasmas son cementerios sin muertos. O todavía peor: hogares cuyos recuerdos luchan sin éxito contra el olvido.

¿Qué es exactamente un pueblo fantasma?

La definición de pueblo fantasma no es tan sencilla como en principio podría parecer. De hecho, no existe una definición “oficial” acerca de qué es o no un pueblo fantasma. El asunto es incluso motivo de acalorados debates.

La definición de Wikipedia es la siguiente: “un pueblo fantasma es una aldea, pueblo o ciudad abandonada. Un pueblo a menudo se convierte en un pueblo fantasma porque la actividad económica que lo sustentaba ha fracasado, o debido a desastres naturales o causados por el hombre como inundaciones, acciones gubernamentales, anarquía no controlada, guerra o desastres nucleares. El término se utiliza a veces para referirse a ciudades, pueblos y vecindarios que todavía están poblados, pero significativamente menos que en años anteriores”.

Es, podría decirse, una definición bastante amplia. Para el imaginario popular, un pueblo fantasma es un lugar abandonado con casa viejas en medio del desierto. Pero resulta que un sitio puede estar poblado y todavía así ser fantasma. Veamos de dónde saca Wikipedia su definición. En principio, cita un trabajo de T. Lindsay Baker, catedrático de Historia Industrial de la Universidad Estatal de Tarleton en Stephenville, Texas: “la razón de ser de la ciudad ya no debe existir. Aunque los sitios abandonados cumplen claramente con este requisito, esto no excluye que ciertos sitios semi-abandonados sean clasificados como pueblos fantasmas, siempre y cuando mantengan sólo una población esquelética”.

Pero Baker no se detiene allí, y agrega: “debe haber restos tangibles de la ciudad para que los visitantes los vean. Estos pueden ir desde una calle principal deteriorada poblada de edificios mercantiles/gubernamentales abandonados hasta sólo un cementerio de la ciudad”. Un pueblo fantasma sin visitantes no existe. El espectro necesita ser visto para cobrar vida. De otro modo, es puro viento.

Categorías de pueblos fantasma

Philip Varney es el autor de varios libros bastante populares sobre pueblos fantasmas. Su definición es la siguiente: “un pueblo fantasma es cualquier sitio que tenga una población marcadamente menor desde su apogeo, un pueblo cuya razón inicial de asentamiento (como una mina o un ferrocarril) ya no mantiene a la gente dentro la comunidad”.

Varney divide los pueblos fantasmas en tres categorías: pueblos fantasmas completamente desiertos (como Loma Parda, New Mexico); pueblos con una población mínima (como Elkhorn, Montana), y pueblos todavía prósperos como Central City, en Colorado, que hoy en día cuenta con más de 600 habitantes.

Además, Vanrney establece qué se debe buscar en un pueblo fantasma para identificarlo:

  • Escombros dispersos o un sitio donde la naturaleza ha ganado su batalla;
  • Edificios sin techo o parcialmente demolidos;
  • Edificios tapiados o abandonados, sin población;
  • Una comunidad con muchos edificios abandonados y una pequeña población de residentes;
  • Comunidad o pueblo histórico, funcional pero mucho más pequeño que en sus años de gloria;
  • Una ciudad restaurada, un parque estatal, o una réplica de una vieja ciudad o comunidad.

Como si esto fuera poco, existe un código de ética con respecto a los pueblos fantasma. Lo escribió un aficionado de nombre Gary Speck, autor de un libro sobre pueblos fantasma en Estados Unidos. Allí, establece una forma de comportarse para los visitantes.

Según Speck, NO se puede:

  • Entrar en terrenos privados sin el permiso escrito del propietario.
  • Destruir, dañar o desfigurar cualquier edificio u otras estructuras, o causar cualquier perturbación en los cimientos que pueda causar daños en el futuro.
  • Perturbar cualquier estructura que esté cerrada o parezca estar ocupada.

En cambio, estas cosas SI pueden y deben hacerse:

  • Conocer todas las reglas y regulaciones, ya sean privadas, locales, estatales o nacionales.
  • Acampar y hacer fuego sólo en lugares seguros designados.
  • Dejar la tierra y la vegetación como está.
  • Rellenar todos los agujeros o excavaciones.
  • Remover y desechar apropiadamente cualquier basura.
  • Apreciar y proteger a los pueblos fantasmas y la herencia que representan.
  • Siempre comportarse de manera cortés y educada, y mostrar consideración por los demás.

Básicamente es un manual de buenas conductas que debería aplicarse en cualquier ámbito, no sólo en los pueblos fantasma. Pero hay algo interesante en las reglas éticas de Speck: estos sitios abandonados son monumentos históricos, forman parte de nuestro presente, porque el presente no es sólo gloria. Ignorar a los pueblos fantasma, destruirlos o maltratarlos, es una lucha vacua contra espíritus que de todos modos van a ganar.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
The hidden lives of ghost towns, en https://newsinteractives.cbc.ca
They Live Alone in Ghost Towns, en https://www.nytimes.com

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