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La solución a una necesidad energética en África

La población africana sigue sin tener acceso a la electricidad, lo que obstaculiza el desarrollo económico del continente y le impide alcanzar su pleno potencial. No es secreto que casi el 70% de la población de África subsahariana carece de este servicio, eso corresponde a aproximadamente 600 millones de personas que están completamente desconectadas de la red, a menudo pagando altos precios en efectivo y en salud para usar generadores diésel, lámparas de queroseno y fogatas de carbón. La pobreza de la región los aparta cada vez de las posibilidades de optar por servicios de calidad, y la necesidad parece siempre existir ¿cuál es la solución?

En la actualidad, el sector de la energía se caracteriza por la falta de eficiencia, y la fijación de presupuestos gubernamentales por debajo de los costes, frenando las inversiones necesarias, sin embargo, existe un potencial enorme sin explotar de energías renovables que podría cambiar el mundo para estas poblaciones.

Sam Slaughter, es el cofundador de PowerGen, una empresa que quiere instalar “microrredes” en todo el continente. Las microrredes son versiones pequeñas y locales de la red eléctrica tradicional y pueden funcionar de forma independiente, alimentadas por pilas de combustible, eólicas, solares, etc. Su autonomía los hace atractivos en lugares remotos donde abunda la energía sostenible como el viento y el sol (como lo es África, por lo que se adapta como anillo al dedo), y ayudan a desviar el enfoque de estas soluciones una por una y a dar a los hogares y las empresas un poder real que pueden usar como elijan.

En particular, las microrredes de bajo impacto ambiental, que integran instalaciones de generación de fuente renovable y sistemas de acumulación eléctrica como las baterías, se están progresivamente difundiendo gracias a características de sostenibilidad medioambiental para el suministro energético; disminución de los costes de las tecnologías de acumulación eléctrica (por ejemplo, las baterías) y de los sistemas de generación renovable (por ejemplo, instalaciones fotovoltaicas); desarrollo de sistemas de control inteligentes, que permiten una gestión activa de las cargas eléctricas y las acumulaciones, básicamente, reducir los costes del suministro de energía.

En un ejemplo de las microrredes tenemos el “PowerBox” de PowerGen que comprende 1.4kW de paneles solares, 9kWh de baterías y un inversor de 3kW. Suministra energía a 14 clientes en Nkoilale a unos 250 kilómetros al oeste de Nairobi, Kenia, todos los cuales pagan la electricidad a través de teléfonos móviles.

¿Cómo esta estructura ha impactado a los clientes?

La vida de Lillian Muthoni ha cambiado radicalmente desde que se instaló la caja naranja. Muthoni es propietaria de un restaurante en Nkoilale; antes de PowerBox, Lillian tenía un juego de luces solares y de forma intermitente usaba un generador diésel para alimentar su sistema de música y un pequeño televisor para sus clientes. Gastaba unos 12.000 chelines kenianos (130 dólares) al mes en diésel para su generador y odiaba los humos. Ahora, en la microrred, paga unos 2.000 chelines kenianos (22 dólares estadounidenses) cada mes por la energía que necesita, y deja su dinero para comprar nuevos equipos para su negocio, como un refrigerador.

Un informe de Navigant Research en diciembre de 2014, estimó que la inversión mundial en tecnologías habilitadoras de microrredes totalizará más de $155 mil millones para 2023.

Todos ellos tienen desafíos que superar: las microrredes, como muchos desarrollos de infraestructura en África, son costosas de instalar, los clientes pobres no pagarán la suma necesaria para financiar estas redes.

Empresas como PowerGen tienen mucho trabajo para explicar el modelo: la unidad de Nkoilale se creó gracias a la financiación de Kiva.org y la cooperación continua de los reguladores. Hasta ahora, los gobiernos de África Oriental han tenido la mente abierta para permitir que los modelos de micro-servicios públicos prueben y desarrollen sus enfoques, pero en última instancia, el acceso a la energía eléctrica debe involucrar asociaciones con los burócratas en el poder.

Los problemas asociados a servicios los atribuyen a malas gestiones de gobierno en el continente, comunidades enteras fuera de la red eléctrica, creen apasionadamente que el acceso a la energía confiable y suficiente proporcionada por las microrredes puede resultar en una mejora a nivel nacional en la educación y la prosperidad económica. Para crear energía para todos, las instituciones privadas y gubernamentales deben invertir y recolectar energía renovable para proporcionar microrredes confiables para las comunidades alejadas de las principales ciudades conectadas. De esa forma, la historia de Lillian puede hacerse eco en todo el país y África puede brillar intensamente.

 

El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
Inspirado en: https://ideas.ted.com/how-to-build-a-real-energy-revolution-in-africa/
Fuentes consultadas: https://www.eib.org/attachments/general/energy_needs_africa_es.pdf
http://irena.org/newsroom/articles/2016/Oct/Solving-the-Energy-Access-Problem-with-Renewable-Mini-Grids

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