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Meteorización por racismo

Las madres sufren tanto estrés tóxico durante su vida, que sus cuerpos se deterioran y producen problemas en sus embarazos, causando en muchos casos la muerte de sus bebés.

Con la noticia de un niño, comienzan a aparecer sentimientos de ternura. En la mente se empieza a construir un mundo para ese nuevo ser y sin pensarlo el amor florece. Pero, aún en estos tiempos, en la primera potencia económica del mundo, el color de la piel puede hacer que se retroceda más de un siglo.

¿Puede la presión del racismo acabar con la vida de madres negras y sus bebés en el siglo XXI?

Hace más de 100 años la vida de una embarazada y la de un bebé corrían un riesgo enorme, los padres acostumbraban a esperar que el niño cumpliera un año para poder ponerle nombre. Hay que saber, que tanto la madre como el niño recién nacido viven un tiempo con altos niveles de riesgo después del parto.

A mediados del siglo XIX Estados Unidos comenzó a registrar los niños nacidos haciendo una división por raza.

La mortalidad resultante de las primeras mediciones arrojó que morían 340 niños negros por cada mil y 217 blancos por cada mil. Ya entre 1915 y 1990 y debido a los avances médicos, la higiene, una mejor nutrición y mejores condiciones de vida, las tasas de mortalidad infantil en el primer año disminuyeron en 90%.

Pero a partir de ese momento, debido a las muertes de bebés negros, la tasa de mortalidad ha ido aumentando.

En 2020, las madres negras estadounidenses y sus bebés, viven una tragedia por el color de su piel. El odio no solo es el que se ve en los infames videos de maltrato y asesinato que se ven en redes sociales y canales de televisión. También se ve en las escuelas, los centros de salud y en la atención a las embarazadas negras.

Una historia

Simone Landrum, es una madre negra con dos niños. A los 5 años vivió los embates del desastroso huracán Katrina, sabe lo que es vivir al borde de la muerte, con miedo, con desesperación y esperando por ayuda.

Ella comenzó a tener síntomas que identificó inmediatamente como un embarazo. Fue al médico y este confirmó la sospecha. Corría 2016, la joven de 23 años ya se hacía ilusiones con el nuevo integrante de la familia y la noticia los emocionó a todos.

Armonía ya era parte de la familia y solo faltaba que llegara. La mayoría ha experimentado la sensación, como hermano, padres, tíos o abuelos, es algo digno de celebración.

Simone empezó a sufrir de intensos dolores de cabeza mientras avanzaba el embarazo, además, recibía maltratos psicológicos y físicos de su novio, quien era el padre del bebé. La violencia reinaba en aquel hogar que hasta hace poco celebraba. Solo tenía 3 meses.

El novio obtuvo una fianza y Simone volvió a vivir con él, no sabía que iba a hacer, embarazada y con dos niños, con lo que ganaba como camarera no era mucho lo que podía hacer.

El embarazo evolucionaba y sus pies se hinchaban, a algunas mujeres les pasa y deben ir al médico; pero Simone también veía como se hinchaban sus manos, incluso su cara.

Fue al médico y este le dio la indicación para que tomara un medicamento para el dolor de cabeza. No pudo seguir trabajando, su situación empeoró por mucho.

¿Qué le estaba pasando a su cuerpo? ¿Era algo normal en un embarazo? ¿Estaba su vida y la del bebé en peligro? Pese a las advertencias de los síntomas el médico no le indicó otra cosa que no fuera el calmante para el insostenible dolor de cabeza.

Simone sintió que su médico no la trató bien en su última cita, ella se sentía muy mal, llegó al punto que ni siquiera podía pararse de la cama. Después de 4 días y sabiendo que algo no estaba bien, decidió ir al hospital. En el camino pensó que había roto fuente (derrame de líquido amniótico de la bolsa donde está el bebé); pero en realidad lo que humedeció sus piernas había sido sangre.

Después de ser recibida en el hospital, de mucha angustia y dolor, el médico que la atendió le dio la infausta noticia. Su tensión arterial había subido tanto que le produjo un desprendimiento de la placenta, ella también pudo haber muerto ¿Qué clase de atención médica había recibido? ¿Pudo haberse evitado el fatal desenlace?

La terrible experiencia personal y familiar, dejó una profunda huella en la vida de Simone y sus dos hijos. Luego ella supo que tenía todos los síntomas de preeclampsia, tuvo acceso a los informes médicos y el médico nunca le hizo saber que sus cifras tensionales habían sido siempre altas.

Realidad eclipsada

En Estados Unidos los bebés negros tienen por encima del doble de la posibilidad de morir que uno blanco. Se siente un efecto muy desagradable incluso solo al escribir sobre esta realidad. La tasa es de 11,3 niños negros muertos antes del año por cada 1000, mientras que la tasa de niños blancos es de 4,9 por cada mil ¿Tiene que ver con pobreza o con falta de educación?

Una mujer de color con un título universitario, es más propensa a perder a su hijo que una blanca que no haya alcanzado octavo grado ¿Es un asunto de educación? Los datos del gobierno de ese país refieren una gran disparidad racial.

Según informa el Centro de Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (C.D.C), una mujer negra triplica las posibilidades de muerte por embarazo o causas ligadas a él, si se le compara con una mujer blanca.

La historia de Simone se complicó aún más después de su pérdida, su novio la culpó y en un ataque de rabia casi la asfixia. Ella lo dejó y pasado un tiempo comenzó otra relación y volvió a quedar embarazada, el terror se apoderó de ella, la experiencia pasada la angustiaba.

Esta vez, contó con la ayuda de una organización que trata con mujeres embarazadas y una partera, hizo el acompañamiento de su embarazo. Cuidando cada detalle.

“El racismo institucional y estructural real tiene una gran influencia en la vida de nuestros pacientes, y es nuestra responsabilidad hablar de eso más que simplemente decir que es un problema”, así lo dijo la Dra. Sanithia L. Williams, obstetra-ginecóloga de color.

El bajo peso de los bebés negros es una de las razones por las que más niños negros mueren en Estados Unidos ¿Es por la pobreza?

La doctora Arline Geronimus profesora de la Universidad de Michigan, apunta una teoría, “La Meteorización”. Dice la experta que el estrés tóxico sostenido a lo largo de la vida de una mujer negra, sometida a humillaciones y vejámenes produce un deterioro y eso podría conducir a resultados adversos durante el embarazo, incluido el fallecimiento del bebé.

La creencia aceptada de que la adolescente negra, pobre, consume drogas, no se cuida y por eso terminan con problemas en el embarazo y en algunos casos con la muerte de los neonatos, está lejos de ser una realidad.

Señala las mujeres negras de más de 20 años tienen más pérdidas de sus bebés que las adolescentes y dice que eso le da fundamento a su teoría de meteorización. No se debe a la pobreza y al descuido.

En el caso de las mujeres blancas los resultados fueron todo lo contrario.

Finalmente, la protagonista de la historia contada, encontró un final feliz, pudo tener a su bebé, siguiendo las indicaciones de la partera que le apoyó durante el proceso y para el momento de este escrito seguía con su pareja.

 

En este escrito reflexiono sobre como el racismo impulsa la muerte de madres y bebés negros en estados unidos. Fuente: www.nytimes.com y BBC.

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