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Ayudando a los niños a realizar las tareas escolares en cuarentena

La extensa pandemia de Covid-19 ha ocasionado innumerables alteraciones a la vida de cientos de millones de personas alrededor del mundo y los estudiantes no fueron la excepción. La única alternativa posible para no exponer a los más jóvenes a la amenaza del contagioso virus fue la no asistencia a los centros educativos, una decisión acertada pero que también acarrea indeseables consecuencias. Pero, si bien la ausencia a los colegios ha sido una verdadera prueba de adaptación para los alumnos de todo el mundo, muchos expertos aseguran que esta nueva realidad también posee un costado positivo.

Tras más de seis meses de convivir con un contagioso y potencialmente letal virus, el mundo ha debido aprender a reorganizar gran parte de su agenda social y laboral. El cierre de los establecimientos educativos ha sido una de las primeras –y más lógicas- medidas a adoptar por parte de la gran mayoría de los países del planeta. Si bien la reapertura de las clases continúa siendo objeto de interminables e infructuosos debates, lo cierto es que el poco conocimiento que aún se tiene sobre la transmisibilidad del Covid-19 en los jóvenes y niños los ha condicionado a continuar su educación desde sus hogares.

Según el último reporte emitido por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), más de 100 países se encuentran implementando actualmente restricciones a la apertura de colegios en todo su territorio como consecuencia de la pandemia. Esto significa que el 60% de la población escolar de todo el planeta (más de 1 billón de estudiantes) continúan afectados por el cierre de establecimientos educativos en sus países. Como consecuencia de ello, las autoridades pedagógicas han establecido -de acuerdo a las posibilidades logísticas y tecnológicas de cada región- la enseñanza a distancia, ya sea por medios digitales y/o a través de smartphones.

Es por esta razón que el aprendizaje casero ha asimilado la realización de las tareas escolares que, antes del comienzo de la pandemia, eran un recurso que complementaba la enseñanza que los estudiantes recibían en los colegios. De repente, los padres han debido convertirse en improvisados maestros, debiendo acompañar a sus hijos en el aprendizaje de cada materia, lejos del apoyo y formalidades que caracterizan a la enseñanza tradicional. Pero, a pesar de que se trata de un cambio enorme tanto para los jóvenes como para sus padres, algunos expertos aseguran que esta novedosa interacción tiene un costado positivo.

Charlotte Gater, jefa del plan de estudios de Explore Learning –una compañía norteamericana que ofrece simulaciones educativas online-, asegura que las tareas escolares que se realizan durante los condicionamientos de la actual cuarentena generan nuevas oportunidades de aprendizaje por parte del alumno. De acuerdo a su vasta experiencia pedagógica, es posible seguir algunos lineamientos para aprovechar las ventajas que ofrece el imprevisto escenario educativo impuesto por la pandemia de coronavirus.

Para empezar, los padres tienen la posibilidad de conocer más profundamente el nivel de enseñanza que brinda la institución encargada de educar a sus hijos. Si bien es cierto que el aprendizaje casero puede generar múltiples y constantes distracciones en los más jóvenes, esta situación les presenta un desafío –tanto a padres como alumnos- que puede resultar provechoso encarar. Una consecuencia de la falta de asistencia presencial a los centros educativos ha sido la ausencia de un permanente seguimiento por parte de los educadores. Es por ello que el hecho de que un estudiante deba comprometerse a entender un tema por sí mismo podría generar en su persona un sentimiento de responsabilidad que lo ayudará a mejorar su independencia.

Justamente esta falta de control facilita que los alumnos aprovechen la situación para rehusarse a realizar sus tareas escolares. De acuerdo a Gater, es necesario que se les enseñe a los jóvenes que este tipo de actitudes tienen consecuencias, por lo que también es preciso que los padres les comuniquen a los maestros la reticencia de sus hijos a la hora de encarar los deberes asignados. Esta interacción entre los educadores y los padres les brinda a ambos un seguimiento más profundo de la capacidad de comprensión del niño con respecto a los temas de estudio. También ayuda a entender si la cantidad de trabajo que cada alumno debe realizar se encuentra dentro de sus posibilidades, pudiéndoselo adaptar a éste de acuerdo a su propio nivel de entendimiento.

De acuerdo a Gater, en aquellos casos en que los jóvenes encuentren dificultades a la hora de realizar y comprender sus tareas escolares, los padres deben considerar la asistencia de un tutor. Libres de las limitaciones que suelen afectar la capacidad de enseñanza de los adultos, estos profesionales cuentan con las herramientas pedagógicas adecuadas para poder brindarles a los estudiantes la ayuda que necesiten a la hora de realizar sus tareas.

Una costumbre que pueden adoptar los padres para alentar a sus hijos a cumplir con las tareas escolares es determinar un tiempo específico para que ellos las realicen. En caso de que el maestro estime que éstas deberían llevarles a los alumnos no más de 20 minutos, ese es el tiempo exacto que los jóvenes deben dedicarles, sin presiones ni ayudas de ningún tipo. Gater no aconseja extenderles la duración de las tareas escolares, ya que su función principal es la de testear la capacidad de comprensión de un tema por parte del estudiante y además sirven para que el maestro evalúe de lo que éste es capaz.

La educación hogareña ha planteado toda suerte de desafíos para padres, estudiantes y maestros, siendo la realización de las tareas escolares uno de ellos. Es por esta razón que los expertos pedagógicos destacan la importancia de que todos los involucrados puedan acordar una rutina para que los alumnos logren adaptarse a estos inciertos tiempos que vivimos en la actualidad. Si bien se trata de una realidad que en muchos sentidos no ha resultado ser la ideal, también presenta la oportunidad única de crear un novedoso y propicio ambiente en el que los alumnos puedan continuar educándose de la mejor manera posible. Los consejos de esta experimentada pedagoga pueden ser un excelente medio para lograrlo.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
Smarter, not harder: what homework means now and how to get your kids on the right track. (https://www.theguardian.com/)
Education: From disruption to recovery. (https://en.unesco.org/)

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