Written by covid19

Bueno para ti y para los demás

Si ayudar a otros te hace bien ¿Por qué dejarías de hacerlo? La solidaridad es clave para superar las crisis. Quizás en los peores momentos de la vida, eso sea lo único que te haga avanzar.

Agustín, es el encargado de hacer la limpieza y mantener la higiene de un edificio en una provincia argentina. El Covid 19, ha demandado de él mayores esfuerzos en las áreas que le competen. Ahora debe dedicar más tiempo a la desinfección de los lugares comunes de la propiedad.

Comenta que muchos vecinos se le han acercado para ofrecerle apoyo desinteresado y es algo que aprecia mucho, la verdad, dice, es que no esperaba que otras personas le ayudarían a hacer ese trabajo. Está muy complacido y expresa que lo ve como un acto de compañerismo, dice que la ayuda mutua hará que se pueda salir más rápido de esta situación.

En cada acto o circunstancia, por más sencilla que esta sea, el sentir que no se está solo, llena de aliento a las personas y eso hace que puedan enfrentar situaciones adversas con mayor entereza y con esperanza. Es algo que es bueno para ti y para los demás también.

Ser solidario no solo ayuda a otras personas a solventar un problema, también nos ayuda a ser más saludables, porque hace que la autoestima aumente, nos conecta socialmente con los demás y eso mejora la salud mental. Esa es la opinión de Guillermo Fouce, presidente de Psicólogos Sin Fronteras.

La solidaridad no es algo que se haga para hacer dinero, ese no es el beneficio, el reconocimiento social de una labor desinteresada en favor de quienes más lo necesitan alimenta el carácter humano, es algo que no tiene un precio. Incluso sin recibir reconocimiento, el hecho de ver que alguien que no tenía que desayunar y que ahora puede hacerlo gracias a su ayuda, es algo que no se puede comprar en ninguna parte, no hay dinero que pueda pagarlo.

La pandemia a conectado a más personas que cualquier otra tragedia que haya vivido la humanidad. Tal vez suene exagerado; pero las imágenes de vecinos que ahora conversan cuando antes pasaban uno por el lado del otro sin ni siquiera mirarse, dice mucho de la necesidad que tenemos los seres humanos de sentirnos parte de algo; pero solo nos damos cuenta cuando ocurren catástrofes o, en este caso, de gente que se une para enfrentar la enfermedad, que pudiera llegar a matarlos.

En Buenos Aires, Argentina, Margarita, una pediatra colombiana, no podía dejar de sentirse conmovida por el gesto que tuvieron quienes son sus vecinos. Es bien sabido que el personal de salud ha sido objeto de rechazo en los edificios o condominios en los que viven, porque a diario están rodeados del virus y la gente tiene miedo de contagio.

Margarita llegó un día de confinamiento a su casa y vio una misiva de sus vecinos. En ella, ofrecían toda la ayuda que pudiera necesitar, dijo: “eso me llenó el alma” había tenido un agotador día de trabajo.

La duda y la angustia ante la enfermedad, tienen una virulencia tan grande o más que el propio virus. La respuesta de quienes son más solidarios ha sido maravillosa, es la mejor publicidad que puede hacer la humanidad sobre lo que somos, es nuestra mejor cara. Jóvenes ayudando a ancianos, o redes de personas que hacen comida para llevar a los más desvalidos.

Me cuido y así te cuidaré

Para María E. Jiménez, quien forma parte de La Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia del SARS-COV-2 en México, una persona contagiada puede infectar a 2,5 individuos por día, eso significa que en un mes habrían 406 contagiados a partir de ese infectado inicial. De tal manera, no se es solidario incumpliendo los protocolos de seguridad establecidos para combatir el virus, porque la solidaridad consiste en velar por los otros y queda claro que, si un individuo no se es capaz de cuidarse a sí mismo, estará poniendo en peligro a quienes están a su alrededor. 

Si entendemos que la solidaridad es el lazo que une a la sociedad, porque es a partir de ella que se fortalece y es lo que ha permitido que la humanidad haya sobrevivido hasta ahora, entonces el acompañamiento y la creación de políticas públicas que la estimulen, son por demás necesarias ¿No le parece?

Los gobiernos ostentan una enorme responsabilidad al tener en sus manos las decisiones que puedan ayudar a los pueblos a salir mejor parados de la enfermedad y la crisis económica y social que deviene de la pandemia. Pero ¿Cuánto se ocupan de la solidaridad? ¿Qué tan importante es en las decisiones?

Es cierto que la ayuda económica, el empleo, la seguridad, son importantes; sin embargo, eso no hará que una persona se cuide a sí misma y trate de no enfermarse para que no contagie a otros y agrave más la situación ¿No lo cree así? ¿Cuál es la responsabilidad de los gobiernos en este sentido?

Hay un vacío de credibilidad muy notable, la gente no termina de estar clara si lo que le recomienda el gobierno es lo más conveniente. Algunos excusan su irresponsabilidad de no cumplir con los protocolos de seguridad, basados en el supuesto de que el virus es una invención para el control social.

El otro virus que azota

El sentimiento noble y necesario de la solidaridad tiene un enemigo que trabaja siempre en las sombras. Hay quienes se aprovechan de los momentos de tragedia para obtener beneficios económicos que están al margen de la ley.

Se usa el espíritu solidario de las personas para realizar estafas. Los inescrupulosos atienden a sus bajos instintos para usar el engaño ante tanta incertidumbre. Así, solicitan dinero usando organizaciones fantasmas que le quitan el dinero a la gente, con la mentira de que será para ayudar a los más necesitados.

Pero la situación también golpea directamente a quienes ingenuamente confían y compran vacunas contra el Covid, que no existen, que nunca llegan, que sirven de excusa para entrar a las casas de quienes inocentemente compran y son asaltados y violados.

Las recomendaciones de los expertos señalan que todo lo que ahora ofrezca una solución médica contra el Covid 19, que muestre falsos científicos dando argumentos, que presenten promociones o precios especiales para comprar vacunas contra el virus, que indiquen que ya se están agotando las últimas vacunas, que tienen pruebas para detectar el virus, son falsas.

Casualmente los más afectados por este tipo de estafas son los adultos mayores, los más afectados por el Covid 19.

Lamentablemente no son muchos los que están bien informados. Quizás mientras un gobernante o un representante de organizaciones como la OMS, está dando estas indicaciones en TV, estas personas prefieren ver una película o un programa recreativo, están en su derecho ¿Quién los protege de ese otro virus, el de la estafa?

La mayor demostración de solidaridad que se puede dar en estos momentos, consiste en cuidarse de no contagiarse para no propagar más la enfermedad. Es la mejor forma de ayudar a los otros ¿Cree que será muy difícil?

En este escrito reflexiono sobre lo importante que es entender que el valor de la solidaridad es fundamental para superar esta pandemia. Fuente: La ética de Aristóteles y News.un.org.

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