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¿Cómo hace 100 años se fomentó el regreso a la escuela en medio de una terrible enfermedad infecciosa?

Hablar de la vuelta a la normalidad no es cosa nueva, hace 100 años durante la tuberculosis, el sector educativo se encontraba divagando entre el hecho de volver a clases sin generar riesgos a la salud de los estudiantes y profesionales, y las herramientas que usaría para fomentar dicho retorno. Actualmente, la historia parece repetirse con el tema del Covid-19 y las clases presenciales.

Desde hace muchos años las enfermedades infecciosas que ha experimentado la raza humana han generado ambientes significativamente tensos, pues al reactivar todos los sectores afectados por el mismo, fue necesario implementar estrategias para evitar las repercusiones sanitarias a corto y a largo plazo.

Al analizar el entorno pandémico generado por el coronavirus, es notorio cómo el sector educativo ha sido uno de los que se ha visto seriamente afectado por el tema de las estrategias y herramientas a implementar para un retorno a clases efectivo y sin riesgo de contagio.

Puede que las respuestas se encuentren en los registros históricos de otras enfermedades respiratorias, y cómo la sociedad de ese entonces pudo afrontar situaciones complicadas en cuanto al regreso a clases de forma segura.

La enfermedad que azotó Europa y Norteamérica durante el siglo XIX

Hace 100 años aproximadamente, la humanidad se encontraba luchando contra una enfermedad altamente infecciosa que se transmitía por el aire, poniendo en riesgo la salud de millones de personas en todo el mundo; además, se cobró centenares de vidas en el viejo continente y Norteamérica.

La tuberculosis a finales del siglo XIX, según la CDC o Centro de Centros para el Control de Enfermedades de EE.UU, puso a la sociedad, en especial al sector educativo, un reto gigantesco para volver a la normalidad; pues la educación de millones de niños y jóvenes se veía vulnerable.

Recordemos que, para entonces, los medios de comunicación no se acercaban a los que tenemos hoy en día. Es por ello por lo que pensar en clases a distancia no representaba una opción viable para los estudiantes y profesores. La necesidad de buscar una solución que brindara la reactivación de las clases presenciales era persistente.

La CDC registra que para ese entonces la tuberculosis mataba a una de cada siete personas en los países europeos y Estados Unidos. Si se retomaban las clases, el riesgo de contagio en los salones sería superior que si se mantuvieran en casa, ¿seguros pero sin estudios, o exponerse a la enfermedad mientras se abre paso al conocimiento? ¿Cuál sería la solución?

Escuelas al aire libre

Ya que permanecer en lugares cerrados y con muchas personas aumentaba las posibilidades de contagio de tuberculosis, la solución que surgiría a principios del siglo XX sería mudar las clases al aire libre.

Las primeras “escuelas al aire libre” se originaron en Europa, específicamente en Bélgica y Alemania durante 1904, como una forma de retomar las prácticas educativas presenciales sin generar riesgos aparentes de contagio.

Al ser una estrategia muy exitosa, rápidamente se fue extendiendo por todo el viejo continente. El Primer Congreso de Escuelas al Aire Libre, se celebró en la capital francesa durante el año 1922, como resultado de esta creciente modalidad de estudio.

Según los registros del New York Times, los Estados Unidos no se quedaron atrás, pues para el año 1907, dos importantes médicos de Rhode Island aperturaron varias escuelas al aire libre. Con esta modalidad, se comprobó que ninguno de los niños se contagió de tuberculosis al asistir a clases.

Tomando estos resultados como referencia, en menos de dos años, el país ya contaba con 65 “escuelas al aire libre” aproximadamente, fundadas en las azoteas de edificios, transbordadores abandonados, y recintos vacíos.

En el caso de Suramérica, aunque no se tiene muchos registros sobre esta modalidad de estudio, André Dalben, investigador, descubrió algunos registros que comprueban que a partir del año 1916 estas escuelas se venían formando en Brasil, una de las más resaltantes fue la Escuela Débeis en Río de Janeiro, que permaneció activa desde el año 1927 hasta 1930.

La naturaleza y su efecto en el estudiante

La naturaleza representaba un entorno seguro para los estudiantes y profesores que buscaban el conocimiento, sin embargo, el efecto de la naturaleza sobre el modelo educativo era superior.

Según la profesora de Historia de la Educación en la Facultad de Educación en la Universidad de Sao Paulo, Diana Vidal, las escuelas al aire libre, tenían como propósito suprimir las modalidades de estudio convencionales, para generar nuevas formas de estudio que promovieran la democracia y generaran una sociedad, más solidaria y pacífica.

Sin embargo, este ideal se vio frustrado por el desarrollo de las dos guerras mundiales. Para Vidal, la segunda guerra mundial, específicamente, mostró la necesidad de una educación próxima a la naturaleza, que promoviera los ejercicios prácticos en fusión al desarrollo intelectual, físico y emocional.

En este caso, la participación del profesor se vería como un elemento indispensable, pasando de un proveedor de contenido educativo a ser un mediador, hasta el momento este ideal sigue estando vigente, sin embargo, en muchos casos no se pone en práctica.

Disminución de las enfermedades infecciosas y extinción de las escuelas al aire libre

Durante la década de los 50s y 60s el concepto de las “escuelas al aire libre” desapareció, esto a causa de la disminución de los efectos letales de las enfermedades infecciosas, impulsado por la creación de la vacuna contra la tuberculosis en el año 1921 y su expiación por todo el mundo.

Como consecuencia de esto surgió una nueva modalidad de estudio presencial, esta vez, una que adoptara horarios de entrada y salida establecidos; manteniendo un número más elevado de estudiantes en espacios cerrados, optimizando de esta forma los gastos y recursos implementados.

“El exterior no tiene por qué ser solo para las famosas excursiones escolares. Nos veremos obligados a utilizar el exterior, que es mucho mejor que el cerrado. Es una invitación a pensar en cómo aprovechar mejor los espacios que tenemos” asegura Vidal a la BBC Mundo.

Las “escuelas al aire libre” durante la tuberculosis representaron hace más de 100 años, la solución del sector educativo para reactivar las clases presenciales, ¿podrá acaso la sociedad moderna ver un ejemplo en ello durante la pandemia del coronavirus? 


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
Coronavirus y educación: la original manera con la que hace 100 años se fomentó el regreso a la escuela en medio de una terrible enfermedad infecciosa: http://www.bbc.com

 

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