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John Maynard Keynes: el padre de la macroeconomía moderna

En todas las épocas de crisis se han puesto de manifiesto los conflictos de base donde una sociedad opera. En el caso de la economía, no ha habido una prueba mayor desde la Segunda Guerra Mundial como la que ha sucedido con la pandemia del coronavirus.

Lo que es cierto es que se ha hablado más frecuentemente de las políticas económicas keynesianas para estimular el gasto e inyectar liquidez a las áreas más afectadas. El nombre proviene del economista británico John Maynard Keynes (1883—1946), y hemos hablado de él previamente en el artículo de Milton Friedman, en contraposición con sus ideas.

Así pues, ¿qué sabemos de sus ideas? ¿Entra el mundo en una nueva era de políticas keynesianas?

 

Los acuerdos de Bretton Woods

 

El orden económico después de la Segunda Guerra Mundial no fue casual; se planeó desde un principio, y todo ello confirmó en los acuerdos de Bretton Woods de julio del año 1944.

El nombre proviene del lugar donde se celebró: el Hotel Mount de Bretton Woods, en el estado de New Hampshire (EE. UU.), entre los días 1 y 22 de julio de aquel año. Es en estos acuerdos donde se puede ver la gran influencia de Keynes en las corrientes económicas que tuvieron una gran influencia a partir del fin de la guerra.

La propuesta del economista británico se fundamentaba en dos puntos importantes. El primero trataba de establecer un sistema monetario mundial que estuviera basado en una moneda internacional, fuertemente vinculada a las divisas estables y canjeable mediante un tipo de cambio fijo. Su nombre sería «bancor». El segundo punto supondría la creación de un órgano internacional que pudiese emitir la moneda y mantener la balanza comercial equilibrada, donde los países con superávit tuviesen que transferir su excedente a países deficitarios.

Como podemos imaginar, las propuestas de Keynes en Bretton Woods no siguieron adelante, sobre todo debido al gran peso que la economía de Estados Unidos tendría a partir de ese momento, junto con un dólar omnipresente y un superávit comercial importante.

Sin embargo, los acuerdos de Bretton Woods sirvieron para la aprobación de las siguientes medidas:

  • Fijar un valor de referencia del dólar para el resto de las divisas en vinculación con el oro. El valor de las divisas a partir de ese momento quedaba ligado de una u otra manera al dólar, que a su vez estaba vinculado a las reservas de oro.
  • Creación del Fondo Monetario Internacional (FMI).
  • Creación del Banco Mundial.
  • Creación de la Organización Mundial del Comercio
  • Firma del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio GATT).

           

 

El pensamiento keynesiano

 

La Universidad de Cambridge fue la primera que incluyó la carrera de economía entre sus títulos, a la cual John Maynard Keynes asistió y en la cual impartió clases más adelante.

Como muchos otros personajes de la historia contemporánea, el pensamiento de Keynes estuvo relacionado fuertemente con dos acontecimientos que impulsaron su desarrollo: el hecho de que la economía se convirtió en una disciplina autónoma y la Gran Depresión de los años 30.

El economista también fue político en la etapa final de su vida. Aunque los acuerdos de Bretton Woods no fructificaron estrictamente sobre las propuestas de Keynes, se alejaron mucho de la ortodoxia del libre mercado imperante hasta ese momento, donde la oferta y la demanda regularía casi todos los ámbitos de la vida de manera eficiente.

A diferencia de este pensamiento más liberal, los postulados keynesianos creen que la política económica que aplica un país tiene un efecto clave sobre la efectividad a la hora de salir de la crisis. Los gobiernos deben estimular la demanda mediante políticas fiscales y programas públicos.

Keynes estaba muy interesado en el corto plazo. Para él, los problemas no eran la escasez de recursos, sino el paro y los recursos sobrantes. Hablamos, pues, de un problema de efectividad en la actividad económica, donde la demanda juega un papel fundamental. Los salarios, según él, eran incapaces de adaptarse porque les cuesta bajar cuando los precios suben, creando un desajuste que deprime el consumo porque existe más gente que quiere trabajar y menos empresas que contratan a trabajadores (que ahora son más caros), provocando así más paro.

 

La influencia tardía de Keynes

 

Incrementar el gasto del estado en épocas de crisis es uno de los postulados más importantes de la teoría keynesiana. Él creía que la demanda no llegaría a todo lo que una nación es capaz de producir. Por lo tanto, se acumulan recursos disponibles que puede verse en los inventarios de las empresas.

Si un gobierno realiza políticas expansivas, de inversión y de gasto público, se conseguirá aumentar la demanda, pero también la deuda pública, algo que muchas naciones del mundo han temido y siguen temiendo a día de hoy. No es fortuito que a la crisis del año 2008-2009 se le llamara la «crisis de deuda» en muchos países de la Unión Europea.

La teoría económica keynesiana ha repercutido mucho en la toma de decisiones de las décadas posteriores. Aunque Keynes no era partidario de explicar todo el proceso económico con modelos matemáticos detallados, sí que lo han sido muchos de sus seguidores, al igual que aquellos que han intentado incluir el efecto del comercio internacional y de la influencia del exterior en la economía de una nación.

Las críticas a esta escuela no han parado de llover. Desde la anticipación de los ciudadanos a las acciones del gobierno (invalidando así su iniciativa), pasando por las dificultades de planear una política económica con una ingente cantidad de información y la importancia de la escasez de recursos para explicar de facto algunas de las crisis económicas.

La situación actual con la crisis provocada por el coronavirus ha sido más bien la del estímulo económico. En otras palabras, se han recurrido a políticas económicas keynesianas a la hora de gastar y endeudarse desde el sector público, para de esa manera estimular la demanda de los ciudadanos y de las empresas, cuyo gasto resulta un factor multiplicativo.

Los peligros existen. Un endeudamiento excesivo provoca serias dificultades, y una pérdida de la confianza del inversor o el impedimento de pagar una deuda provoca aún mayores problemas. Algunos estudiosos de Keynes afirman que sus políticas tardan mucho tiempo en hacer efecto. Por si esto fuera poco, a día de hoy tenemos otro problema aún mayor que el coronavirus, y muchas veces se nos olvida: el cambio climático

 

El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
https://www.bbva.com/es/keynes-para-dummies-de-que-se-habla-cuando-se-habla-del-modelo-keynesiano/

 

 

 

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