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“Cerebro de liebre, mente de tortuga”, Guy Claxton

cerebro

La rapidez con la que pienses tiene mucho que ver con los resultados que tendrás.

La velocidad con la que las cosas cambian es muy alta en estos tiempos, tanto que resulta muy complicado para alguien saber qué aprender y qué habilidades hacen falta para lograr cumplir con lo que se desea.

Pareciera lo más lógico hacer las cosas más rápido, como pensar, por ejemplo, para poder ir al ritmo de la dinámica actual. Pero como dice el Dr.Guy Claxton en su libro “Cerebro de liebre, mente de tortuga”, no siempre para alcanzar lo que se quiere hay que ir rápido, a veces, ir despacio resulta mucho mejor ¿Significa que pensar más lento en ocasiones, puede ser mejor? ¿Para un mundo tan rápido pensar lento es una buena idea?

El Dr. Claxton es un experto en ciencias del aprendizaje y ha escrito más de 20 libros, entre ellos el supervendido Building Learning Power. Hoy sus recomendaciones de cómo ampliar el apetito de aprender ha tenido una fuerte influencia en el mundo de la educación, desde los niveles previos a un título universitario, hasta los niveles empresariales más altos.

Lo que parece lógico, no siempre lo es

“Cerebro de liebre, mente de tortuga”, es un libro en el que se explica con mucha claridad, que cuando se trata del pensamiento, a veces hacerlo rápido, puede hacernos presa del engaño, de una solución poco creativa a un problema o de una decisión equivocada.

Cuando se responde a un estímulo como esquivar un objeto o a un animal mientras se conduce, funciona muy bien el cerebro de liebre. Él está allí porque su función es mantenernos vivos.

Una neurona se conecta unas 200 veces cada segundo, eso es el equivalente a 20 trillones de impulsos que llevan información, no hay máquina que pueda imitar esa velocidad. El instituto de Tecnología de Okinawa en Japón, tuvo que usar 83 computadores de los más sofisticados y 40 minutos continuos trabajando, para aproximarse a la velocidad de conexión de una neurona y tenemos en promedio 86 mil millones de ellas, según una publicación de la Dra. Herkulano-Houzel en la revista Nature.

Pero esa rapidez no es la que permite producir una obra artística, sea pintura, escultura, música, una idea disruptiva como la de haber inventado el avión, un objeto que sustituyera la luz del sol, como el bombillo, el teléfono inteligente, o cualquier otra. Para hacerlo la mente tortuga es imprescindible. Madurar una idea, meditar, dejar que la mente viaje, dude, se reconcilie, fluya sin lógica, es necesario para lograr metas que el cerebro liebre jamás lograría.

¿Quién es más inteligente, el cerebro liebre o la mente tortuga? ¿Qué cree Ud.? El Dr. Claxton lo plantea de así, ¿Qué es lo que reduce la incertidumbre?  La respuesta es saber, y se logra a través del aprendizaje.

Pero, ¿Se puede evolucionar sin la duda? ¿Cómo pueden surgir nuevas ideas sin el cuestionamiento o la incertidumbre que estos generan?

El cerebro racional se puede entrenar ¿Puede hacerse lo mismo con el cerebro tortuga? ¿Es necesario?

Complementa Claxton, que las modalidades de pensamiento lento abren las puertas a la inteligencia inconsciente, a la que el autor denomina submente.

La fábula

Muchos conocen la fábula de la liebre y la tortuga. Es el cuento de una liebre que se jactaba de su velocidad y menospreciaba a la tortuga por ser tan lenta. Ante el reto de esta última, ambos hacen una carrera. La liebre sin duda más rápida, sacó ventaja a la tortuga; pero luego de pararse varias veces a descansar, en una oportunidad se quedó dormida. La tortuga era mucho más lenta; pero nunca se detuvo y llegó a la meta para ganar la carrera. Una moraleja es que ir más rápido no siempre es lo mejor para llegar a la meta.

Con toda la antigüedad que tiene el cuento, el paradigma de la velocidad sigue más vigente que nunca. Si es más rápido es mejor, si responde más rápido es más inteligente. Se ha relegado lo que es lento al mundo de lo que no es bueno ¿Cómo aprecia Ud. mejor el sabor de una comida, comiendo rápido o comiendo lento y saboreando cada bocado?

La cultura de occidente le da mayor valor a lo rápido, a lo que el pensamiento lógico aporta, porque es más directo y se presume sin equivocación, ese es el pensamiento deliberado que Claxton llama Modalidad d.

¿Es el hombre y lo que ha creado, producto solo del pensamiento lógico? La psicología de la velocidad tiene el control de las vidas de miles de millones de personas, que aprecian lo que son capaces de hacer los que usan muy bien la mente tortuga, a los que son capaces de ensimismarse, reflexionar y soñar.

Este tipo de personas operan con imágenes, aceptan las ambigüedades, el ocio, el juego mental, no rechazan la confusión, desarrollan la paciencia, la intuición y no pueden hacer nada de esto con un pensamiento lógico, rápido.

Reconocen que es necesario tomarse el tiempo necesario para notar que hay patrones que son comunes en problemas que son diferentes, la mente puede apreciar nuevos significados para información que ya tiene, así se abren escenarios no antes pensados. Eso no significa que se vayan a tomar decisiones sin sopesar consecuencias, solo quiere decir que el mundo tiene más de un color.

Afilar el hacha de la intuición se puede entrenar y el autor invita al lector a hacerlo siguiendo sus recomendaciones. Una de ellas es la de detectar, que no es más que prestar atención a lo que está alrededor y no quedarse reducido al objeto observado. Desarrollar la capacidad de concentrarse para aprovechar ver más allá de lo evidente. Ampliar lo que llama la sensibilidad poética y fomentar la atención mental.

El cerebro es experto engañándose a sí mismo y lo hace para hacer más eficiente su trabajo de mantenernos vivos; pero nosotros también podemos hacer que trabaje de otra manera, en ciertas ocasiones y este libro, “Cerebro de liebre, mente de tortuga”, sirve de gran ayuda para lograrlo ¿Con que objeto? Con la idea de tener una vida más productiva, entretenida y exitosa.

En este escrito expreso mis reflexiones y opiniones sobre el libro “Cerebro de liebre, mente de tortuga” del Dr. Guy Claxton.

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