Written by covid19

Comer afuera será literalmente parte de la nueva realidad

Si bien gran parte de los rubros de negocios sufrieron enormes pérdidas económicas durante la actual pandemia, uno de los que más fueron impactados por la cuarentena han sido los restaurantes. Debido a los protocolos de distanciamiento social existentes, a la gran mayoría de estos establecimientos sólo se les permitió atender a sus clientes en el exterior de sus locales. El gobierno de la ciudad de Nueva York propone que esta tendencia se mantenga aun cuando logre controlarse la proliferación del virus Covid-19.

La industria gastronómica es un poderoso motor económico de la ciudad de Nueva York, lugar en donde más de 50 mil locales que sirven comidas y bebidas le proveen trabajo a casi 1 millón de personas. Se trata de un rubro que, tal como ha sucedido en la mayoría de las grandes ciudades del planeta, ha sido afectado desfavorablemente por la actual pandemia de coronavirus. A pesar de que a partir del mes de julio, más de diez mil restaurantes que existen en la ciudad aprovecharon el permiso para colocar mesas y sillas en las aceras de sus locales, este sector atraviesa una enorme crisis económica.

Tras largos meses de tener que cerrar sus puertas, sumado a la necesidad que tenía la sociedad neoyorquina de retomar una de sus actividades recreativas favoritas, era de esperar que esta alternativa sea un éxito. Sin embargo, se trata de una medida que está lejos de devolverle al rubro gastronómico de esta ciudad las ganancias que supo tener antes del comienzo de la cuarentena. Fue sólo gracias a la ayuda federal del gobierno norteamericano que la mayoría de estos establecimientos han logrado subsistir tanto tiempo con las puertas cerradas. A pesar de ello, durante el período transcurrido entre marzo y julio, casi 1300 restaurantes dejaron de existir en la ciudad de Nueva York.

La ley que les permite a más de diez mil establecimientos gastronómicos de Nueva York atender al público en las afueras de sus locales se llama Open Restaurants, una iniciativa implementada por el actual alcalde Bill de Blasio. A pesar de que su fecha de prescripción era el 31 de octubre, debido a la respuesta del público y a la demanda de los dueños de estos restaurants, se decidió que esta medida se extienda indefinidamente.

El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estadounidense indicó que los restaurantes son focos de contagio de alto riesgo con relación a la propagación del virus Covid-19. Debido a la imposibilidad de utilizar constantemente un barbijo dentro de estos establecimientos, era natural que la única manera de que éstos pudieran reabrir sus puertas era colocando mesas y sillas en las afueras de los locales. Si bien los dueños de restaurantes aseguran que esta alternativa reduce la cantidad de clientes que solían tener antes del inicio de la cuarentena, muchos se encontraron con que también le otorga a su sector un novedoso cambio de imagen que resulta prometedor en el futuro.

Sobre la Arthur Avenue del mítico barrio del Bronx, por ejemplo, existen tres cuadras en las que se destacan una serie de restaurantes de cocina italiana que decidieron aprovechar la ley vigente para crear un nuevo modelo de gastronomía al aire libre. 22 de estos locales decidieron darle un toque europeo a la nueva realidad que impuso la actual pandemia, por lo que durante algunos días a la semana estas calles se cierran al tránsito vehicular para poder acomodar sus sillas y mesas en plena calle. De esta manera, lograron transformar a este sector de la ciudad en Piazza di Belmont, un espacio en donde los comensales pueden disfrutar de un almuerzo o una cena rodeados de un pintoresco ambiente gastronómico que se asemeja a aquellos que se encuentran al sur de Europa.

Si bien muchos dueños de restaurants en Nueva York valoran la ley que les permite ofrecer sus servicios en el exterior de sus locales, también creen que esta es una medida que debió adoptarse mucho tiempo atrás. A las limitaciones de espacio –las cuales generan menos ganancias- debe sumársele el comienzo de los meses fríos en Norteamérica, una cuestión que indudablemente decrecerá la cantidad de neoyorquinos que decidan salir a comer afuera.

A pesar de que la ley Open Restaurants ofrece una alternativa para que este tipo de negocios vuelvan a la actividad, se debe tener en cuenta que en el hemisferio norte ya comenzó el otoño. Más adelante llegará el típico invierno neoyorquino, el cual se caracteriza por ser sumamente frío –al punto que usualmente empieza a nevar desde diciembre hasta marzo-, por lo cual los dueños de restaurantes ya han decidido invertir en calentadores y estufas para atraer a los comensales a esta nueva realidad. Muchos de ellos deberán contentarse con recurrir tanto al take-away como al delivery para poder continuar manteniendo sus negocios, aunque estas modalidades están muy lejos de ser económicamente las ideales.

El circuito gastronómico de la ciudad de Nueva York es uno de los más variados y de mayor calidad del mundo, resultando ser así un gran atractivo turístico para los cientos de miles de personas que la visitan mes a mes. Si bien es cierto que la legislación que les permite a sus restaurantes atender al público sólo en el exterior de sus locales le otorga a la ciudad un atractivo turístico aun mayor, los números indican que las pérdidas financieras para los dueños de estos establecimientos son realmente devastadoras. De acuerdo a las autoridades de la ciudad, se trata de una medida que se extenderá en el tiempo, mucho después de que una cura para el coronavirus Covid-19 se encuentre disponible masivamente.

De acuerdo a Andrew Rigie, director ejecutivo de la organización gastronómica neoyorquina Hospitality Alliance, el continuar con un programa de atención al público en las afueras de los restaurantes es vital para el sector. Sin embargo, más allá del alivio que ofrece esta iniciativa, Rigie cree que “no existe una única legislación que salve a la industria de los restaurantes en Nueva York”. Muchos expertos aseguran que la población mundial debe acostumbrarse a la idea de que regresar a la normalidad preexistente a la actual pandemia es una utopía, por lo que comer al fresco se convertirá en la única alternativa para la gran mayoría de los clientes de restaurantes de cara al futuro.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
Outdoor Dining in N.Y.C. Will Become Permanent, Even in Winter. (https://www.nytimes.com/)
‘Panic Is Setting In’: A Murky Future Lies Ahead for New York’s Restaurant Industry. (https://www.nbcnewyork.com/)
New York´s Restaurant Industry at a Glance. (https://restaurant.org/)

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