Written by ciencia y tecnologia

La deforestación y el cambio climático: los incendios tienen huella humana

No, los incendios en épocas de altas temperaturas no son un fenómeno nuevo. Sí, los incendios tienen huella humana. Aunque hayamos dejado de hablar de incendios como el acontecido en Australia el año pasado, tenemos que estar alerta. El riesgo en cuanto a nuevos incendios es muy elevado, y es una tendencia que se viene confirmando con el calentamiento global, el cual tiene una fuerte huella humana.

Los gobiernos del mundo y la ONU no parecen ser capaces de paliar estos desastres a tiempo y es muy probable que, en las siguientes décadas, este problema se cronifique y arrase numerosas áreas del planeta en repetidas ocasiones. Si a esta tesitura añadimos la fuerte crisis económica provocada por la pandemia del coronavirus, las naciones tendrán una mayor reticencia a la hora de aplicar medidas económicas verdes que afecten a las ganancias a corto plazo, por mucho que los beneficios en el futuro menos inmediato sean claramente beneficiosos para nuestra especie.

¿Por qué los incendios están relacionados con nuestro modulo productivo? ¿Cómo se muestra esta relación?

Australia azotada por el fuego

Australia siempre ha sido un país extremadamente caluroso en verano y los incendios no son un fenómeno de ayer. Sus altas temperaturas y su vasto territorio desértico hacen que el país sea muy propenso al azote del fuego. Sin embargo, este último verano ha sido especialmente extremo.

Se calcula que hasta 10 millones de hectáreas australianas fueron arrasadas por los incendios. Para ponernos en situación, se trata de una dimensión parecida al territorio de Hungría, uno de los países más grandes de Europa. Es difícil imaginar tanta devastación.

La vida en el continente cambió por completo ya que mil millones de animales y 28 personas perdieron la vida, un desastre sin precedentes que nos deja atónitos ante tanta muerte y destrucción.

Los incendios van en aumento

Australia supone un ejemplo reciente de temperaturas extremas e incendios sin parangón, pero no es el único.

Según Global Forest Watch Fires, ocurrieron un total de 4,5 millones de incendios de una envergadura mayor que un kilómetro cuadrado en el año 2019. Son 400.000 incendios más respecto al año anterior.

La tendencia es clara, el número de incendios está aumentando año tras año y va a suponer un problema importante para el que tenemos que estar preparados. La inacción y la falta de previsión puede afectar al planeta de manera irreversible. No hay un solo factor para poder explicar el creciente número de incendios, pero existe una conexión fundamental: las temperaturas oceánicas más cálidas.

Los océanos se calientan

Las emisiones de CO2 han provocado que la temperatura media del planeta aumente un grado desde el siglo XIX. Como resultado, la superficie del mar también se ha calentado hasta 0,8 grados centígrados. Si los océanos se calientan, el CO2 de la atmósfera es absorbido de manera menos eficiente y menos energía almacena el agua. En palabras de Karen Wiltshire, subdirectora del Instituto de Alfred Wegener de Investigación Marina y Polar, «el océano es como el aire acondicionado del planeta».

El mar continuará calentándose en los años venideros, y es de prever que los incendios continúen subiendo en número e intensidad debido a este hecho. Y no solo eso, sino que las temperaturas extremas, tormentas, sequías, inundaciones y otros fenómenos que no son comunes en ciertas épocas del año, tendrán una mayor presencia.

Según otro estudio de Nature Communications realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de Barcelona, si el calentamiento global sube hasta 1, 5ºC, el área propensa a incendios en Europa podría crecer hasta un 40 %. Con una cifra extrema, como podrían ser 3 grados, la totalidad de la Península Ibérica estaría en riesgo.

La mano del hombre

Los incendios son un proceso natural que se basa en la regeneración de los ecosistemas. Según WWF, el 4 % de los incendios actuales surgen de forma natural, como de la caída de rayos y la posterior extensión del fuego en esa zona. El 96 % restante se debe a la mano del hombre, ya sea de forma directa o de forma indirecta.

La agricultura es un factor determinante, porque muchas zonas del mundo utilizan la tala y quema para dar paso a las plantaciones. Industrias como la ganadería, la fabricación de papel o el aceite de palma también afectan en gran medida a la deforestación y al calentamiento global.

Todo ello provoca que los ecosistemas cada vez tengan menos tiempo para recuperarse, y algunos de estos procesos se descontrolan hasta provocar incendios mayores. Con menos vegetación, el CO2 es absorbido en menos cantidad, creando un auténtico círculo vicioso.

Los incendios en sí mismos también son emisores de CO2 a gran escala. Según datos de Greenpeace, cada año se liberan alrededor de unos 8 mil millones de toneladas de CO2. En comparación, supone la mitad de las emisiones que causan la quema de carbón en todo el mundo.

Voluntad política y conciencia ciudadana

Está claro que vivimos en un sistema económico con un gran factor cortoplacista. Es necesario una gran voluntad política y, por consiguiente, ciudadana. El problema de los incendios es otro de los síntomas del calentamiento global, y la comunidad científica ha confirmado en numerosas ocasiones que la huella humana es determinante para parar este desastre.

El miedo que existe a partir de la pandemia del coronavirus, como hemos comentado antes, es precisamente que los gobiernos ignoren todas las recomendaciones de reducción de emisiones de CO2 a la atmósfera en aras de impulsar una recuperación económica lo más pronta posible, sobre todo cuando existen tantas presiones geopolíticas que amenazan la estabilidad diplomática y la balanza de poder.

Sí, es importante reciclar. Sí, es importante reducir nuestra huella de carbono, pero sin un plan a gran escala para reducir el calentamiento de los océanos y de la atmósfera, será muy difícil no superar el desastre de una subida de las temperaturas globales de 2 grados.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
DW, artículo: «Incendios forestales: el cambio climático y la deforestación aumentan el riesgo global».
Tiempo.com, artículo: «Los incendios entran en bucle: víctimas del cambio climático y aliados».
La Vanguardia, artículo: «Los incendios en Australia arrasan más de 10 millones de hectáreas, el equivalente a la superficie de Hungría»

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