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¿Quién demonios es Jonathan Galindo?

Los niños y adolescentes suelen toparse en la web con diferentes personajes o desafíos que pueden llegar a poner en riesgo su vida. Así como ocurrió con el Momo Challenge, ahora le llegó el turno a Johathan Galindo, un oscuro ser de la Internet cuya misión es atemorizar.

Hace unos dos años, el mundo se sorprendió con el Momo Challenge: muchos jóvenes fueron impulsados por varias personas ficticias a enfrentar diversos desafíos, que pasaron de ser pequeños e inofensivos objetivos a tareas más peligrosas, como la automutilación y la dispersión de rumores. Alrededor de diez muertes de jóvenes se vincularon a Momo, entre ellos un niño de 13 años en Luxemburgo.

Ya entonces, el Momo Challenge fue visto como un rebrote del llamado desafío de la Ballena Azul, que en 2016 causó más de 130 muertes en Rusia. Luego el desafío se extendió a otros países, donde causó más muertes.

Y ahora un desafío similar ha surgido por tercera vez. Al igual que con Momo, la “cara” del desafío es un personaje extraño, bizarro. Esta vez no es un pollo con cabeza humana, sino una persona vestida de perro. Por lo demás, funciona exactamente igual que el Momo Challenge.

Jonathan Galindo se dirige a los jóvenes a través de un mensaje privado donde les pregunta si “quieren jugar un juego”. Ese juego consiste en varias tareas; los jóvenes se ven obligados a llevarlas a cabo porque, de lo contrario, Jonathan filtrará sus datos personales. Las misiones se fueron volviendo cada vez más peligrosas, y otras veces los suicidios son la última misión.

Sin embargo, hay diferencias entre Momo y Galindo. El Momo Challenge se llevó a cabo principalmente a través de WhatsApp; en cambio, el desafío de Jonathan Galindo utiliza principalmente las redes sociales populares entre los jóvenes, como Twitter, Instagram y TikTok. En todas esas plataformas, docenas de perfiles ya han aparecido con “Jonathan Galindo” en el nombre.

Según parece, el perfil en Twitter @JonathGalindo fue el primero. Luego, los imitadores empezaron a surgir por todos lados. Docenas de perfiles de Jonathan Galindo se pueden encontrar en Twitter, Instagram y TikTok. Por supuesto, algunos sólo crean este tipo de perfil por diversión. Pero también hay algunas personas con malas intenciones.

¿Mito o realidad?

Los monstruos no existen, o eso al menos nos dicen desde pequeños. Entonces, ¿por qué millones de padres alrededor del mundo le temen a una figura que no existe más que en Internet? La respuesta quizás sea: por ignorancia, o, dicho de otra manera: porque hay una generación nueva que maneja la web mejor que ellos y llega a lugares que los padres no comprenden. Es, otra vez, la vieja lucha entre padres e hijos que conviven en mundos aparentemente iguales, pero profundamente distintos.

Imagina que entras a un video de YouTube de Peppa Pig; el episodio comienza como cualquier otro del popular programa para niños, pero a los tres minutos del brillante y alegre video aparece una cara distorsionada con ojos saltones y una espeluznante voz robótica que dice: “Córtate la pierna y nunca me conocerás”, o “córtate las muñecas y tus padres nunca me verán”.

Esos videos, combinados con una gigantesca cobertura mediática y alarmantes publicaciones en las redes sociales, hacen que los padres entren en pánico. Y no es para menos. Ocurrió con el Momo Challenge así como ahora ocurre con Jonathan Galindo: los niños terminan traumatizados y no hay nadie a quién culpar.

Sin embargo, sigue sin estar claro cuántos videos de Momo o Galindo existen realmente, o si han causado que los niños se hagan daño a sí mismos, o cuán extendido está el fenómeno. También es posible que la cobertura mediática ayude a ampliar la notoriedad de estos desafíos, creando un círculo vicioso que anima a la gente a publicar más videos similares. Quizás lo único tenebroso aquí sea nuestra incapacidad para distinguir lo real de lo falso.

Lo cierto es que YouTube se desentiende del asunto y asegura que ni Momo ni Galindo existen en su web. En su momento, la compañía incluso dijo estar desmonetizando todos los videos sobre Momo, también los que hablan sobre estos fenómenos.

Mundos diferentes

La mente de una persona que nació y se crió con Internet es totalmente diferente a una persona que creció sin Internet. Puede sonar obvio, pero es probable que todavía no hayamos analizado ni digerido las consecuencias que esto trae. Para empezar, una brecha enorme entre padres e hijos. Para los niños hay un modo diferente de experimentar Internet, páginas web y personajes y series desconocidas para el resto, pero lo más importante: una cultura nueva con sus propias reglas.

Podría decirse que las nuevas generaciones viven con mayor naturalidad la nula o escasa diferenciación entre realidad y ficción, entre mentira y verdad, entre impostura e ideología. Las bromas o “hoax” son habituales en este mundo, y es probable que Momo y Galindo sean parte de ello. Un “hoax” es un fraude que no busca beneficios económicos, sino más bien poner en relevancia que no puede creerse nada de lo que vemos en Internet.

De alguna manera, el mito del Coco (o Cuco, o El Hombre de la Bolsa) se ha revertido: ahora son las generaciones más jóvenes las que atemorizan a sus pares, pero también a los mayores. El problema es que, a pesar de Internet, la realidad sigue existiendo y las víctimas por estos “desafíos” son personas reales. Entonces, ¿hasta qué punto estamos dispuestos a tolerar la deformación de la realidad? Quizás el rostro de Galindo sea atemorizante precisamente por eso: ya no podemos distinguir entre la máscara de un perro y un auténtico psicópata dispuesto a todo.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
Social media support: What is the Jonathan Galindo Challenge?, en https://www.hitc.com
Momo Is as Real as We’ve Made Her, en https://www.nytimes.com

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