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Las crisis sacan lo mejor de nosotros

Esa frase la escuchamos frecuentemente cuando surgen condiciones difíciles para familias, ciudades o el mundo, como la que vivimos actualmente con la pandemia. Muchas personas que han pasado por situaciones complicadas o crisis en algún momento de sus vidas, han demostrado que de una u otra manera, esto los impulsa a lograr grandes cosas. La crisis que nos ha traído la pandemia nos ha convertido en personas más solidarias y a acercarnos más a nuestros familiares y vecinos, así no los tengamos cerca.

Este simple hecho está confirmado por evidencia más sólida que casi cualquier otro conocimiento científico, pero a menudo lo olvidamos y en estos momentos, es fundamental recordarlo.

“Hemos aprendido a aceptar la ayuda de los demás”, escribe una mujer que vive en Wuhan. “Debido a esta cuarentena, nos hemos unido y apoyado unos a otros de formas que nunca había experimentado en nueve años de vivir aquí”.

Millones de chinos se animan unos a otros a mantenerse firmes, usando la expresión “Jiayou” (“no te rindas”). Los videos de YouTube muestran a personas en Wuhan cantando desde las ventanas de sus casas, junto con numerosos vecinos cercanos, sus voces se elevan en coro y resuenan entre las altísimas torres de las ciudades chinas.

En Siena y Nápoles, ambos cerrados por completo, la gente canta junta desde los balcones de sus casas. Los niños en Italia escriben “andrà tutto bene” (“todo saldrá bien”) en calles y paredes, mientras innumerables vecinos se ayudan entre sí.

“Después de un momento de pánico en la población, ahora hay una nueva solidaridad. En mi comunidad las droguerías llevan víveres a las casas de las personas y hay un grupo de voluntarios que visita casas de personas mayores de 65 años”.

Un guía turístico de Venecia señala: “Es humano tener miedo, pero no veo pánico ni actos de egoísmo”.

Las palabras “andrà tutto bene” – todo estará bien – fueron utilizadas por primera vez por algunas madres de la provincia de Puglia, que publicaron el eslogan en Facebook. A partir de ahí, se extendió por todo el país y se volvió viral casi tan rápido como la pandemia. El coronavirus no es el único contagio: la bondad, la esperanza y la caridad también se están extendiendo.

La situación actual tiene similitudes obvias con la respuesta humana a los desastres naturales, que se ha investigado ampliamente durante décadas. Las noticias que siguen a un desastre natural casi siempre están dominadas por historias de saqueo y violencia, pero en muchos casos estas historias resultan ser especulaciones infundadas basadas en rumores.

Desde 1963, el Centro de Investigación de Desastres de la Universidad de Delaware ha realizado cerca de 700 estudios de campo sobre inundaciones y terremotos, y la investigación in situ revela los mismos resultados cada vez: la gran mayoría de las personas mantienen la calma y se ayudan mutuamente. “Cualquiera que sea el alcance del saqueo”, señala un sociólogo, “siempre palidece en importancia ante el altruismo generalizado que conduce a la entrega y el intercambio masivo y gratuito de bienes y servicios”.

Sí, el pánico puede ocurrir y algunas personas pueden comenzar a acumular. Pero un psicólogo social británico señala que “es mucho más probable que veamos comportamientos prosociales en múltiples tipos de desastres y eventos extremos”.

Una perspectiva en este aspecto, está orientada a proponer posibles soluciones cuando ocurren crisis. Entre más profunda sea la crisis, entre mayor sea el número de damnificados, mayores serán las oportunidades. Si una oportunidad se entiende como la posibilidad de resolver una necesidad, entonces entre más necesidades y más necesitados, mayores oportunidades. Esas posibles soluciones requieren una gran dosis de creatividad.

En efecto, como señala Albert Einstein, “la creatividad nace de la angustia” de quien se siente responsable de las adversidades que generan las crisis. Es la angustia que produce estar frente a unos resultados adversos, que no se esperaban. Es la normal angustia que genera cierto sentimiento de culpabilidad, pero en los casos frecuentes cuando uno considera que no es responsable sino víctima, entonces las crisis no promueven la creatividad y las innovaciones, sino los lamentos y las quejas por las injusticias de las que uno se siente víctima.

Por otra parte, la importancia de las crisis es que puede servir incluso como oportunidades de aprendizaje, reflexión y autocrítica. Como oportunidades singulares de conocer, desde una perspectiva de la irrefutable verdad de los hechos, el veredicto sobre los yerros cometidos o los aciertos obtenidos. A vía de ejemplo, podemos tomar el caso de nuestra estructura exportadora.

Nada es seguro, pero esta crisis puede ayudarnos en ese proceso. Es posible que veamos una creciente conciencia de dependencia, comunidad y solidaridad. “No sé lo que estás viendo”, tuiteó una psiquiatra y madre holandesa, “pero veo gente que quiere ayudar por todas partes. Siguiendo recomendaciones oficiales, o algo práctico como hacer la compra de comestibles de alguien” …

Aun así, creo que al final podemos acercarnos más, encontrándonos en esta crisis. Como dijo recientemente Giuseppe Conte, el primer ministro italiano: “Vamos a distanciarnos hoy para que podamos abrazarnos más afectuosamente el día de mañana”.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
Inspirado en: https://ideas.ted.com/disasters-and-crises-bring-out-the-best-in-us/
Fuentes consultadas: La crisis y sus oportunidades en https://www.portafolio.co/ y https://thecorrespondent.com/

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