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Conoce las claves para socializar en épocas de pandemia (también en invierno)

Estamos recibiendo informaciones contradictorias respecto del COVID-19 de manera constante, y no es de extrañar. Este virus nos ha sorprendido a todos, a ciudadanos y expertos virólogos por igual. Los efectos de la segunda ola están más allá de las predicciones realizadas hace pocos meses.

Es más, debido al confinamiento de primavera y parte del verano en algunos países y, teniendo esto como referencia para evitar el contacto social y detener la propagación del virus, algunas personas siguen pensando que quedarse en espacios interiores es más seguro.

Nada más lejos de la realidad. La situación es mucho más complicada de lo que podemos llegar a imaginar. Vamos a ver cuáles son los pormenores de socializar en plena época de pandemia cuando el frío y el invierno no permiten las actividades al aire libre. ¿Hay alguna manera de sobrellevar esta ola de manera social?

El interior no es más seguro que el exterior

La distancia social, ese concepto que hemos escuchado en los medios hasta la saciedad, comenzó con recomendaciones de un metro y medio y evolucionó hasta asegurar los dos metros de distancia. Como ya sabemos, la transmisión por aerosol, especialmente aquellas partículas pequeñas que se desplazan en el aire cuando respiramos, hablamos, tosemos o estornudamos, son los que más estragos están haciendo en los datos de incidencia acumulada.

No es de extrañar que consideremos los interiores más peligrosos que el mundo exterior. Esta transmisión por aerosol es mucho más fácil que ocurra en espacios cerrados, donde los dos metros de distancia son más difíciles de respetar y las partículas del coronavirus se disipen con tanta rapidez como al aire libre, incluso con mascarilla.

Si a esto añadimos que muchos locales no estaban preparados para una ventilación adecuada y, dada la situación económica, ni siquiera se lo pueden permitir, tenemos el caldo de cultivo perfecto para la infección del COVID-19. Por esta razón, en muchos países se tomaron las difíciles medidas de pausar toda actividad hostelera y otros servicios «no esenciales» en aras de reducir el número de contagios.

En algunos territorios, también se tomó la decisión de realizar confinamientos parciales o selectivos. Esta situación retrotrae a los meses de marzo y abril del 2020, pero no han sido tan generalizados en la segunda ola. De hecho, algunos expertos avisaron de que la efectividad de la cuarentena depende de su poder preventivo y no de su poder paliativo. Y a esto podemos sumarle que una segunda parada generalizada de toda actividad económica en numerosos países podría traer efectos muy indeseables a medio y largo plazo, más de lo que ya se está viviendo en estos momentos.

Socializar en interiores

Como hemos visto, no es buena idea socializar en interiores. Siempre que lo hagamos, debemos tener un especial cuidado en evitar conglomeraciones de personas en entornos cerrados donde la transmisión por aerosol sea más probable. Entonces, ¡ya está! Basta con salir a entornos abiertos. Sí, sería una solución si no fuera por las condiciones climáticas del invierno.

El frío, sobre todo en los países nórdicos y en zonas del interior, no invita precisamente a salir para establecer contacto social. Recordemos que, por mucho que nos cueste, debemos reducir el contacto social todo lo que podamos. Sin embargo, somos humanos y hay momentos en los que, o bien es necesario, o bien lo necesitamos. Si no tenemos más remedio que socializar en un entorno cerrado, podemos seguir las recomendaciones de la doctora Beth Thielen, profesora adjunta de pediatría y enfermedades infecciosas de la Escuela de Medicina de la Universidad de Minnesota.

Según la doctora Thielen, tenemos que replicar las condiciones que existen en el exterior: elegir el espacio más amplio que podamos, mantener grupos que sean lo más reducidos posibles, llevar mascarilla en todo momento, etcétera.

Otro consejo proveniente de Lidia Morawska, consultora de la Organización Mundial de la Salud, y experta en aerosoles de la Universidad Tecnológica de Queensland (Australia), expresa que mezclemos las corrientes de aire. Hay que moverse, cambiar la forma en la que se abren las ventanas, reducir el tiempo de nuestra actividad social y no quedarse mucho en el mismo lugar, ya que el tiempo de exposición también cuenta para la probabilidad de contagio.

Coronavirus en el exterior y la Navidad

Si tu gobierno permite la socialización en establecimientos de hostelería, ten muy en cuenta que uno de los mayores peligros es el momento en el que nos quitamos la mascarilla en locales sobre todo cerrados y con mala ventilación. Algunos están preparados para ello, otros no tanto. Por eso debemos estar muy pendientes de nuestra decisión. Una opción para apoyar al sector hostelero en todo momento es encargar comida a domicilio o comida para llevar.

Las tiendas, siempre que se respete la distancia de seguridad y aunque sean entornos cerrados, son algo más seguras, ya que llevamos mascarilla en todo momento y no nos la quitamos para comer o beber. Los centros comerciales se benefician de tener espacios más abiertos, reduciendo así la transmisión, pero los establecimientos más pequeños son relativamente seguros si cuentan con las medidas necesarias.

Hay gente que decide crear grupos de cercanos o allegados para relacionarse más asiduamente e intentar no ver a más personas. Igualmente, el riesgo de transmisión sigue existiendo, sobre todo cuando utilizamos el transporte público para ir a trabajar o nos juntamos con personas de nuestro trabajo durante muchas horas. Y de aquí, la pregunta del millón: ¿puedo ver a mi familia en Navidad?

Las fiestas de Navidad son un gran peligro, ya que normalmente hacen acto de presencia aquellos familiares con más edad, y más proclives a que el coronavirus les afecte especialmente. Una recomendación sería que cada miembro se hiciera un test para comprobar que es negativo antes de viajar, pero nunca podríamos estar seguros al completo.

Hay demasiadas variables: trabajo, medios de transporte, test fallidos y demás situaciones imprevistas. Una cena de Navidad con un solo infectado asintomático que haya resultado negativo hace días podía infectar a todos los asistentes. El riesgo supera a los beneficios, y con creces.

Como vemos, no hay una única respuesta para poder socializar de manera eficiente y completamente segura, tampoco en invierno. Decidamos lo que decidamos, tiene que prevalecer el sentido común: reducir nuestro contacto social, elegir espacios abiertos, tener mucho cuidado con los festivos y sustituir temporalmente nuestras actividades con nuestros amigos y familiares. Es duro, pero la vacuna está a la vuelta de la esquina. Solo hay que aguantar un poco más.


Fuentes

Ducharme, J. (27 de octubre de 2020). Is There Any Safe Way to Socialize Inside This Winter? TIME. Obtenido de https://time.com/5903992/indoor-socializing-coronavirus

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