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El mito viviente de Las Meninas

El cuadro de Diego Velázquez, pintado hace unos 350 años, es considerado una de las obras de arte más enigmáticas del mundo. Ahora, sin embargo, una pieza de cerámica mexicana, escondida en la pintura, develaría uno de sus tantos misterios, aunque la construcción del relato seguirá intacta por los siglos de los siglos.

Como decía Sigmund Freud, a veces una pipa es sólo una pipa. Sin embargo, en el mundo del arte suelen decirnos que las pipas siempre representan otras cosas, a veces demasiadas, intangibles e incomprensibles significados que nosotros, los simples ciudadanos, no podemos ni podremos entender nunca.

Es la vieja cuestión, tan remanada, que asegura que el arte no se entiende, sino que se experimenta, excepto para los historiadores o especialistas del arte, quienes precisamente viven de la construcción e interpretación de los mitos que muchas veces se propulsan por una cuestión meramente comercial.

Son varias las obras de arte que se han vuelto famosas y permanecen dentro de la, por así decirlo, cultura popular no tanto por sus méritos artísticos sino por el relato que hábilmente se ha construido alrededor de ellas. En una época donde el marketing, es decir la presentación de los objetos y costumbres, parece cubrir cada ámbito de nuestra vida, esto no debería llamarnos la atención. Pero como el arte, en especial las bellas artes, es aún considerado un templo, lo que nos dicen sobre cierto cuadro o la vida de cierto pintor afecta sin dudas el concepto que se tiene sobre dicha obra.

Tal es el caso de La Gioconda, que quizás ni siquiera sea el mejor cuadro de Da Vinci; o de muchas obras de Van Gogh, y también, quizás más que ninguna otra, de Las Meninas, la obra del español Diego Velázquez. Durante más de 350 años, los amantes del arte han estado fascinados por esta compleja pintura al óleo, una matizada representación de la vida en la corte del Rey Felipe IV de España. Quizás una de las pinturas más importantes de toda la historia del arte occidental, esta obra maestra de 1656 continúa influenciando a los artistas de hoy.

Las Meninas es un punto de inflexión en la historia del arte por la forma en que Velázquez rompió con los rígidos retratos formales que típicamente definían la realeza. El gran lienzo muestra a la infanta Margarita Teresa, la hija del rey, rodeada por su séquito mientras Velázquez se para detrás de un caballete, pintando su retrato.

Ahora ubicada en el Museo del Prado de Madrid, Las Meninas es un punto culminante de la exitosa cartera de obras de Velázquez. ¿Pero qué es lo que tiene esta obra maestra que ha intrigado al público durante siglos? ¿Qué la hace tan innovadora y qué intentaba transmitir Velázquez a través de la pintura? Y en especial, ¿cuánto hay de cierto en el mito de Las Meninas?

¿Quién fue Diego Velázquez?

El hombre detrás de la pintura fue una figura destacada en el Siglo de Oro español del arte y la literatura. Esta explosión de cultura en España fue paralela al florecimiento de la dinastía española de los Habsburgo. El ascenso de los Habsburgo y la expansión del Imperio Español fue una fantástica noticia para un artista como Velázquez, que vio su carrera despegar como pintor de la corte del Rey Felipe IV.

La carrera del pintor español abarca el mismo período que los grandes artistas barrocos de Italia y Francia, pero desarrolló su propio estilo y despegó al mudarse a Madrid. Cuando el pintor de la corte de Felipe murió, Velázquez ocupó su rol y se hizo cada vez más conocido por sus retratos. No sólo fue capaz de capturar la semejanza física de sus sujetos, sino que su uso de pinceladas sueltas para crear textura y movimiento en la ropa fue revolucionario.

¿Por qué es tan importante Las Meninas?

La pintura coloca a los espectadores en la posición del rey y la reina. Este giro hace que quien mira el cuadro sea tanto un espectador como un participante. Algunos historiadores de arte han visto la obra como una forma de que Velázquez muestre su propia importancia dentro de la corte.

El historiador de arte Jonathan Brown, un destacado experto en Velázquez, ha planteado otra teoría. Argumenta que la pintura se hizo entre el momento en que el artista fue nombrado caballero en 1659 y cuando ayudó a Felipe en un importante viaje político a Francia en 1660. Brown ha teorizado que Las Meninas fue una especie de regalo de agradecimiento al Rey Felipe por nombrar caballero a Velázquez.

En cualquier caso, Las Meninas es intrigante por el complejo juego entre el pintor, los modelos y el espectador. ¿Quién mira a quién? ¿Y por qué? Como lo hace Cervantes en el segundo tomo de El Quijote, hay una especie de juego “posmoderno” al incluirse él mismo dentro de la obra y, de alguna forma, romper la cuarta pared e incluir al espectador.

Más allá de esto, son innumerables los detalles que muchos encuentran dentro del cuadro y que han suscitado todavía más historias y leyendas. Bien podría decirse que el arte no es del autor de la obra, sino de quien la mira, y en algunos casos de quienes viven de ese mito. Cuando una pintura se vuelve tan popular y fascinada a millones de personas, los límites entre las intenciones del artista y la apropiación del resto se vuelve increíblemente difusa.

El hallazgo mexicano

En Las Meninas hay un objeto difícil de observar a simple vista: un jarrón rojo que una sirviente le ofrece a la infanta en bandeja de plata. El especialista Byron Ellsworth Hamann asegura que se trata de un búcaro, un objeto de barro codiciando entonces porque los exploradores españoles habían conseguido el material en las Américas.

Según Hamann, el jarrón provendría de México, más precisamente de Guadalajara, y lo más llamativo es que el búcaro tendría varias características particulares, entre ellas la de perfumar objetos, pero también aclarar la piel si se consumía la arcilla. Una costumbre que, sin dudas, hoy es extraña, pero que entonces era menos peligrosa que untarse el rostro con plomo.

Sin embargo, lo importante es que el búcaro provoca alucinaciones si se lo consume. Según testimonios de la época, desarrollaba los sentidos y permitía que la inspiración llegara más rápido. Por lo tanto, con esta teoría del historiador Hamann nace otro nuevo mito alrededor de Las Meninas: ¿habrá estado Velázquez bajo los efectos del jarrón? Por supuesto nunca lo sabremos, pero es sin dudas un elemento que nos permite hoy y aquí estar hablando de esta obra maestra.


La pieza de cerámica mexicana que revela un sentido oculto de “Las Meninas”, en https://www.eluniversal.com.mx
The Reality and Illusion of Las Meninas by Diego Velazquez, en https://www.widewalls.ch

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