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Los hábitos sexuales del mundo antiguo

Si te dicen que estas nuevas generaciones son pervertidas e inmorales, que se demoren un poco y lean este artículo.

El sexo es fundamental para nuestro desarrollo como especie. La reproducción es algo que se busca en toda la naturaleza, incluso hay especies que viven con ese único propósito y luego de haber cumplido pueden entregarse a la muerte, como quien se siente satisfecho del logro alcanzado.

Pero existe otra cara de la moneda con respecto al sexo, y no es solo la reproducción, sino más bien el experimentar y explorar el placer, con lo cual también reflejamos nuestra identidad e individualidad. En este aspecto hemos vivido en medio de tabúes con respecto al placer sexual y aunque poco a poco el mundo globalizado disfruta de una mayor libertad sexual e información sobre todo ello, seguimos viviendo a la sombra de tradiciones heredada, creencias o valores sociales.

¿Pero en serio hemos avanzado tanto como creemos? Hay costumbres antiguas y formes de ver el sexo que nos sorprendería y avergonzaría hasta al más osado de estos días. Profundizar en los distintos roles del sexo en la historia humana no hace más que enriquecer la comprensión de los seres humanos sobre todas sus dimensiones y maneras de ver el mundo.

A continuación, algunas de las costumbres más curiosas de la antigüedad con respecto al sexo.

Miel y pimienta para aumentar el placer.

Este era un hábito común tanto entre indios como entre griegos. Ambas civilizaciones tienen una serie de brebajes hechos para mejorar el desempeño sexual. Uno de ellos, una mezcla de miel y pimienta molida, solía untarse en el pene para lograr una erección duradera.

Los griegos también usaban una planta india que se decía que causaba erecciones poderosas al frotarla en los genitales. Algunos griegos afirmaron haber alcanzado el clímax doce veces mientras estaban bajo la influencia de la planta, mientras que algunos indios afirmaron hasta 70 veces.

Las cualidades de los afrodisíacos se conocen desde la antigüedad, de manera que durante siglos en todos los países y civilizaciones han perdurado listas de ingredientes potenciadores de la libido. Las primeras referencias a los afrodisíacos se remontan a papiros egipcios de 2.200 años antes de Cristo, y en el Antiguo Testamento se habla también de ellos. En el pasado, culturas como la árabe rodearon de un valor mágico a multitud de fragancias y preparados de uso cosmético a los que atribuían notables cualidades para el ejercicio de la seducción. Sin embargo, los reyes de la farmacopea afrodisíaca han sido los alimentos y las plantas. Su uso ha transcendido con el paso de los años en leyendas y cuentos populares, si bien, desde el punto de vista científico, se considera que simplemente tienen un efecto placebo.

Los distintos significados del beso

El beso se hizo presente en diversas culturas, como en la griega. Los griegos solían besarse entre hombres desde padre e hijo, hasta otros familiares y amigos cercanos. En cuanto a la cultura hindú, el Kama Sutra, que data del siglo II, tiene un capítulo entero dedicado exclusivamente a los besos: el nominal, en el que los labios se rozan; el palpitante, en el cual sólo se mueve el labio inferior; y por último el beso de tocamiento, donde se involucran labios y lengua. Se cree que, con una invasión de Grecia a la India, los griegos adoptaron el erotismo de los besos, dispersando estos a su vez aquella costumbre.

No obstante, los egipcios se negaban a besar a los griegos, debido a que comían carne de vaca, un animal considerado sagrado por ellos.

Otra cultura que utilizaba el beso sin fines eróticos (como los griegos en un principio), era la persa, pues sólo los oficiales del mismo rango tenían la autorización para besarse en la boca, luego los de menor rango en el rostro. Después, los romanos fueron los responsables de esparcir la moda de los besos, tomando la práctica de los griegos, pues al convertirse en un poderoso imperio, lo más probable es que ellos lo hicieran.

En la actualidad se cree que un beso puede hacernos sentir ese “click” con la otra persona, y esto en parte es verdad. Hay psicólogos y sexólogos que aseguran que el primer beso con alguien puede determinar si la relación seguirá o no, pues al acercarnos a la otra persona para besarla podemos percibir por la nariz las feromonas desprendidas e inconscientemente reconocer la compatibilidad genética.

Travestismo espartano

En la noche de bodas las niñas espartanas se afeitarían el cabello y estarían vestidas con una capa y sandalias de hombre, como un soldado. Este travestismo fue para que los hombres se sintieran cómodos, ya que estaban acostumbrados a pasar más tiempo con sus hermanos de armas y, por lo tanto, estaban muy familiarizados con gustos más homosexuales.

En Grecia era costumbre de aristócratas practicar la pederastia, con “mentores” que asumían la educación a todos los niveles de un niño hasta que se casaba, incluyendo su desarrollo sexual. Es más, en sociedades como la de Esparta, conocida por su afán y conquistas militares, la pederastia estaba más que aceptada como una forma de “adiestramiento” y era una forma de introducción de los jóvenes a la sociedad adulta.

Gladiadores a todo terreno

La frívola vida sexual de los Gladiadores era casi inherente a su actividad. Los gladiadores siempre eran atacados por bandadas de mujeres en todos los ámbitos de la vida y, a menudo, participaban en las actividades sexuales más desquiciadas. Eran como una especie de juguetes sexuales de la época.

La esposa del emperador Marco Aurelio, Faustina, por ejemplo, se excitó una vez por un gladiador. Después de que ella le confesó su ardiente pasión a su esposo, él consultó a los adivinos para encontrar una solución.

Según ellos, que era lo que sucedería eventualmente, a Faustina se le iba a ordenar que tuviera relaciones sexuales con el gladiador que luego sería asesinado sobre ella. Luego tendría que bañarse en su sangre, limpiarse y tener relaciones sexuales con su esposo.

¡Y pensar que ahora andamos con jueguitos de rol! ¡Uy si, que sucios!

Mención Honrosa: El primer vibrador

Sé que el articulo va de las costumbres en la antigüedad, pero creo que es acertado dejar para el final la insólita historia del vibrador y de lo que se creía, era una enfermedad con una inusual cura.

En la época victoriana se vivía un clima en el que la moral, el puritanismo y los valores castos estaban a la orden del día. Matrimonios de conveniencia en los que las mujeres debían fidelidad y servían a su casa, y en un momento en el que sexo y placer no tenían nada que ver. Era tal la represión, que se creía que la masturbación femenina podía volver loca o infértil a la mujer que la practicara. Sin embargo existía una “enfermedad” propia de las mujeres, conocida como “histeria femenina”, en la que las mujeres mostraban síntomas como la irritabilidad, el insomnio o la pérdida de apetito, y que los médicos interpretaban como “deseo sexual reprimido”. Para curarlo, les masajeaban los genitales hasta que alcanzaban el orgasmo. Sin embargo, un médico británico, Joseph Mortimer Granville se cansó de estar todo el día dale que te dale e inventó el primer vibrador electro-mecánico con forma de pene en 1870. El aparato fue todo un éxito, y capaz de “aliviar” a las pobres enfermas en menos de 10 minutos.


Fuentes

https://medium.com/lessons-from-history/5-weird-sex-habits-from-the-ancient-world-36279c2884e6
https://institutoeuropeo.es/afrodisiaco/
https://mx.blastingnews.com/ocio-cultura/2016/03/una-breve-historia-acerca-del-beso-00849425.html

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