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Zehra Doğan y el poder del arte como medio de protesta

Hace tiempo ya que el gobierno de Turquía ejerce una sistemática persecución sobre aquellos ciudadanos que disienten o critican al régimen actual. Si bien cada uno de estos casos refleja una historia digna de contar, la experiencia vivida por la artista kurda Zehra Doğan se destaca por vincular simultáneamente dos profesiones: el periodismo y el arte. A pesar de que durante sus casi tres años de encierro en una cárcel turca se le quitaron todos sus elementos de pintura, esta valiente artista encontró la manera de continuar expresando su creatividad hasta el día en que pudo recuperar la libertad.

Turquía es un país que sigue de cerca los métodos empleados por el actual gobierno iraní, es decir, utilizar la excusa de un imaginario “terrorismo” para suprimir cualquier intento de protesta contra el Estado por parte de su población. Esta opresión gubernamental se incrementó luego del fallido golpe de estado ocurrido en el año 2016, el cual fue aprovechado por el régimen del presidente Recep Tayyip Erdoğan para realizar incontables detenciones, prohibiciones y hasta desapariciones de personas. Permanentemente denunciado por organizaciones como Amnesty International y Human Rights Watch, el actual gobierno turco continúa su represión contra toda voz que sea crítica a sus políticas, en especial aquellas provenientes de ciudadanos de origen kurdo.

Tal es el caso de la artista y periodista Zehra Doğan, una joven de 31 años nacida en la amurallada ciudad de Diyarbakir, considerada como la capital no oficial del Kurdistán turco. En el año 2012, ella fundó –junto con otras colegas- la agencia de noticias JINHA, la primera en toda la historia de Turquía en ser integrada exclusivamente por mujeres. Su cobertura tres años más tarde sobre el secuestro de mujeres Yazidi en manos del grupo terrorista ISIS le valió el prestigioso Metin Göktepe Award, uno de los mayores premios que su país les otorga a los periodistas locales. Complementando su profesión con su pasión por el arte, Doğan siempre pintó cuadros que reflejaban cada una de sus notas, en los cuales puede destacarse su visión crítica acerca de la dura realidad que debía reportar.

Una vez suprimido el golpe de estado perpetrado en 2016 contra el gobierno de Erdoğan, las autoridades decidieron clausurar la mayoría de las agencias de noticias de Turquía, entre ellas JINHA. Como si fuera poco, Doğan fue arrestada debido a un tweet suyo en el que mostraba un dibujo de la ciudad de Nusaybin, la cual fue arrasada por el ejército turco. En uno de los edificios en ruinas podía verse claramente la bandera de su país, una imagen que –según las fuerzas de seguridad de Turquía- vinculaba a la artista con organizaciones terroristas.

Durante los cinco meses que duró su arresto en la prisión de Mardin, Doğan se dedicó a expresar su arte a través de la pintura y el dibujo. En cada una de estas obras se puede apreciar la misma dolorosa temática: el encierro, la soledad y la injusticia. Tras ser liberada el 9 de diciembre de 2016, su prolífica obsesión por exteriorizar a través del arte la dura realidad que vivió durante estos largos meses en prisión dieron lugar a una muestra pública de sus pinturas. Si bien su “Exhibición 141” -llamada así debido a la cantidad de días que duró su encarcelamiento- le valieron incontables elogios por parte de colegas y activistas de todo el mundo, lamentablemente fue una satisfacción que no duró demasiado.

El 2 de marzo del año 2017, Zehra Doğan fue sentenciada por la corte de su país a dos años, nueve meses y veintidós días de prisión, esta vez por el cargo de diseminar “propaganda terrorista”. A principios de junio del mismo año fue nuevamente arrestada y enviada a cumplir su condena a una prisión de su Diyarbakir natal. Esta vez, las autoridades carcelarias decidieron negarle a la joven artista todo elemento que le permita expresar su arte a través de la pintura. Doğan ya no contaba con papel, lápices o pigmentos para poder exteriorizar –y posteriormente mostrarle al mundo- los penosos sentimientos de opresión que la invadían. Sin embargo, los guardia-cárceles desestimaron la creatividad y determinación que siempre caracterizaron a esta pequeña pero valiente mujer.

Pese a no tener acceso a elemento de pintura alguno, y a lo largo de sus casi tres años de prisión, Zehra Doğan continuó realizando sus notables trabajos artísticos. Utilizando los elementos más insólitos, esta joven pintora consiguió crear más de doscientas obras que, tras ganar la libertad, serían mundialmente aclamadas. Una prueba más de que el arte excede cualquier intento de supresión, aún en los ámbitos más inhóspitos y opresivos.

La manera en que Doğan pudo realizar sus singulares pinturas –las cuales difícilmente puedan considerarse posibles de generar sin elementos convencionales- es lo que les otorgan mayor valor a sus creaciones. Para darle vida a la surrealista “Düşler”(Sueños), la artista utilizó pasta de tomate, cenizas de cigarrillo, jugo de mandarina y un lápiz, mientras que en “Tanrıça” (Diosa) Doğan tuvo que recurrir a su orina y sangre menstrual para plasmar esta obra sobre un pedazo de tela. Té, café, aspirinas, musgo, plumas de pájaros, cualquier elemento que se encontrara a su alcance servía para poder darle forma a cada una de las más de doscientas pinturas y collages que la artista creó durante su prolongado encierro. Por supuesto, no faltaron los robos de papel y bolígrafos a las autoridades de un sistema carcelario injusto e intolerante…

Luego de un traslado a la prisión de Tarsus en la ciudad de Mersin, el 24 de febrero de 2019 Zehra Doğan fue puesta finalmente en libertad. A pesar de que con sólo escribir en una nota que ella se arrepentía de haber publicado su tweet ella hubiera reducido en un año su condena, esta valiente joven decidió cumplir con la totalidad de su condena. Cada una de sus obras –las cuales emergieron clandestinamente de ambas prisiones escondidas en ropa sucia- ahora se exhiben en galerías de toda Europa, siendo reconocidas por su brutal mensaje de lucha contra la represión del régimen turco.

Además de haberle valido el premio inaugural Carol Rama Award, se espera que muchas de sus creaciones formen parte en 2021 de una importante muestra organizada por la galería italiana Fondazione Sardi per l’Arte. El coraje y talento artístico de esta joven de origen Kurdo es un enorme ejemplo de lucha que demuestra que no existen muros ni condenas que puedan reprimir la expresión artística de una persona.


Fuentes

Exiled Kurdish artist—who smuggled paintings from her Turkish jail cell—wins inaugural Carol Rama Award. (https://www.theartnewspaper.com/)
Zehra Dogan: Turkey’s rebel with a pen and a paintbrush. (https://www.dw.com/)
Zehra Dogan Portfolio. (https://zehradogan.net/)

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