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¿Cuánto es suficiente para Ud.?

Las necesidades y los deseos controlan nuestras vidas ¿Es eso del todo cierto o podemos tener algún tipo de control?

La motivación para hacer las cosas puede venir de dentro de nosotros o de fuera de nosotros, y surge de una necesidad que es exacerbada a tal punto que nos impulsa a buscar satisfacerla.

Una vez que se va tras la satisfacción de una necesidad, algo increíble pasa. Esta parece transformarse en otra y esta a su vez en otra y otra más, dejándonos un camino interminable en búsqueda de satisfacción.

Eso nos coloca en una posición en la que nos volvemos seres insatisfechos, infelices. En este punto debo hacerle una pregunta ¿Cuánto es suficiente para Ud.? Y me refiero a: ¿Cuánto es suficiente tiempo para Ud., cuánto dinero, cuántas parejas, cuántos hijos, cuántos títulos y así pudiera seguir mencionando necesidades o deseos por cumplir?

Si es de los que se ha sentido agobiado por una incansable necesidad de seguir y seguir buscando satisfacción, puedo decirle que hay formas de controlar eso. Una de ellas es la atención plena, que pude leer en un artículo de Spencer Sherman titulado ¿Cuánto es suficiente? Y que quiero compartir con Ud.

Sherman es un connotado asesor financiero que no solo busca hacer dinero, sino que su misión es, según describe, ayudar a sus clientes a tener mayor bienestar y eso no significa exclusivamente tener mucho dinero.

Su visión holística de las relaciones con sus clientes lo ha llevado a enseñar Mindfulness, una técnica de meditación que persigue aquietar la mente para manejar mejor las emociones y con ello poder entender que hay cosas que uno no puede cambiar.

Asegura que se busca que cada uno de nosotros nos sintamos satisfechos con lo que tenemos; pero eso no significa ser conformistas en el modo como lo entendemos. Es más bien una interesante perspectiva para enfrentar la ansiedad y la infelicidad que nos produce no tener lo que queremos y que nos empuja a seguir en una espiral de infinita búsqueda de alcanzar lo que queremos. Se trata entonces de trabajar en nuestra programación cerebral.

Entre necesidades y deseos

Es importante tener claro que las necesidades y los deseos son cosas diferentes. Para el profesor experto en marketing, Richard L. Sandhusen, “las necesidades son estados de carencia física o mental”. Por otro lado el padre de la mercadotecnia, Philip Kotler, define el deseo como una necesidad que está dirigida a un objeto específico.

De manera que existe una necesidad que al ser estimulada se transforma en motivación que lanza al individuo en busca de su satisfacción y  si esa satisfacción está en algo específico, entonces se llega al pináculo, al deseo.

Se puede ilustrar lo dicho con el siguiente ejemplo:

En invierno una persona tiene frío y se ve motivada a buscar un abrigo para cubrir la falta de calor; pero si cualquier abrigo no la satisface, sino que quiere abrigarse con uno de una marca determinada, entonces esa persona es presa del deseo y no hay cosa que lo haga a uno más infeliz, que un deseo insatisfecho.

La teoría de las necesidades de Abrahan Maslow, de la que se desprende gran parte del estudio de estas, indica que existe una jerarquía en las necesidades humanas. Señala que las necesidades fisiológicas, como comer, beber, etc., están en la base de todo, luego lo está lo relacionado con la seguridad, después esta la necesidad de sentirse parte de algo, le sigue la necesidad de tener reconocimiento social y finalmente lo que él llamó la autorrealización.

Las llamadas necesidades básicas no se pueden controlar por mucho tiempo, son las necesidades imprescindibles que nos mantienen vivos. Pero ¿Es imprescindible para vivir comprar una casa? ¿Tener un auto de lujo del año? ¿Comer en el mejor restaurante? ¿Salir a la calle en pandemia, cuando la recomendación es quedarse en casa para evitar el contagio?

Hay dos tipos de necesidades, unas llamadas funcionales y otras conocidas como psicológicas, estas últimas, pueden terminar alcanzando el nivel de deseo. Sobre esos deseos podemos trabajar para controlarlos y no dejar que ellas nos controlen a nosotros. 

Dice Spencer que la mente humana está diseñada para querer. Siempre se quiere más. Como lo afirma Maslow, cuando alcanzas una meta, de inmediato surge una nueva. Si compra un auto usado, luego surgirá la necesidad de querer uno nuevo; pero de una marca determinada, luego deseará uno de alta gama y después deseará un chofer y vivir en un condominio lujoso, los deseos seguirán surgiendo y no le dejarán vivir y disfrutar lo que tiene ¿Conoce a alguien que no quiera más?

Mientras más se tiene más se quiere

El artículo de Spencer hace referencia a un estudio  que condujo el Premio Nobel de Economía Daniel Kahneman, en el que se encontró que las personas que tenían un ingreso entre 60 y 105 mil dólares anuales, sentían bienestar; pero quienes ganaban más de 105 mil dólares, sentían un bienestar estable, algunos de ellos indicaban que su bienestar disminuía.

Cuando se quiere más de manera descontrolada, hay que reentrenarse para sentirse satisfecho con lo que se tiene, refiere Spencer. Es necesario reconocer lo que ocasiona la infelicidad. Si ese deseo por algo no le deja dormir, si vive preocupado por el dinero que no tiene, si anda siempre buscando más tiempo para hacer más cosas, todo eso le ocasiona ansiedad, un dolor que le hará entender que querer más no solucionará nada.

Spencer alienta a pensar en momentos de felicidad que no tuvieron nada que ver con el dinero, ni el tiempo, etc. Seguramente la felicidad estuvo en momentos de compartir en familia, en el trabajo, en una salida con los amigos, invita a pensar en ellos. Se debe entrenar a la mente a saber pensar en la felicidad, en la paz, en la tranquilidad y la meditación es algo que ayuda muchísimo, y si es una meditación guiada por un experto mucho mejor.

La felicidad se siente en el presente, incluso si tienes un recuerdo feliz; pero nuestra cultura no lleva siempre a pensar en una felicidad futura. Mientras se espera por el futuro, se deja de disfrutar en el presente y es un pedazo de vida que se pierde. Hay que entrenar la mente y decir: “detente, no más”, la felicidad no está en el futuro, se debe aprender a disfrutar lo que se tiene en el momento, eso es lo real.

El experto recomienda que se haga el ejercicio de hacer consciencia de que el hoy es lo que se tiene y hay que ser feliz con eso. Si no se está viviendo esa felicidad, hay que fingirla para reprogramar el pensamiento, así se aprende.

Una vez que su mente se ocupe de buscar ser feliz con lo que se tiene en el momento, llegará la tranquilidad y con ella su mente estará más clara para tomar mejores decisiones para conseguir que el bienestar sea sostenible.

Programarse para pensar en abundancia no es una tontería, es real. Tan real que puede cambiar como una persona se siente. Si no, ¿Por qué alguien puede sentirse mal por no poder comprar un auto?  Es algo que ni siquiera tiene, ¿Cómo eso puede hacerle daño? Es como sentir fiebre y dolor de cabeza porque le puede dar gripa la próxima semana.

Entonces las declaraciones o frases que usa para hablar pueden cambiar su pensamiento. Ante una pregunta sobre cómo está pasando la pandemia, en vez de decir: terrible, no soporto el encierro, podría decir: genial,  he aprendido a cocinar y hasta estoy pensando en hacer un curso de inglés online.

Las recomendaciones dadas por Spencer para superar la infelicidad por el deseo de siempre querer más, son una manera de enfrentar la vida desde la perspectiva de que si se siente que se tiene suficiente, primero se sentirá mejor cada día y segundo estará más tranquilo y con la mente más clara para aprovechar cualquier oportunidad.

 

En este escrito expreso algunas ideas y reflexiones sobre un artículo que escribió Sherman Spencer titulado: “How much is enough?” y que fue publicado el 25 de noviembre en mindful.org.

Fuentes: www.mindful.org,  promonegocios.net y psicologia-online.com.

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