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Vivir la pandemia con un TOC

Para el grueso de la población, vivir en medio de una pandemia es un evento nuevo, que ha osado disrumpir con la vida diaria y modificar el cómo vivimos. Sin embargo, para un pequeño porcentaje de la población mundial, el Coronavirus ha hecho una de dos cosas: no ha cambiado absolutamente nada o lo ha agravado todo a extremos escalofriantes.

De acuerdo con un artículo clínico publicado en la Librería Nacional de Medicina, alrededor del 2% del mundo sufre de un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC, por sus siglas). Esta minoría está experimentando el año 2020 de formas diversas. The Conversation abre el debate sobre cuán delgada puede estarse volviendo la línea entre la obsesión y la nueva normalidad.

Volvamos a 2019, quizá incluso a solo unos meses antes de que se supiera del virus en cada rincón del globo terráqueo. Pensar en llevar mascarillas por la calle, trajes completos para proteger la ropa, alcohol o gel desinfectante, limitar la entrada a los establecimientos, tomar la temperatura a los clientes: tan solo el año pasado, estas acciones hubiesen sido consideradas como comportamientos obsesivos y dañinos, extremistas. Hoy en día, es la norma y todavía está juzgándose qué es realmente caer en el exceso.

El Departamento de Psiquiatría de Columbia publicó una entrevista con Rachel Ginsberg, Directora Asistente de la Universidad Clínica de Ansiedad y Desórdenes Relacionados de Columbia, así como profesora asistente del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia. Ginsberg explicó con detalles cómo percibir los comportamientos excesivos que caen dentro del espectro de la patología.

El TOC interfiere con el desarrollo de la actividad cotidiana y se caracteriza por manifestarse a través de obsesiones, compulsiones o una mezcla de ambos. Las obsesiones pueden ser pensamientos invasivos, imágenes intrusivas o impulsos, los cuales llevan al individuo a experimentar angustias y ansiedad. A menudo, las obsesiones guían hacia las compulsiones, de naturaleza física o mental, que son rituales de comportamiento que funcionan como mitigadores de las obsesiones. Llevar a cabo estos rituales se convierte en una necesidad imperiosa puesto que, caso contrario, las obsesiones impiden que el sujeto ejecute sus actividades y pueda continuar con su día.

Ginsberg alude que es incorrecto que la pandemia provoque Trastorno Obsesivo Compulsivo en las personas, pero que sí es posible que el contexto actual sirva como detonante del TOC para los individuos que ya están predispuestos genéticamente a su desarrollo por razones biológicas o neurológicas. El Trastorno Obsesivo Compulsivo no es de corto plazo sino que se mantiene consistente, e incluso se intensifica, en el tiempo.

Cuando hablamos sobre los desafíos que enfrentan quienes sufren de TOC, es posible reconocer una parte de este grupo que parece encontrarse mejor acondicionada para sobrellevar la pandemia, incluso mejor que los individuos que no presentan un trastorno. Nathaniel Van Kirk, coordinador de la Evaluación Clínica para el Instituto de TOC de McLean, opina que muchos pacientes han reaccionado bastante mejor que el resto de la población general a la pandemia debido a que parte del proceso médico que siguen se basa en aceptar la incertidumbre y los sentimientos que esta genera. Así, la terapia que ya seguían anteriormente les ha dado los recursos necesarios para adaptarse sin pormenores a la nueva normalidad.

No obstante, también es posible evidenciar que la condición de ciertos pacientes se ha dificultado. Van Kirk comenta que el COVID-19 ha provocado conflicto en aquellos cuyos síntomas y preocupaciones coinciden con la naturaleza del virus. Algunas personas le tienen una gran fobia a los gérmenes y a su propagación, y sus pensamientos obsesivos están relacionados con la idea de que todo a su alrededor está contaminado o puede contaminarse, por lo que sus compulsiones consisten en higienizar sus espacios y su propio cuerpo múltiples veces.

Adicionalmente, puede que algunas personas con TOC se vuelvan extremadamente rígidas con el cumplimiento de alguna parte específica del protocolo de bioseguridad por el virus, pero ignoren otras partes igualmente esenciales. Una visión de túnel puede llevar a que dejen de cumplir con otras recomendaciones y pongan en peligro su salud y la de quienes les rodean. Para los pacientes con un TOC relacionado a la higiene y que han llevado terapias exitosas, la pandemia puede llevarlos a recaer. Algunos demuestran necesitar nuevos recursos que los ayuden a entender que no necesitan extremar sus cuidados sino mantenerlos.

Deutsche Welle, una compañía de broadcaster alemana, discute un punto de vista interesante. De acuerdo al testimonio de Antonia Peters, parte de la Sociedad Alemana por los Desórdenes Compulsivos y Obsesivos, hay individuos con TOC que se sienten más comprendidos en la actualidad. Para ellos, es un alivio sentirse, finalmente, como miembros de la sociedad porque, ahora, la sociedad se parece a ellos. Si antes atraían miradas curiosas y prejuiciosas por salir a la calle con guantes, mascarilla y gel, o eran cuestionados por familiares y amistades por sus intensos hábitos de aseo, ahora viven en una sociedad con un protocolo similar al que ellos ya seguían antes.

BBC recogió el testimonio de una mujer diagnosticada con TOC en su adolescencia. Uno de los puntos que el artículo publicado por la BBC resalta es que hay mucha gente con un Trastorno Obsesivo Compulsivo que finalmente puede tener la seguridad de que, aunque los demás no van a estar completamente limpios, al menos están menos contaminados que antes. Mucha gente con un TOC puede encontrar sus preocupaciones un poco menos intensas al saber que el grueso de la población mundial sigue una serie de protocolos de bioseguridad. Ahora, pueden caminar con más seguridad, sabiendo que los demás intentarán mantener su distancia también, que ya no es extraño desinfectarse los zapatos antes de entrar a casa, y que al menos mucha más gente sanitiza sus manos con frecuencia.

Es importante abrirse ante la posibilidad de empatizar con diversas perspectivas porque esto enriquece a la sociedad. La empatía puede ser uno de los valores que más cosechemos este año ya que la coyuntura actual nos ha afectado globalmente. Así, puede que la nueva normalidad cree un ambiente más seguro también para algunas minorías.


Fuentes
Epidemiology of obsessive-compulsive disorder: a world view en https://www.ncbi.nlm.nih.gov/
Are we all OCD now? Coronavirus fears blur the line between obsessive-compulsive and safety amid a dangerous pandemic en https://theconversation.com/us
Living With OCD During the Coronavirus Crisis en https://www.mcleanhospital.org/
COVID Q&A: Obsessive Compulsive Disorder (OCD) en https://www.columbiapsychiatry.org/
Are obsessive-compulsive disorders amid coronavirus pandemic on the rise? en https://www.dw.com/en/top-stories/s-9097
OCD: ‘I spent 20 years preparing for the coronavirus pandemic’ https://www.bbc.com/

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