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Van Gogh, en búsqueda del autorretrato

Tenía la ilusión de fundar un Taller del Mediodía, por esta razón en 1888 abandonó París y se mudó al sur de Francia, con la idea de entusiasmar a sus amigos para seguir su ideal. Se entregó por completo a la pintura, creando diversas obras y usando como inspiración el sol ardiente de la Provenza, dibujaba con tal pasión, transmitiendo todo su sentimiento en cada obra.

¿Ya sabes que quien estamos hablando? Aquí una anécdota que muestra su conocida personalidad.

Paul Gauguin fue uno de los artistas quien se dejó contagiar por su entusiasmo, una fusión artística impresionante pero que no duró mucho, a los dos meses la armonía se vino al suelo y comenzaron a tener fuertes enfrentamientos, a tal limite que el artista se atrevió a amenazar con una navaja a Gauguin; víctima del remordimiento, Van Gogh esa misma noche se cortó la oreja.

Dado que van Gogh realizó un increíble catálogo de pinturas, es impresionante que solamente se cree que seis hayan sido destruidas. Una de éstas seis hasta estas fechas fue un autorretrato titulado “El pintor en el camino a Tarascon”. Pero nueva evidencia da señales y la posibilidad de recuperar esta inusual pieza.

Antes de que fuera destruida, ésta pintura era un óleo sobre lienzo de 48 x 44 cm. Se encontraba en el museo Kaiser-Friedrich de Magdeburg, Alemania; actualmente conocido como el museo Kulturhistorisches. Se cree que la mayoría se perdió en un incendio cuando los aliados bombardearon la ciudad durante la segunda guerra mundial. Sin embargo, la fundación Monuments Men la tenía dentro de la lista de obras de arte más deseadas. Ésta fundación se basaba en los archivos, obras de arte y monumentos que las fuerzas aliadas trataron de proteger y preservar durante la segunda guerra mundial. La pintura, finalmente, fue enlistada como “pérdida de la colección de las minas de sal de Strassfurt” el 12 de abril de 1945.

Van Gogh la pintó en 1888 cuando se encontraba en Arles, Francia. Es parte de una gran serie de estudios que envió a su hermano menor Theo en Agosto. Este autorretrato es muy diferente de otros, donde generalmente se muestra a si mismo con un fondo plano, mostrando solo su rostro y su torso. En ésta pintura se muestra de cuerpo completo, caminando por el camino cargando su material. La postura de la figura muestra como si se hubiese detenido a la mitad del paso, sugiriendo que se detuvo a observar si éste era el mejor lugar para pintar. Una gran parte del trabajo de Van Gogh fue realizado al aire libre, viajando de un lado a otro buscando nuevas coas para pintar. Su rostro está a oscuras, dando la impresión de que es parte del ambiente de la vida rural, se intuye que es van Gogh por los cabellos rojos que se alcanzan a ver por debajo del sombrero.

Cabe destacar que Van Gogh menciona al “camino a Tarascon” en diferentes obras, como en el “Prado con flores” y “La granja en el campo de trigo” Además de que lo usó en una serie de bocetos que envió a su amigo artista John Peter Russel. Russel era un artista australiano que conoció a Van Gogh en Paris, y con quien mantuvo una estrecha amistad e intercambiaron trabajos. El boceto, que ahora se muestra en el museo Guggenheim en Nueva York, fue hecho con pluma y lápiz, haciendo énfasis en la distancia del camino que se usó en el pintor en el camino a Tarascon.

Evidencia actual

Se supone que el autorretrato más inusual de Vincent van Gogh fue destruido por un incendio en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, pero podría haber sido saqueado y aún podría sobrevivir. El incendio tuvo lugar bajo tierra, casi medio kilómetro por debajo de la superficie.

En 1912, El artista en el camino a Tarascon fue comprado por el Museo Kaiser Friedrich (ahora el Museo Kulturhistorisches ), convirtiéndolo en uno de los primeros Van Gogh en ingresar a una colección pública. Inusualmente, fue fotografiado en color en la década de 1930, un reflejo de su importancia.

Aunque muchos de los Van Gogh en los museos alemanes fueron vendidos por los nazis como “degenerados”, éste escapó a ese destino. Por temor a los bombardeos británicos, más de 400 pinturas de Magdeburgo fueron trasladadas en secreto a una mina de sal en las afueras de Stassfurt, 30 kilómetros al sur de Magdeburgo. La evacuación parecía prudente y las bombas destruyeron parte del museo en enero de 1945.

Las pinturas se bajaron a una profundidad de 460 m en la mina Neu-Stassfurt (entre los pozos seis y siete), para ser almacenadas en uno de los vacíos que quedaron después de la remoción de sal. Inmediatamente encima de la colección de arte, a 430 m, se estableció una fábrica secreta para producir motores a reacción para la Luftwaffe de Hitler. Las tropas estadounidenses llegaron a Stassfurt al mediodía del 12 de abril. A continuación, se produjeron dos incendios en la mina de sal donde se almacenaba la colección del museo de Magdeburgo, el primero pocas horas después de su llegada y el segundo el 30 de abril.

Documentos militares estadounidenses desclasificados registran: “Se dijo que los incendios fueron causados por personas desplazadas que entraron en la cueva para saquear; en el segundo caso, quizás por negligencia de los guardias estadounidenses. No hay pruebas claras de si el incendio se inició de forma accidental o deliberada “. Las “personas desplazadas” eran trabajadores forzados holandeses y polacos explotados por los nazis en la fábrica de aviones subterránea.

Tobias von Elsner, ex curador del museo de Magdeburg, cree que es probable que los incendios hayan sido provocados, quizás para disfrazar el saqueo de las obras de arte. Es posible que se incautaran las pinturas más importantes, incendiando las cajas de embalaje y las obras menores. La identidad de los posibles saqueadores no está muy clara: podrían haber sido funcionarios nazis, civiles alemanes, trabajadores forzados holandeses o polacos o tropas estadounidenses.

Existe evidencia tentadora que sugiere que algunas de las pinturas de Magdeburgo podrían haber sobrevivido. Dos objetos registrados como almacenados en la mina, un manuscrito de Martín Lutero y una pintura de Carl Hasenpflug, aparecieron más tarde después de la guerra y se recuperaron algunos dibujos, esculturas, libros y especímenes de historia natural dañados por el fuego.

Van Elsner ha estado buscando Van Gogh y otras pinturas de Magdeburgo durante décadas y aún no ha perdido la esperanza: “Es posible que algunos sobrevivan. Como el Van Gogh era el más importante de la colección, habría sido un objetivo particularmente atractivo para los saqueadores “, sentencia con esperanzas el curador.


Fuentes
http://www.detectivesdelahistoria.es/obras-robadas-y-perdidas-de-vincent-van-gogh/
https://www.theartnewspaper.com/blog/hunt-for-a-van-gogh-self-portrait-lost-deep-in-a-salt-mine

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