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Yoga Sensible al Trauma, un complemento a la medicina moderna

Es sabido que el yoga tiene muchos beneficios, sin embargo, quizá poco se sabe sobre la existencia de una especialidad en esta disciplina, dedicada exclusivamente a tratar a pacientes que han sufrido eventos traumáticos. El yoga para trauma se alza como una de las mejores alternativas para complementar los tratamientos médicos usuales.

Primero, establezcamos el reconocido efecto positivo que el yoga ha demostrado tener en la vida de varias personas alrededor del mundo. A pesar de no contar como una de las actividades de ejercicio físico que deberíamos incluir obligatoriamente en nuestras rutinas semanales para garantizar la salud del cuerpo, es una actividad que brinda grandes beneficios. De acuerdo con la BBC, alrededor de 37 estudios realizados en los Países Bajos demostraron una relación positiva en una muestra total de cerca de 3 mil personas entre el yoga y la disminución de factores de riesgo cardiovascular.

Otro de los beneficios del yoga según William Broad, un experto en el tema que ha mapeado no solo las ventajas sino también las desventajas de su práctica en su libro La Ciencia del Yoga: Los Riesgos y las Recompensas, es la relajación. En una entrevista con la NPR, Broad habló acerca de cómo la relajación es en sí uno de los beneficios científicamente comprobados de esta disciplina. Así, mucha gente puede mejorar sus niveles de estrés o hábitos de sueño si incluye una rutina de yoga en su día a día.

Aunque muchos practicantes de yoga, tanto alumnos como maestros, tienen una concepción de lo que esta disciplina es, pocos tienen conocimiento de que existe una rama que se especializa en sanar el trauma emocional y físico. El término que hace referencia a esta especialidad es Yoga Sensible al Trauma, y fue por primera vez acuñado, según el portal para trabajadores sociales Social Work Today, por David Emerson. Emerson es fundador y director de los servicios de yoga del Centro de Trauma del Instituto de Recursos de Justicia en Brookline.

Sin embargo, fueron los estudios pioneros de Bessel van der Kolk los que sirvieron como fundamento para el Yoga Sensible al Trauma. En su libro El Cuerpo Lleva la Cuenta: Cerebro, Mente y Cuerpo en la Sanación del Trauma, Bessel van der Kolk, psiquiatra, educador e investigador, explora a profundidad las manifestaciones del trauma y la poca conciencia que tenemos sobre los efectos de los eventos que nos han traumatizado.

El blog de Harley Therapy, un centro de Londres que ofrece servicios de terapia psicológica y psiquiátrica, explica las respuestas psicológicas y bioquímicas que provoca un evento chocante. Cuando un evento que atenta contra la supervivencia es percibido, la parte del cerebro que se activa es la denominada como cerebro reptiliano, presente en los animales también. El cuerpo entra en un estado de pelea, huida o congelamiento, y la adrenalina empieza a correr, se acelera el ritmo cardíaco, la presión sanguínea aumenta, y la capacidad para responder con rapidez, así como la energía, se potencian.

La amígdala es una diminuta pero vital parte del cerebro, y es la más afectada ante un evento chocante. El artículo de Harley Therapy la llama el centro de alarma puesto que es la que pone en funcionamiento las preparaciones para que el cuerpo enfrente el peligro, sin embargo, también es el centro de comando de las emociones. Esta parte del cerebro, así como el sistema nervioso, el cardiovascular, y más estructuras involucradas en la respuesta ante eventos traumáticos, deberían autorregularse. Este proceso se llama homeostasis. No obstante, si la persona ha estado expuesta al trauma repetitivamente o si el evento ha sido percibido con extrema intensidad, la homeostasis no se dará completamente.  

Así, los estudios de van der Kolk arrojan luz sobre los cambios, en ocasiones imperceptibles, que sufre la persona y cómo estos están ligados a experiencias pasadas. Incluso establece relación entre los episodios traumáticos y la tendencia a padecer diabetes, cáncer y otras afecciones a lo largo de la vida.

La revista NewScientist publicó un artículo sobre el libro El Cuerpo Lleva la Cuenta, donde exponía uno de los descubrimientos del equipo de Bessel van der Kolk. Según los estudios realizados por su equipo, las mujeres sobrevivientes de casos de incesto presentan rangos de células inmunológicas anormales en comparación con el rango de las mujeres que no han sido víctimas de incesto. Por tal motivo, el primer grupo es más vulnerable a las enfermedades autoinmunes.

Estas investigaciones arrojan luz sobre el complejo mecanismo que conforman el cuerpo, el cerebro y la mente, y permiten comprender que el dolor físico puede ser una manifestación directa de una emoción almacenada. Esta es una de las principales premisas para entender cómo el yoga para trauma puede curar a un individuo de las afecciones físicas y mentales.

Esta disciplina tiene una serie de herramientas y particularidades que permiten facilitar el proceso de recuperación de las personas que han sufrido algún evento traumático. Un estudio conducido por el Instituto de Recursos de Justicia demostró que la práctica de terapias basadas en el cuerpo son más exitosas que las que no involucran al cuerpo. La muestra fue de 64 mujeres que tenían trastorno de estrés post traumático (TEPT). Por 10 semanas, un grupo realizó Yoga Sensible al Trauma y otro no. El 52% de las mujeres del primer grupo redujeron los síntomas de su TEPT, solo el 21% del otro grupo pudo hacer lo mismo en el mismo tiempo.

Jen Stuart, profesional dedicada a la práctica del Yoga Sensible al Trauma, explica en uno de sus artículos las condiciones en las cuales se han de impartir las terapias que usan el yoga para sanar. Es importante hacer un uso adecuado del lenguaje y evitar las conjugaciones en imperativo. En vez de dar órdenes, el terapeuta debe de invitar al paciente a realizar las diferentes formas de relajación. Adicionalmente, es necesario reconocer que ciertas palabras y acciones pueden funcionar como un gatillo y activar el trauma. Así, está prohibido el uso de palabras como “posición” o el corregir la forma de un paciente con las manos.

Otra particularidad de esta práctica es que no trata de desconectar al paciente del mundo a través de la relajación, sino que intenta reconectarlo con su cuerpo a través del mindfulness, o atención plena. El trauma puede provocar una disociación entre mente y cuerpo, y el yoga para trauma busca guiar al paciente de vuelta a su propia corporeidad. De tal manera, el paciente puede recobrar la conciencia sobre las sensaciones de su propia fisicalidad y cómo estas están unidas a sus emociones y, eventualmente, recobrar el control y el poder.

Se trata, entonces, de una alternativa que puede brindar grandes beneficios y complementar tratamientos que involucren medicamentos o terapias que no traten el cuerpo y la mente a la vez. Mientras más avanza el tiempo, más útil demuestra ser el yoga, una actividad milenaria que registra más y más adepto en el mundo moderno.


Fuentes
Yoga may guard against heart disease, study finds en https://www.bbc.com/
The Science Of Yoga: The Risks And The Rewards en https://www.npr.org/
Trauma Sensitive Yoga en https://www.socialworktoday.com/
The lifelong cost of burying our traumatic experiences en https://www.newscientist.com/
What Does a Traumatic Experience Do To Your Body and Brain? en https://www.harleytherapy.co.uk/counselling/
A Review of Yoga as an Aid in the Treatment of Trauma en https://www.ncbi.nlm.nih.gov/
Trauma Sensitive Yoga: Emotional Benefits en https://www.jen-stuart.com/

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