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Besos de arena, de Reyes Monforte

Al crecer, la vida nos va formando como seres humanos, las situaciones que han ocurrido en el pasado, indiscutiblemente, nos pueden llegar a marcar para siempre, permaneciendo ahí, nunca se irán

Besos de arena es una obra que ha causado mucha sensación entre sus lectores, por la forma en la que esta aborda el pasado como un elemento del cual es imposible desprenderse, como las raíces de la protagonista y su círculo social.

En esta oportunidad Reyes Monforte, trae en Besos de Arena una gran historia de una joven de origen saharaui, que gracias a una ONG logra viajar a España para vivir un verano como ningún otro; ahí logra hacer una nueva vida, nuevos padres, incluso, encuentra el amor, pero recurrentemente su pasado les juega estragos, trayendo consigo recuerdos no muy gratos.

Esta novela ofrece una trama muy digerible, cargada de una buena dosis de drama que hará que los lectores se entreguen a él hasta el fin, pues lo que Monforte busca con ello es hacer que la historia de la protagonista saharaui refleje una realidad, aquella que viven los niños y jóvenes al adaptarse a nuevos estilos de vida una vez son adoptados en otras culturas.

Parece que el pasado surge como un elemento que les recuerda constantemente de dónde son y cómo han llegado hasta donde están ahora. Sin embargo, estos recuerdos pueden traer consigo momentos dignos de ser almacenados en la conciencia, así como vergüenza, miedos, traumas y desapego.

Felicidad empañada

Al leer una novela, es común que esta venga cargada de momentos felices, además de algunos trágicos, todos direccionados a llevar al personaje principal a algún tipo de felicidad o superación personal.

En Besos de arena, nos encontramos con la historia de Laila, una joven saharaui, que ve en España la oportunidad de cumplir sus sueños; siendo desprotegida, se encuentra con los que se convertirán en sus nuevos padres españoles.

Estos se juntan cuando una ONG lleva a Laila hasta su hogar, que funciona como un sitio de abrigo, es ahí cuando conocemos, lo que parece ser la única huella de la joven, una enfermedad cardíaca que pone en riesgo su vida.

Si vuelve a África es posible que su condición empeore y le cause la muerte, esto impulsa a sus padres de acogida a adoptarla y darle el trato que merece en España; alejada de su tierra y sus raíces.

Los años pasan, y todo trascurre con total normalidad, Laila se forma como una mujer sana, a punto de emprender una carrera universitaria, con padres que la aman y un novio profundamente enamorado que daría hasta lo imposible para que ella sea feliz.

Julio su novio se ha convertido en el motor que la lleva a trazarse metas hacia el futuro, dejando en claro que volver al Sahara no es una opción entre sus planes.

Pero algo que ninguno de sus seres queridos sabe, es que la infancia de Laila se vio marcada por las torturas y amenazas de su familia en África, quienes se ven relacionados con grupos controlados por el Frente Polizario, entre las jaimas que constituyen el campamento de Dajla.

La aparición de su hermano Ahmed en su nueva vida le recuerda que el pasado sigue presente; aunque, haya intentado desvincularse de él, siendo atraída por una fuerza superior, emprende un rumbo hacia sus raíces, en busca de respuestas.

Volver al campo de refugiados no es una opción

Para Laila huir de su pasado no es una opción, ya siendo mayor de edad, se encuentra en una encrucijada; irse a vivir a Madrid con Julio y estudiar una carrera universitaria apoyada por sus padres españoles, como ella los llama, o volver al desierto, pero se niega rotundamente a seguir la última opción.

Cuando su hermano llega a España, Laila se da cuenta que su antigua familia viene con el objetivo de irrumpir en su vida; sin embargo, ya es mayor de edad, y decide quedarse en España, pero esto no será un obstáculo para que su familia la lleve de regreso al desierto contra su voluntad.

Al ser secuestrada, el pasado de la joven protagonista se va desenmarañando poco a poco al lector, descubriendo el oscuro pasado de la joven, y lo que vivió dentro del campamento de refugiados.

En definitiva, una aventura muy interesante, cargada de romanticismo, secretos difíciles de confesar, injusticias, y amenazas; todo esto saldrá a flote en medio de una sociedad que en su mayoría desconoce este tipo de realidades.  

Pero, en medio de toda esta tragedia el amor no se hace esperar; Julio, junto a su padre comienzan a buscar las formas de llevarla de regreso a España, sin conocer que estarán a punto de encontrarse con algo desconocido. Además, resultará un poco difícil prestarle atención a la historia de amor de hace 30 años que vivió el padre de Julio.

Una muestra de realidad

Aunque, la novela se basa en una historia de amor- tragedia aparentemente ficticia, la verdad es que la autora busca mostrar el contexto de los niños en países que se encuentran en conflictos. Los oscuros secretos que Laila va revelando a medida que es llevada al desierto, es solo un poco de lo que se vive actualmente sobre las míticas arenas del Sahara.

Quién muestra a Laila

Reyes Monforte es una periodista española que se ha desenvuelto exitosamente dentro del mundo radiofónico. Comenzó a incursionar en el mundo literario mostrando novelas con un profundo sentido social, que busca mostrar conflictos reales inmersos en historias ficticias atractivas.

Besos de arena se convirtió en la obra que le permitió expandirse hacia el público internacional, siendo considerada por los críticos y expertos como una de las autoras más exitosas de los últimos años, por lo que ha registrado superventas en Europa y América.

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