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La meta, un proceso de mejora continua de Elyahu Goldratt, Jef Cox

Si no le está yendo bien, hay algo que no está haciendo bien, pida ayuda de quien sabe sobre el asunto y una vez que haga las mejoras, no pare de seguir haciéndolas.

Siempre he creído que la mejor forma de enseñar algo es hacerlo de manera entretenida, porque lo que se aprende de buena gana funciona mejor. Por siglos ha sido la forma de hacer llegar el conocimiento de manera más expedita.

Los cuentos tienen esa magia, la de hacer que algo complicado parezca muy sencillo y fácil de entender, dejando al final la moraleja de lo que se pretende enseñar y a veces quien escucha o lo lee, ni se da por enterado de que le están enseñando. Hemos aprendido bien que lo que se comparte se multiplica, mientras que ser egoísta con lo que se sabe divide.

Atendiendo al principio creativo de enseñar algo de manera que cualquiera pueda entenderlo y aplicarlo, Elyahu Goldratt y Jef Cox, publicaron “La meta”, una novela que usando una narrativa muy entretenida cuenta la historia de cómo funciona el medio ambiente empresarial, cómo se manejan y cómo se deben manejar las áreas de la empresa, por qué hay que tener claridad en la meta de la compañía, la valoración que debe hacerse sobre la colaboración entre quienes la conforman, la productividad y cómo enfrentar los problemas empresariales.

Al trascurrir la lectura no parece que se estuviese haciendo un estudio sobre administración, sobre el manejo empresarial, parece más bien una historia que habla sobre los retos que viven sus personajes, cómo eso les afecta la vida y cómo hay que trabajar para alcanzar el éxito. Aunque es una obra con una intención didáctica, resulta una muy entretenida.

Las palabras, meta, cuellos de botella y productividad son ejes esenciales de la obra. En ella el protagonista llega a la conclusión de que la meta de una empresa es hacer dinero, que hay que cambiar ciertos paradigmas para enfrentar de manera diferente los problemas y poder así solucionarlos, de que la colaboración de los empleados es fundamental para alcanzar esas soluciones.

La resistencia que ofrecen los llamados cuellos de botella, impidiendo que la empresa logre productividad, hay que observarlos de manera creativa, hay que darles el seguimiento necesario y resolverlos para poder seguir adelante, la mejora continua se convierte en un brazo de apoyo fundamental para el desarrollo de la empresa.

Cuando no hay un enfoque claro en cuanto a lo que se quiere, la tarea de ser productivos se vuelve difícil. Si la meta de toda empresa es hacer dinero, como termina concluyendo el protagonista, entonces necesario es estimular todo lo que ayude a obtenerlo y, por el contrario, alejarse de todo aquello que lo impida. Algo tan sencillo como eso, aunque parezca insólito, es difícil de ejecutar por muchas empresas y por eso fracasan.

Con la idea de explicar de manera sencilla sobre los asuntos que hacen que una empresa funcione con éxito y que siempre habrá problemas que limiten lograr la meta, la obra cuenta la historia de Alex Rogo.

La empresa para la que trabaja tiene una severa crisis, no está produciendo lo que debería producir, su trabajo como gerente no está rindiendo frutos y Bill Peach, uno de sus directivos está seguro de que debe cerrar la empresa, así que encomienda a Alex, para que ponga la empresa a producir como debe y para ello establece un lapso de tres meses, pasado ese tiempo habrá que cerrar si lo que hace no funciona.

¿Qué hace el protagonista? Busca ayuda, esa si que es una buena lección para empezar ¿Si alguien tiene tiempo trabajando como gerente y la productividad no es aceptable, debería alguien seguir haciendo lo mismo? Muchas personas creen que por trabajar más horas o hacer más cosas, serán suficientes para resolver los problemas.

La verdad es tan clara en el libro como en la vida real, si no se sabe cómo resolver una situación, lo que hay que hacer es pedir la ayuda de quien o quienes si lo sepan. Eso ahorrará mucho tiempo y dinero.

De manera que Alex busca ayuda en un viejo amigo y profesor de física, Jonah, vale destacar que el Dr. Goldratt, uno de los autores, era físico y desarrolló la Teoría de las restricciones o de las limitaciones (TOC, por sus siglas en inglés), que sigue teniendo un uso importante en la gestión empresarial de hoy, sobre todo en lo relacionado a la producción y la cadena de suministros; pero eso es algo en lo que ahonda la obra mientras se desarrolla la novela.

Como todo buen profesor, Jonah, utiliza la dialéctica para que Alex, aprenda lo que debe aprender para enfrentar el reto que tiene por delante. La Teoría de las restricciones será la gran herramienta para descubrir y trabajar los cuellos de botella que están truncando la productividad de la empresa.

Aprende que enfocarse en la verdadera meta, la de obtener mayores beneficios y hacer lo necesario para que esos beneficios sean sostenibles en el tiempo ¿Logrará Alex superar el reto?

Eso es algo que Ud. descubrirá al leer el libro; pero lo que le puedo adelantar es que Alex, una vez que obtiene el apoyo de Jonah, las cosas le empiezan a ir mejor y eso repercute en su vida marital, que, debido al estrés ocasionado, entre otras cosas, por la situación laboral, estaba muy deteriorada.

Los procesos en la fábrica se ajustan y junto a sus colaboradores, Alex implementa la mejora continua.  A través de esta nueva forma de trabajar, más eficiente, la obra hace una crítica a la tradicional forma como las empresas trabajan, cargada de falencias, de imprecisiones que los hacen menos competitivos, al punto de llevarlos a la banca rota.

Sobresale el necesario equilibrio que debe tener una empresa, organizada y orientada a satisfacer las necesidades del mercado. En la novela las operaciones no responden al mercado, no están en sintonía con él.

¿Es necesario manejar mediciones e indicadores? Por supuesto que sí; pero la empresa no son números, la empresa es un sistema y si el gerente no ve el paquete completo, se pierde en el camino.

La meta, es un interesante libro que incluso puede tomarse para aprender a gestionarse personalmente como empresa. Igual que una empresa, una persona debe fijarse objetivos claros, descubrir dónde están los nudos que no le dejan avanzar, verlos no como imposibles de resolver, buscar ayuda de un experto, implementar acciones para las mejoras, no parar de hacer mejoras, entre otros aspectos.

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