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Las tinieblas y el alba, de Ken Follett

Ken Follett vuelve a la Edad Media inglesa con su nueva entrega: Las tinieblas y el alba, la cual supone la precuela de Los pilares de la Tierra, uno de los libros más vendidos de todos los tiempos y por los que el autor consolidó el legado de su nombre como uno de los mejores escritores del siglo XX.

Publicado en septiembre de 2020 en todo el mundo, Las tinieblas y el alba nos retrotrae al estilo propio del escritor galés con una longitud de casi 1000 páginas pero que en esencia parecen muchas menos, ya que su forma de narrar y la estructura propia de los acontecimientos hacen que naveguemos por las páginas y no nos demos cuenta del paso del tiempo.

La saga de Los pilares de la Tierra

Las novelas históricas de la saga de Kingsbridge antes de la publicación de Las tinieblas y el alba eran 3: Los pilares de la tierra, Un mundo sin fin y Una columna de fuego. La obra más aclamada es la primera, publicada en 1989 y también con una longitud de más de mil páginas.

Los pilares de la Tierra no parecía una obra adaptada a todos los tipos de público porque, aunque es verdad que la narrativa de la historia estaba muy lograda y sus personajes eran muy creíbles, las quizás demasiadas detalladas descripciones de las catedrales y de su arquitectura podían interrumpir un ritmo que por otro lado era bastante fluido.

La novela conectaba con los acontecimientos del siglo XII desde el punto de vista de Kingsbridge (Inglaterra), un priorato ficticio creado por el autor y desarrollado para dar rienda suelta a sus personajes mientras vivían los momentos más trascendentales de su época, como el asesinato del arzobispo Thomas Becket.

Un mundo sin fin continúa muchos años después, en el siglo XIV. Kingsbridge sigue siendo el foco central, aunque al igual que en la primera y segunda novela, los acontecimientos también se expanden a otras partes de Europa. Para algunos, este tomo podría suponer un intento demasiado obvio de imitar a Los pilares de la Tierra utilizando los mismos recursos, aunque el resultado final sigue siendo excelente. No obstante, superar a Los pilares de la Tierra parece una misión muy difícil o directamente imposible.

La tercera entrega de la saga se tituló Una columna de fuego, una historia que se desarrolla en el siglo XVI cuando Isabel I ocupaba el trono de Inglaterra y organizó el primer servicio secreto de la nación para anticiparse a cualquier intento de asesinato, conspiración o planes de invasión. Siendo esta novela también de una longitud de más de 1000 páginas y publicada en el año 2017, parecía poco probable que Ken Follett decidiese lanzar otro libro más en la saga, sobre todo en tan poco tiempo. Pero así fue.

El final de la Edad Oscura y el principio de la saga

El estilo de Ken Follett en Las tinieblas y el alba sigue siendo inconfundible. Desde las primeras páginas hasta la última, todo en la novela recuerda al rey de las novelas históricas, Los pilares de la Tierra, pero con un estilo algo renovado y con características que hacen al libro más fácil de leer que la primera entrega.

Aquí, se hace mucho más hincapié en las vivencias y sentimientos de los personajes que conforman todas las escenas. Aunque sí es cierto que contamos con descripciones de lugares y la base histórica para la novela, vemos mucha menos profundidad en ellas, en aras de ofrecer un enfoque más amplio a la interacción entre los protagonistas.

Las tinieblas y el alba comienza en el año 997 cuando los temidos vikingos eran famosos por asaltar constantemente las costas del este de Inglaterra y los galeses guerreaban en el oeste. La vida de Edgar, el constructor de barcos, cambia por completo cuando su camino se tuerce en una dirección totalmente opuesta después del saqueo de su ciudad natal. Esto provoca un efecto mariposa en el que diferentes personajes, incluyendo Ragna, la noble normanda, y Wynstan, el despiadado obispo, entrarán en su vida definiéndola de una manera u otra.

Las conversaciones son realmente ricas, y aunque Ken Follett se caracteriza por la gran profundidad en la interacción de sus personajes en sus novelas, aquí ha logrado alcanzar un nivel más. Algunas escenas son realmente tensas y la imagen metal que nos crea es casi como estar viendo una película, imaginando cada gesto y cada movimiento de sus participantes. Hace que conectemos con lo que está ocurriendo en cada momento como pocos lo consiguen.

Otra de las grandes diferencias con otros de sus libros, es el hecho de que la acción aquí transcurre en un periodo de tiempo más pequeño, siendo la primera parte del libro en su mayoría entre los años 997 y 998 y avanzando varios más hasta el cambio de milenio.

También es interesante observar cómo en este periodo del fin de la Edad Oscura y principios del periodo de la Edad Media tal y como la conocemos, existe mucha menos información sobre la vida diaria de sus habitantes. Ken Follett hace una labor magnífica, al describir cómo las gentes se ganaban la vida, la forma en la que fabricaban sus herramientas, cómo labraban la tierra y cómo era la pequeña economía tanto de los pueblos más pequeños como de los feudos más grandes, incluido por supuesto el poder de la Iglesia.

No parece que ninguno de los sucesos de la novela esté escrito para rellenar páginas. Parece que cada acción, con su reacción, está introducida de tal manera que se ve claramente el efecto que provoca en el personaje más humilde y en el noble más poderoso. El carácter de los protagonistas es creíble, al igual que sus motivaciones, y el libro está bien documentado.

En esencia, es un libro perfecto para leer una noche tranquila de invierno y volver a la Edad Media de Inglaterra una vez más. Las Tinieblas y el Alba es una precuela digna de Los Pilares de la Tierra.

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