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¿Vives en una distopía tecnológica y no lo sabes?

¿Vives en una distopía tecnológica y no lo sabes?

Una distopía es aquella sociedad futurista ficticia en la que el control de la sociedad y la alienación de sus gentes se conforma como el día a día, aunque ni siquiera sus ciudadanos sean conscientes de ello. Antes de responder negativamente a la pregunta del título de este artículo, haremos un pequeño ejercicio mental para ponernos en situación.

Para aquellos no muy avezados en la literatura distópica, como el famoso libro 1984 de Orwell, o Un mundo feliz, de Aldous Huxley, el hecho de estar bajo el yugo de un sistema que los oprime no puede asegurarse completamente por las personas que viven en él. Sus protagonistas, aunque puedan anhelar más libertad u otros conceptos intangibles para ellos, no admitirán de manera tan fácil que su sociedad es una distopía.

¿Te suena?

La revolución de las máquinas

A riesgo de sonar un poco Terminator en esta sección, es preciso hablar sobre la revolución tecnológica acontecida sobre todo en las dos últimas décadas. Este siglo está caracterizándose como una era plenamente digital, donde diversos aspectos de nuestra vida están siendo trasladados a un mundo que, en esencia, «no existe». Atrás quedan aquellas películas que mostraban mundos virtuales y personas totalmente desconectadas de la realidad como algo simplemente distópico y propio de la ciencia ficción. Lo estamos viendo en el día a día. La desconexión de la realidad en favor de una autoimpuesta dependencia del mundo digital está ganando cada vez más adeptos.

Si bien es cierto que las redes sociales tienen sus beneficios, es bastante dudoso que sus efectos nocivos a largo plazo sean abiertamente conocidos por sus usuarios. Documentales como The Social Dilemma nos mostraban este lado peculiarmente oscuro de ellas y libros como Irresistible, de Adam Alter, nos avisaban de los efectos negativos de un uso continuado y sin control de las pantallas.

Por tanto, el foco está puesto en este desconocimiento de los efectos de las redes sociales, internet y las pantallas en general. Al igual que en una distopía controlada por la tecnología, es difícil para las personas del mundo actual discernir qué hay algo que no funciona bien en nuestra relación simbiótica con un mundo digital. Y esto es algo muy a tener en cuenta, ya que internet parece que se ha convertido en una pastilla particular para nublar los sentidos de muchos, a sabiendas de sus efectos. Una adicción a la que no llamamos adicción.

Control de la información

Uno de los orgullos de internet en su expansión por todo el mundo fue la libertad de información, una libertad que ha intentado ser arrebatada en muchas ocasiones por diferentes iniciativas que han intentado controlar parte, si no todo de él. Nuestro ejercicio mental nos lleva a imaginar el control de la información, no por parte de agendas malvadas que nos lo imponen a la fuerza, sino por plataformas donde cedemos gustosamente nuestros datos.

En efecto, aquí vuelven a aparecer las igualmente amadas y temidas redes sociales, pero también buscadores como Google o comercios como Amazon. La tendencia de acumulación del capital también se ha visto en la red. Recientemente, Estados Unidos envió un aviso a Mark Zuckerberg y a Facebook sobre dicha concentración monopolística, ya que Instagram y WhatsApp estarían concentrado demasiado poder bajo la misma figura corporativa.

Lo que sí es cierto es que la concentración de la información ha acabado ocurriendo dentro de plataformas como Facebook y Twitter. No olvidemos que estas plataformas no son ONG, son medios para hacer dinero como cualquier otra empresa. Donde antes consultábamos 30 webs diferentes para encontrar lo que necesitábamos, ahora solo hace falta hacer uno o dos clics dentro de la misma plataforma para ello. El tema está en que éstas se definen por un algoritmo que intenta atraer la atención de sus usuarios.

¿Cuán ético es que la información que vemos online esté sesgada según un algoritmo creado por compañías billonarias? ¿Cómo podemos admitir que la información que recibimos es verídica y no se basa en captar nuestra atención para vendernos más?

Nuestro propio mundo feliz tendría mucho que ver sobre cómo estas plataformas definen nuestros gustos y deseos, sobre cómo nos hacen ver el mundo y hacía qué objetivos nos encaminan. El control de la información estaría muy estrechamente relacionado con el control de nuestra conducta y la supresión del libre albedrío.

La degradación de la democracia

Como buena distopía, el tercer factor a tener en cuenta sería la degradación de la democracia o su completa eliminación. Los años más recientes no han supuesto una imagen muy positiva hacia la democracia en las campañas electorales que se han realizado a través de las redes. Acusaciones de fraude, discursos de odio, fake news, todo vale. Eso sin contar la manipulación de los datos de los usuarios para influir en la decisión de voto final.  Lo más curioso es que es difícil admitir que hemos sigo engañados o manipulados a la hora de votar, al igual que un ciudadano de una sociedad distópica sería incapaz de admitir totalmente que vive bajo el yugo de un sistema que no reconoce a simple vista.

Lo que es innegable es que nuestra sociedad actual está más polarizada que nunca y que internet ha jugado un papel fundamental en todo ello. Todo comienza con dividir el «nosotros» y el «ellos» y se acaba en un fanatismo ideológico e identitario del que es difícil salir. Internet tiene su lado bueno, pero también otorga la oportunidad de sacar lo peor de nosotros debido al anonimato.

Este ejercicio mental sirve principalmente a un objetivo: abrir los ojos a la realidad que nos rodea. Quizás aceptamos la tecnología con los ojos vendados, y tal vez sea más cómodo así ya que tenemos suficientes cosas de las que preocuparnos en nuestra vida diaria. Sin embargo, existe un gran riesgo: si no controlamos a la tecnología y el uso que hacemos de ella, se volverá contra nosotros.

Si no vivimos en una distopía tecnológica, ¿cuánto nos queda para llegar a ella?

 

Fuentes
Kolitz, D. (24 de agosto de 2020). Are We Already Living in a Tech Dystopia? Gizmodo. Obtenido de: https://gizmodo.com/are-we-already-living-in-a-tech-dystopia-1844824718

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