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Elisabeth Wild y sus fantasías: Seducción exquisita

Una artista de 98 años que vivió intensamente, trabajó hasta su último aliento y dejó su huella artística para el disfrute de todos.

Para quienes conocen la obra de Elisabeth Wild, este es un recordatorio de que la vida es cambiante y eso más que otra cosa, es un regalo que el artista con su infinita habilidad para tocar la sensibilidad humana usa para deleitarnos.

A quienes no han tenido el placer de acercarse al arte de Wild, esta es una invitación al disfrute de una seducción exquisita.

Wild fue una mujer que alcanzó como pocos la cima del arte público en Gran Bretaña, aunque no logró disfrutar de ese momento puesto que murió poco antes del debut, tenía 98 años y exhibía sus obras con su talentosa hija, Vivian Suter.

Su vida fue como su arte, estuvo llena de cambios y cada cambio  fue aprovechado por la artista para alimentar su ingenio.

Fantasías de Elisabeth Wild fue un diseño hecho para que sirviera de portada de la edición número 32 del mapa del metro de bolsillo de Londres, que se realiza desde 2003. Ha sido su último legado.

Cada día este metro de 274 estaciones, traslada a más de 3 millones de pasajeros y cubre unos 408 kilómetros. Quien tenga a bien usarlos podrá acercarse a la experiencia del arte de Wild.

El diseño del mapa es parte de su serie de collages Fantasías. Cada día, disciplinadamente usaba la técnica del collage, que un día usó también Pablo Picasso, para tomar imágenes de revistas que trataban tópicos como la moda, los estilos de vida, el arte y la arquitectura.

La técnica del collage es hacer una construcción artística, cortando pedazos de papel, que en el caso de Wild eran pedazos de hojas de revistas en las que formas y luego hacía nuevas construcciones a partir de ellas.

El fotomontaje está inspirado en el collage. Podría darse una idea al ver varias fotografías, superpuestas o colocadas en un espacio.

En su trabajo la artista muestra la influencia del Modernismo Gráfico y el llamado constructivismo, movimiento que aplaudía que el arte fuera más lejos que el de la gente culta. Abogaban por hacer llegar el arte a millones de personas, para que tuvieran en sus manos lo que el hombre y la mujer son capaces de hacer con su imaginación.

Hay que destacar que el mapa no solo puede encontrarse en el metro, sino que llega a cada espacio de la ciudad donde se distribuye, así perderse en un metro tan grande no será una opción. De manera que los ciudadanos tienen en sus manos una herramienta muy importante; pero no por ser de uso necesario tiene que dejar de tener estilo y nada mejor que este reconocimiento a esta mujer, que diseñó su portada a los 98 años.

¿Cuántos vemos en los cambios la tragedia? ¿Cuántos aprovechamos los cambios para montarnos en ellos y subir un peldaño más en la escalera de la vida?

Elisabeth Wild tenía 8 años cuando migró de su país natal, Austria, para convertirse en una inmigrante vienesa en Latinoamérica. Eran tiempos muy convulsos políticamente.

Sus padres Frank Pollak, quien era judío y su madre Stefanie, que era católica, decidieron huir a la capital de Argentina, Buenos Aires. 

¡Qué clase de combinación de crianza y pensamientos!

Un poco de Wild

Adam Szymczyk. Un curador, promotor y defensor de la obra Wild y su hija Vivian. Dice que Wild aprendió a pintar en el Círculo de Bellas Artes de Argentina y lo hizo Eichhorn, un artista de la Academia de Viena.

Dibujó desnudos, participó en exposiciones en la capital de ese país y en Mar de Plata. Pero era haciendo diseños sobre tela con lo que se ganaba la vida y fue de en ese mundo donde conoció al que se convertiría en su esposo y padre de su hija  Vivian. Un sueco con quien por razones de orden político.

Vienesa, hija única, de padre judío, comerciante y madre católica, casada con un sueco y con una hija argentina, ahora se iba a Suiza y abriría una tienda de antigüedades. So movilidad física lo era tan marcada como la mental.

Muchos como ella, que huyó con sus padres del nazismo y luego tuvo que hacerlo de Argentina, siguieron adelante. Seguir trabajando a los 98 años con tanta intensidad como cuando joven es una lección para todos, además hizo su debut en Europa a esa edad ¿Qué le dice esto del valor de esta dama?

Wild se indudablemente se sintió cautivada por América del Sur porque en 1996 volvió regresó a ese lado del mundo; pero esta vez a Guatemala, concretamente a Panajachel y lo hizo para vivir con su hija y su nieto panchito, en un lugar de ensueño, entre 3 volcanes y en un bosque tropical ocasionalmente golpeado por terribles huracanes, allí murió.

Las fantasías

La última etapa artística de Wild, la dedicó al collage y la técnica llegó a ella sin proponérselo.

En 1993 el filósofo Jacques Derrida, en el libro que publicó con el título Espectros de Marx. Hablaba del collage como un detonador espectral que no se había expresado. Habla de lo natural, lo improvisado, sin secuencia y eso retumbó en la mente aguda de la artista.

Así comenzó Fantasías, una serie en la que usaba la técnica del collage. En su trabajo explotan presentes y futuros frente a quien ve su obra, en los que el abstracto prevalece. Elementos totémicos destacan entre paisajes llenos de color.

Es el pensamiento íntimo de la artista reflejado en composiciones. No hay una que tenga título, son libres, sin nombre, sin límites. Puede notarse tal vez, una intención de marcar el tiempo en la serie, una especie de calendario refieren algunos críticos.

Elisabeth Wild fue una mujer que llegó al nivel en el que un artista solo responde a una fuerza contemplativa y meditativa que lo mueve. Tal vez un sentimiento propio de alguien que alcanza una avanzada edad.

En este escrito pongo de manifiesto el valor de una gran artista, que trabajó hasta sus últimos días, Elisabeth Wild.

Inspirado en el artículo “Quietly seductive art of Elisabeth wild” publicado en theguardian.com.

Fuentes: artreview.com, theguardian.com y art.tfl.gov.uk.

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