Written by covid19

El difícil regreso a la vieja normalidad

Fue un hecho inevitable que la actual cuarentena ocasionada por la pandemia de Covid-19 nos haya obligado a adaptarnos a una inusual y prolongada vida hogareña. Si bien es cierto que este abrupto aislamiento fue en un comienzo difícil de asimilar para muchas personas, también lo es el hecho de que no será tan sencillo retomar nuestras aceleradas rutinas pre-pandemia. Mientras continúan las masivas vacunaciones en las principales ciudades del mundo, comienza la inminente cuenta regresiva hacia una nueva alteración de nuestros hábitos y costumbres.

Distanciamiento social, máscaras faciales, restricciones del transporte, clases virtuales… A lo largo de casi un año, la actual pandemia de coronavirus cambió nuestras vidas de una manera tan completa como inesperada.

Esta alteración de nuestras rutinas diarias afectó a cientos de millones de personas de todo el mundo, sin importar su profesión, edad o clase social. Semejante transición a una vida de mayor hermetismo hogareño resultó ser un gran desafío para una sociedad acostumbrada a relacionarse activamente en los ámbitos laborales, académicos y recreativos. 

Sin embargo -y a pesar de lo difícil que fue para muchos adaptarse a esta nueva realidad-, la idea de regresar a la vieja rutina pre-pandemia comienza a generar cierta ansiedad en muchas personas.

El prestigioso especialista en enfermedades infecciosas, el Dr. Anthony Fauci, cree que los EEUU regresarán a una normalidad pre-pandemia durante el mes de septiembre de este año. Debido a que este control del contagioso Covid-19 se debe a la esperada llegada de una vacuna efectiva contra la enfermedad, es lógico pensar que el resto del mundo eventualmente logrará una contención similar.

Indudablemente, esta es una noticia que resulta ser positiva en cuanto al índice de mortalidad que presenta el virus del Covid-19, así como para atenuar las nefastas consecuencias económicas que éste ocasionó. Sin embargo, los terapeutas continúan atendiendo a pacientes que afirman sentir una creciente agitación interna ante el inevitable regreso a sus espacios de trabajo o de estudio.

Las consecuencias psicológicas de alejarse de sus trabajos o espacios académicos para encerrarse de manera casi permanente en sus hogares no resultaron ser las mismas para todas las personas. Esta nueva realidad afectó negativamente a aquellos que poseen una personalidad más extrovertida, mientras que los individuos más reservados se encontraron en una situación mucho más que tolerable.

La pandemia de coronavirus alteró completamente nuestra rutina diaria, forzándonos a reemplazarla por una serie de actividades a la cual finalmente nos terminamos acostumbrando. Pero, aunque esta transición resultó ser un desafío para muchos de nosotros, eventualmente pudimos adaptarnos a este extendido confinamiento. Diferentes estudios del comportamiento humano reafirman una verdad que todos podemos intuir con facilidad: nuestra especie –como el resto de los animales- es una creatura de hábitos.

Es por ello que, de acuerdo a la terapeuta norteamericana Elaine Espada, este prolongado período de adaptación a una nueva vida puede en algunos casos dificultar la eventual e inevitable transición a nuestras rutinas pre-pandemia. La profesional llegó a catalogar mentalmente a algunos sus pacientes de acuerdo a las causas que generan su mayor preocupación conforme se acerca la hora de regresar a un mundo sin coronavirus.

Por un lado, está el “Pesimista sentimental”, cuya inquietud recae en las decisiones que deberá tomar con respecto a la pareja que lo acompañó durante la cuarentena. En el aspecto laboral, es la incertidumbre de no contar en su currículum con una experiencia de trabajo concreta lo que angustia al “Pesimista recién graduado”. Y, por último, el “Pesimista distendido” es aquel que no ve con buenos ojos el tener que insertarse en el frenético ritmo que siempre caracterizó a nuestra sociedad antes de la llegada del Covid-19.

La propia terapeuta afirma que no le será nada fácil retomar la rutina que mantuvo antes de que el contagioso virus llegue a su país y obligue a sus habitantes a adoptar una forzada cuarentena. Salir de su casa a las 6:40 de la madrugada para llevar a sus hijos a la escuela y luego dirigirse a su consultorio es algo que la profesional no sólo considera como una tarea difícil, sino que asegura no poder concebir hacerlo nuevamente. Si bien estas declaraciones no generarían demasiada confianza en sus angustiados pacientes, es una prueba más de que esta ansiedad es bien real y nos afecta a todos.

Lamentablemente, no será sólo nuestro estado de ánimo el que se verá afectado una vez que la pandemia se encuentre controlada y podamos retomar nuestras viejas rutinas. Aquellas personas que posean perros como mascotas, seguramente ya han anticipado que su repentino abandono del hogar no ocasionará más que sentimientos de desconcierto y desolación en sus compañeros animales.

En este sentido, los expertos en cognición canina ya anticipan que esta separación puede generar un impacto psicológico negativo en nuestros perros, por lo que se han animado a ofrecernos una serie de consejos para poder atenuarlo. El más importante de ellos recae en la separación gradual del amo y su mascota, generando en esta última un acostumbramiento que no sólo logrará disminuir su sentimiento de soledad, sino que también fortalecerá su propia independencia.

El Dr. Terri Blight, director de MSPCA-Angell –una asociación que previene la crueldad en animales-, siendo un especialista en el análisis del comportamiento aplicado a diferentes especies, nos recomienda ir tomando medidas similares. El profesional cree que un abandono progresivo de nuestra actual falta de itinerario y su posterior reemplazo por uno que se asemeje al que teníamos antes del comienzo de la cuarentena, nos ayudará a adaptarnos mejor a la nueva realidad.

En el aspecto más superficial de lo que significará dejar atrás nuestro prolongado encierro, el nivel de estrés de muchas personas crece al darse cuenta que deberán presentar en público un cuerpo que durante varios meses se entregó a la indulgencia casera. Con algunos kilos de más y quizás hasta con un irremediable descuido del aspecto personal, algunos temen que el regreso a clases o la oficina se asemeje a una incómoda reunión de graduados de la secundaria.

La adaptación a la actual y extensa cuarentena resultó ser tan difícil como lo será abandonar los hábitos que desarrollamos durante ella. A veces puede ser el desgano de retomar un acelerado ritmo de vida al que curiosamente extrañamos y detestamos por partes iguales. Otras, es el abandonar a nuestras mascotas quienes se acostumbraron a nuestra constante presencia en el hogar. Sin embargo, sea cual fuere el motivo de nuestra aprensión ante el inminente regreso a la normalidad pre-pandemia, debemos tranquilizarnos con el hecho de que seguramente sabremos adaptarnos nuevamente a ella.


Referencias:
Teitell, B. (26 de Diciembre de 2020). Over so soon? Some people are dreading the return to a post-pandemic world. The Boston Globe. Obtenido de https://www.bostonglobe.com/

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