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La nueva ruta de la seda: El proyecto que cambiará todo

Se construyó La Gran Muralla China para evitar invasiones, pero también se hizo el camino más prolífico del comercio, que sirvió para conectar a dos grandes imperios. Hoy una Nueva Ruta de la Seda podría cambiar al mundo y ya comenzó a construirse.

 

El comercio se abre paso ante la adversidad. Funciona en guerras, se aprovecha de ellas, lleva nuevas tecnologías e ideas de un lado a otro y es fundamental para consolidar poder. Los chinos saben muy bien eso, ellos aprendieron que, para alcanzar el éxito, primero hay que construir el camino, ya lo hicieron una vez y ahora lo vuelven a hacer.

El proyecto “Belt and Road Initiative” (BRI), más conocido como la Nueva Ruta de la Seda, sin duda podría consolidar el poder de China y llevar a un nuevo orden mundial. Este será el proyecto que cambiará todo.

Como la Ruta de la Seda conectó a dos mundos, desde la actual Xi’an, antigua capital de China, Chang’an, hasta el centro del poder occidental en la antigüedad, Constantinopla capital de Roma. Hoy el BRI conectará a China con Occidente a través de un puente terrestre y marítimo con una mega inversión de 900 mil millones de dólares americanos.

¿Puede representar este proyecto una amenaza a la soberanía de los 65 países que lo conforman?

Investigate Europe hizo un estudio en el que se llegó a la conclusión que no hay razones para pensar de ese modo. Según la evidencia encontrada, las inversiones, en casi su totalidad, han tenido un efecto positivo en las economías de los países involucrados, las fuentes de empleo han aumentado de manera considerable, los cual es muy bueno.

El impacto de las inversiones chinas en este sentido, es colosal, son más de 3.000 grandes proyectos en todo el mundo, que reúnen, como se ha dicho, una inversión equivalente al 30% del PIB del planeta, algo nunca antes visto. Ya solo eso, es un gran logro para el país asiático, que va camino a lograr sus grandes objetivos económicos y políticos en este siglo.

Para algunos expertos, hay todavía mucha desconfianza en occidente ¿Por qué? Entre algunas razones, se alude a la falta de transparencia en las negociaciones. Poco se conoce sobre las implicaciones de la contracción de deuda de los países y cómo eso puede colocarlos en una situación con poco margen para negociar pagos y relaciones comerciales en el futuro.

Otra organización, la Fundación Bertelsmann, que ha realizado estudios relacionados con el impacto de el mega proyecto en occidente, señala que las inversiones que está haciendo China buscan el lucro; es decir, otorgan préstamos con el objetivo de ganar dinero con los intereses que este genere, en cambio en occidente las inversiones se están haciendo en función del desarrollo. Para China es un negocio redondo, para los países participantes, es una oportunidad de conseguir dinero para desarrollarse.

¿Qué está haciendo la Comunidad Europea? Se está apoyando financieramente a los países de su región que están recibiendo inversión china, todavía son pocos; pero pareciera que los chinos están escuchando más a los países de Europa que los propios europeos. Muchos países del viejo continente están preocupados por el poder de influencia chino. Mientras tanto, cada vez más países de esa región, ven la inversión de la potencia asiática como una oportunidad de establecer conexión con países en mejores condiciones económicas que ellos y eso los alienta a inclinarse hacia su propuesta.

¿Cuáles son las propuestas que Europa hacen a los países que la conforman, para hacer frente a la oferta de China? Hasta ahora no existe una política común y eso coloca a la comunidad europea en gran desventaja, porque están divididos mientras el gran dragón de Asia sigue haciendo su trabajo.

Los chinos llegan con una propuesta, ofrecen conexión comercial directa con 65 países entre los que está la segunda potencia más grande del mundo; pero además conecta a varios continentes por mar y por tierra. Ofrecen desarrollo de infraestructura, lo que genera mucho empleo y una enorme propaganda política al gobernante que lleve adelante obras tan grandes, les ofrece tecnología y préstamos ¿Y que pide a cambio? Que le paguen el dinero prestado.

¿Qué gana China? Además de obtener los intereses producto de los préstamos, vende todos los insumos que necesiten para la construcción, cosa que hace que los productores chinos tengan un mercado para sus productos prácticamente garantizado, aporta personal especializado si hace falta y al mismo tiempo obtiene una ruta y una poderosa influencia para que sus productos, cultura y peso político, comiencen a permear en occidente.

Dicho de una manera sencilla, China está prestando dinero para que otros países, le hagan una ruta de comercio que les sirva para llevar sus productos más eficientemente al resto del mundo ¿No es genial? Cada negocio con cada país es diferente y poco son los detalles que se conocen.

El BRI conecta a Latinoamérica, Europa, África y Asia, un proyecto más ambicioso que la primera Ruta de la Seda y que le dará a China un poder nada despreciable.

El proyecto es a largo plazo; pero ya algunos tramos están en funcionamiento entre China, África y Europa, disminuyendo los traslados de bienes en hasta un 50% de su tiempo y con costos mucho menores al que se tendría al usar la vía marítima.

¿Cuál es el impacto del Covid en el proyecto? Como en las carreras de largo aliento, no todo resulta color de rosa en el camino, la pandemia a detenido el reloj y cualquier fecha que se tenía para concluir el proyecto, está más lejos de ser alcanzada.

Los países que recibieron préstamos están en una difícil situación económica y deberán renegociar los pagos, por ahora no podrán honrar sus compromisos con China ¿Está en peligro el dinero prestado? ¿Fue muy aventurado entregar tanto dinero en préstamos por parte de China? ¿Está en peligro el proyecto?

¿Cobrará China a sus deudores pese a la mala situación por la que pasan o renegociarán la deuda? Es mucho el dinero en juego que ya ha sido entregado a países de África, Asia, Europa y América Latina. La empresa RWR Advisor, con sede en Washington, estima que desde 2013 China ha entregado en préstamos 461 mil millones de dólares, un poco más de la mitad del importe total del BRI. Algunos países han pedido, incluso que les perdonen los pagos que vencían en 2020.

 

China hizo préstamos a países considerados de alto riesgo, eso significa que, sin pandemia, estaban colocando dinero que tal vez no podrían recuperar ¿Cómo quedaría el sistema financiero chino ante un impago?

 

El otro escenario, el hacer valer sus derechos y exigir los pagos, esta situación podría ponerlos en una situación desventajosa en materia de imagen y eso es lo menos que quiere el gigante asiático.

 

Si hay un país que puede aguantar la difícil coyuntura ese es China. Un país con alta capacidad económica y tecnológica, que pasó en 40 años, de recibir ayuda financiera internacional a convertirse en una superpotencia mundial.

 

En este escrito expreso algunas reflexiones y opiniones sobre “La Nueva Ruta de la Seda (BRI)”.

Fuentes consultadas: dw.com, lavanguardia.com, BBC y Financial Times.

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