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Por fin se descubren los misteriosos conos del antiguo Egipto

La mayoría de los símbolos representados en el arte egipcio antiguo son relativamente fáciles de descifrar, pero hay un objeto portátil que lleva mucho tiempo desconcertado a los arqueólogos. En estatuas, murales, estelas funerarias, ataúdes y esculturas en relieve que datan de hace 3.570 años, aparecen repetidamente personas con conos en la cabeza, como si fueran sombreros de fiesta. 

Ahora, por primera vez, los arqueólogos han identificado dos de estos conos, hechos de cera y adornando las cabezas de esqueletos que datan de hace unos 3.300 años. Los hallazgos fueron excavados en los cementerios de la ciudad de Akhetaten, también conocida como Amarna, según un estudio de Antiquity, publicado por la Universidad de Cambridge. Este descubrimiento finalmente puede ayudar a resolver varias teorías sobre lo que significan los conos de la cabeza y cuál era su función en el pasado.

“La excavación de dos de estos objetos de los cementerios de Amarna confirma que los muertos usaban conos tridimensionales a base de cera en el antiguo Egipto y que el acceso a estos artículos no estaba restringido a la élite superior”, cuenta el informe de los investigadores. Asimismo, el texto señala que “el descubrimiento respalda la idea de que los vivos también usaban conos de cabeza, aunque sigue siendo difícil determinar con qué frecuencia y por qué”.

El arte del antiguo Egipto está plagada de imágenes de personas con conos puntiagudos en la cabeza en situaciones ceremoniales. Hombres y mujeres aparecen con adornos cónicos en representaciones artísticas en papiros o sarcófagos, por ejemplo, con estos objetos puntiagudos mientras participan en banquetes reales y rituales divinos. A veces, las mujeres que llevan los conos también están dando a luz, una actividad vinculada a algunos dioses.

Aunque los conos fueron relativamente comunes en el arte egipcio durante más de mil años, su propósito y su existencia habían sido un misterio. Ningún arqueólogo había excavado uno de estos objetos enigmáticos, por lo que algunos académicos creían que los «sombreros» cónicos egipcios eran meras representaciones simbólicas, el equivalente a los halos que aparecen en los santos y los ángeles en la iconografía cristiana.

Se han descubierto en los cementerios de Amarna, una ciudad del antiguo Egipto cuyos templos fueron erigidos por Akenatón, el faraón considerado el padre de Tutankamón. La ciudad, construida precipitadamente en el siglo XIV a.C. y que solo fue importante durante 15 años, albergaba unas 30 000 personas.

Akhetaten fue establecida por el faraón Akhenaton, quien se hizo famoso por establecer su propio culto al dios sol Aten. El líder egipcio la estableció como ciudad capital alrededor del 1346 a. C., pero su intento de dirigir al país hacia una nueva religión no fue popular y el asentamiento fue abandonado poco después de la muerte del faraón en 1332 a. C.

Solo un diez por ciento de la población pertenecía a una élite adinerada enterrada en tumbas opulentas; el resto era gente corriente enterrada en tumbas modestas. Fue en estas últimas tumbas, que en general apenas contienen objetos de valor, donde los arqueólogos del Amarna Project —dirigido por la Universidad de Cambridge y financiado por la National Geographic Society y otras instituciones— hallaron los restos de adornos cónicos en 2009.

Los expertos tardaron casi una década en conseguir la financiación necesaria y completar el examen de estos accesorios cónicos, lo que les dio la oportunidad de poner a prueba otra teoría tradicional sobre los objetos: que los conos eran en realidad masas sólidas de grasa perfumada que se derretían sobre la cabeza de su portador y hacían las veces de antiguo champú perfumado.

Los hallazgos de Amarna parecen negar la teoría de que se trate de un producto capilar antiguo. Los conos no eran sólidos, sino cáscaras vacías dobladas alrededor de una materia orgánica negruzca o marrón que, según el equipo, podría ser tela. Los conos tenían marcas químicas de cera descompuesta y el equipo concluyó que los habían fabricado con cera de abeja, la única cera biológica cuyo uso en el antiguo Egipto está documentado. Tampoco se hallaron restos de cera en el pelo del esqueleto mejor preservado.

Debido a las asociaciones artísticas de los objetos con el parto y el hecho de que al menos uno de los especímenes era una mujer adulta, el equipo sugiere que los conos estaban relacionados con la fertilidad. Pero el hecho de que los hallaran en un cementerio que no pertenecía a la élite dificulta la interpretación de su significado.

Los dos esqueletos que se encontraron con los conos en Akhetaten pertenecían a una mujer de alrededor de 29 años y a un esqueleto cuyo sexo no se ha determinado de una edad comprendida entre 15 y 20 años.

La sepultura de la mujer, excavada en 2010, estaba en buenas condiciones, aún intacta, conservaba su cabello, enredado en él estaba el cono, roto y corroído por insectos, pero reconocible. Curiosamente, un patrón impreso en el interior del cono era parecido al tejido de la tela, como si el interior de la estructura de cera hubiera sido forrado.

La tumba del segundo individuo, excavada en 2015, había sido robada, dejando el esqueleto revuelto al pie de la sepultura. Sin embargo, también se había conservado el cabello y en este los investigadores identificaron un segundo tocado.

Los científicos tienen una teoría sobre la identidad de las mujeres que llevan los conos: podrían haber sido bailarinas. Ambos esqueletos presentaban fracturas espinales y uno tenía una enfermedad articular degenerativa. Aunque los problemas óseos podrían estar vinculados a unas vidas llenas de estrés y al trabajo intenso de los egipcios que no pertenecían a la élite, los estudiosos indican que el estrés y las fracturas por compresión son habituales en bailarines profesionales. Quizá los conos indicaban que los bailarines eran miembros de una comunidad que servía a los dioses. Se sugiere que eso podría explicar por qué estas personas fueron enterradas con los conos, a pesar de sus «tumbas básicas».

Aunque estos conos no fueran los dos únicos que han sobrevivido hasta la fecha, el descubrimiento fortuito tiene valor. Los arqueólogos saben mucho sobre la élite del antiguo Egipto a partir de registros administrativos y tumbas con pinturas elaboradas, pero la escasez de registros escritos y artísticos de los egipcios de clases inferiores hace que sus vidas sean más misteriosas para los investigadores modernos. Dicha falta de información sobre las vidas de la mayoría de los habitantes del antiguo Egipto hace que este hallazgo sea aún más preciado y sirve de recordatorio de que aún quedan millones de historias sepultadas que no se han contado.


Fuentes
https://www.nationalgeographic.com/history/2019/12/ancient-egyptian-head-cone-mystery-solved/?cmpid=org=ngp::mc=social::src=twitter::cmp=editorial::add=tw20201220hist-resurfheadconemystery::rid=&sf241272437=1
https://www.cambridge.org/core/journals/antiquity
https://www.lavanguardia.com/cultura/20191214/472200008987/misterio-conos-reales-amarna-egipto-antiguo-akenaton.html

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