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Por qué deberíamos practicar la gratitud y qué dice la ciencia al respecto

Practicar la gratitud por aquello que tenemos en nuestra vida diaria ya era harto complicado antes de la pandemia del coronavirus. Entre tanto ruido en las noticias, facturas a pagar, transporte público y sobreinformación, es difícil pararnos a apreciar aquello que ya tenemos. Al final, la mente está configurada para la detección de las amenazas que puedan suponer cualquier tipo de inestabilidad.

El día de acción de gracias, tal y como su nombre indica (quizás es más literal en su palabra inglesa, thanksgiving), es un ejemplo de un momento del año en el que se practica la gratitud como fiesta nacional. Al menos, en teoría. Los beneficios de practicar la gratitud pueden suponer una mayor salud física y mental, y también hacernos más altruistas y generosos.

La neurociencia de la gratitud

Esto va más allá de la conjetura y de las frases motivacionales; se trata de ciencia. Christina Karns es una neurocientífica de la Universidad de Oregón y una de las líderes en este campo de investigación. Estudió cuál es la reacción en el cerebro humano cuando elegimos dar en vez de recibir. Este se basó en la respuesta neuronal de los participantes mediante un ordenador que enviaba dinero de su propia cuenta a un banco de alimentos o recibían dinero en su defecto.

El estudio de Karns descubrió que la conexión neural entre la gratitud y la generosidad es muy profunda, hasta tal punto de que aquellos que observaban su dinero siendo transferido a un banco de alimentos veían activados sus neuroquímicos del placer y la recompensa.

El estudio progresó durante otras tres semanas y los participantes se dividieron en dos grupos: aquellos que escribieron un diario sobre las cosas por las que daban gracias en su vida y aquellos que escribían sobre otros asuntos no relacionados. Una vez más, los neurotransmisores que funcionan con el efecto recompensa respondieron más en aquellos que daban antes que recibían.

Así que los resultados de la ciencia de la gratitud son claros. Aquellos que enfocan sus acciones en ser agradecidos y generosos obtienen una mejor recompensa en forma de neuroquímicos en el organismo. ¡Y gratis!

El arte de las pequeñas cosas

Hablar es fácil, y es que no es siempre fácil practicar la gratitud en tiempos como estos. Muchos estamos llenos de preocupaciones y prisas, sobre todo en el año 2021 cuando no sabemos qué nos va a deparar los siguientes meses. La cuestión es: una vez conocidos los beneficios de la gratitud, ¿cuál sería la excusa para no intentar practicarlo? ¿Por qué no lo hacemos más a menudo?

En primera instancia, practicar la gratitud y la generosidad nos puede librar o reducir fenómenos tan poco deseables como la ansiedad y la depresión y brindarnos un menor riesgo de desarrollar enfermedades y otros síntomas físicos. El mecanismo de recompensa que tenemos en nuestro cerebro es sabio; podríamos decir que llevamos incluido el altruismo en nuestro ADN, si nos quisiéramos poner un poco más románticos.

El truco está en las pequeñas cosas, en saber identificar aquello que no es más que ruido y aquello que es lo verdaderamente importante. Al final, muchos de los malos momentos y ansiedades que hemos vivido en la vida han pasado de largo tan rápido como han venido. Pasamos demasiado tiempo preocupándonos de asuntos que a la larga no tienen ninguna relevancia.

Como todo, una de las claves es practicar la gratitud desde la infancia. Es siempre una buena idea inculcar a los niños una actitud positiva mediante la gratitud y la generosidad para crecer con todos los beneficios que ello conlleva, pero también para hacer del mundo un lugar mejor. El individualismo imperante en esta sociedad actual no tiene por qué ser un impedimento para enseñar estos valores tan universales.

Cómo practicar la gratitud

Cualquier cosa se aprende, incluyendo los hábitos de la gratitud y la generosidad. Así pues, siempre hay mejores ideas que otras, y herramientas que podemos utilizar para este objetivo.

Escribir un diario. Igual que en el estudio visto anteriormente, nosotros también podemos escribir un diario sobre las cosas por las que nos sentimos agradecidos en nuestra vida diaria. Este suele ser un consejo común en la psicología profesional, pero hay mejores y peores maneras de realizarlo. Lo importante es destacar aquel concepto en particular, algo muy específico, por lo que nos sintamos realmente agradecidos. En vez de «me siento agradecido porque el día ha sido tranquilo», podríamos escribir «doy gracias porque mis amigos A, B y C han respetado mi espacio personal en X momento y por tener una cama donde pueda estar relajado o relajada escuchando música hasta dormirme».

Meditación de gratitud. Una de las nociones más comunes en la meditación es la práctica de la gratitud. Ya sea con o sin acompañante en la sesión, es importante meditar y conectar con nosotros mismos mediante la identificación de aquellas pequeñas cosas que nos hacen felices o aquellas personas que nos hacen sentir queridos.

Dar sin esperar recibir nada a cambio. Esta tiene truco. No se trata de dar sin ningún tipo de control ni de poner a los demás en primer lugar sin cuidarnos a nosotros mismos antes. Todo lo contrario, se trata de elegir a quién queremos regalar o dar algo, a quién queramos y lo que queramos, pero únicamente para mostrar afecto, no para esperar nada a cambio. Un error común es hacer las cosas según las expectativas que tengamos puestas en ellas, incluidas las personas.

Regala experiencias. En relación con la tercera, podemos decidir regalar experiencias para mostrar afecto en vez de regalar algo físico. Según un estudio de The Greater Good Science Center at UC Berkeley, las personas expresan una mayor gratitud regalando invitaciones como a eventos culturales, viajes, conciertos o visitas guiadas.

La gratitud es algo que lleva inexorablemente a la generosidad y es algo que proporciona beneficios físicos y mentales, no solo para ti mismo, sino para los que te rodean. Una vez sabido esto y si quieres intentarlo, el primer paso sería el más pequeño pero el más importante: tomar la decisión de comenzar a hacerlo hoy mismo, sea de la manera que sea.


Fuentes
Karns, C. (21 de noviembre de 2018). When you’re grateful, your brain becomes more charitable. The Conversation. Obtenido de https://theconversation.com/when-youre-grateful-your-brain-becomes-more-charitable-105606
Samuel, S. (24 de noviembre de 2020). Giving thanks may make your brain more altruistic. Vox.com. Obtenido de https://www.vox.com/future-perfect/2019/11/27/20983850/gratitude-altruism-charity-generosity-neuroscience

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