Written by covid19

El reloj del covid, la nueva normalidad del paso del tiempo

Los segundos se convierten en minutos. Los minutos en horas. Las horas en días, y ya no sabemos ni en qué mes estamos. Se trata de la nueva normalidad del paso del tiempo debido a la pandemia, un descontrol de horarios sin precedentes.

Donde otros años teníamos claro que el verano era la época más propicia para salir y el invierno la época de restricciones —autoimpuestas por el frío, eso sí—, ahora es difícil llevar un control del tiempo, las estaciones y las horas de ocio más apropiadas.

Un tiempo imprevisible

Uno de los factores más importantes acontecidos con el covid es la pérdida absoluta de previsibilidad y de seguridad. Esto ha afectado a todos los campos de un individuo y de la sociedad, empezando por las horas de socialización, pasando por las previsiones económicas de una pequeña empresa y llegando a afectar a los presupuestos generales de una nación entera.

El momento donde más hemos sentido la pérdida de la noción del tiempo fue en la cuarentena, donde muchos de nosotros nos vimos obligados a reorganizar nuestras vidas a un nuevo paradigma. Intentamos trasladar aquello que hacíamos fuera de casa dentro de ella, o limitábamos muchas de las actividades que dábamos por hecho.

La sensación después del confinamiento es contradictoria. Por una parte, ya estamos en 2021 y el tiempo ha volado, pero, por otro lado, también se puede llegar a sentir que el 2020 ha supuesto un extraño vacío, una suerte de año borroso, con lagunas, donde sombras de recuerdos aquí y allá se entremezclan, pero nunca llegan a pintar un cuadro completo.

Ha sido un año donde no hemos podido hacer lo que hemos querido, o al menos no hemos podido realizar todo lo que estaba a nuestro alcance con las herramientas de las que disponemos, y ese es otro factor de rabia o impotencia. En definitiva, 2020 parece un mero año de transición, un tiempo de aguantar la respiración para ver qué ocurría al día siguiente, y así estirado hasta el 31 de diciembre.

Relatividad

El tiempo es relativo. Los buenos momentos pasan más rápido y los malos momentos se hacen mucho más tediosos. Eso es un hecho que sabemos desde que somos niños (sí, ir a clase cuando eras pequeño o pequeña un lunes por la mañana con el frío del invierno es un buen ejemplo).

Esta elasticidad del tiempo ha inspirado ríos de tinta, desde los poetas de la antigüedad hasta el tweet más reciente. Pero también existe una razón psicológica que afecta a la manera de percibir el tiempo. No hace falta decir que los estados de ansiedad y depresión hacen que el tiempo parezca eterno.

Si el confinamiento, las restricciones y la falta de previsibilidad nos hacen sentir más ansiosos, inseguros o depresivos, ¿qué ocurre con la noción del tiempo? Según Kevin LaBar, un neurocientífico del Duke’s Institute for Brain Sciences, existen distorsiones en la percepción del tiempo cuando las personas son enfrentadas a amenazas o tienen conciencia de estas.

Otro estudio de la Universidad Estatal de Iowa del año 1991 analizó a 110 estudiantes a los que se les asignaron una tarea que consistía en rodear números. Los resultados mostraron que aquellos que se aburrieron hasta la saciedad calcularon el paso del tiempo de una manera muy poco certera y la exageraron con creces.

Y aquí una cuestión para el análisis del lector: estos estudios se basan en la percepción del tiempo en segundos, minutos u horas, no más. Si esto lo intentamos extrapolar a la situación de 2020 con el coronavirus, los resultados nos sorprenderían con creces porque estamos hablando de meses, un periodo de tiempo mucho más largo que lo estudiado. Entramos en un círculo vicioso donde la ansiedad de la poca previsión y la inseguridad nos hacen estar más ansiosos, y donde al cerebro ya no se le estimula con la novedad, algo fundamental.

Paradojas temporales en época de covid

Las paradojas temporales son un ejercicio mental muy exigente pero que nos abren la mente a entender las contradicciones que pueden surgir en nuestra psicología. Claudia Hammond es autora de Time Warped: Unlocking the Mysteries of Time Perception donde estudia el concepto de la «paradoja de las vacaciones».

Como hemos visto antes, el año 2020 se siente a la vez largo y a la vez presenta un vacío difícil de explicar. Esta paradoja de las vacaciones desarrollada por Hammond guarda mucha relación. Todo el mundo dice que unas buenas vacaciones se pasan rápido y están en lo cierto. Sin embargo, al volver parece que hemos estado fuera por mucho más tiempo. ¿Puede aplicarse esto también a un mal año de pandemia?

En retrospectiva, la pandemia del covid y su relación con el tiempo puede resultar en una paradoja contraria: la de un año corto provocado por momentos indeseables. Cuando estábamos inmersos en el confinamiento, los días parecían sucederse muy lentamente, pero mirando atrás parece que el 2020 ha volado (aunque no de una manera como veríamos unas vacaciones, claro está).

Esta paradoja del covid echa por tierra muchos de los supuestos que tenemos sobre el tiempo y la manera en que lo percibimos, y daría opción a un largo análisis citando numerosos estudios científicos que no tienen más cabida en este artículo. Parece que estamos a merced del tiempo y no al revés. Y si queremos tener un control sobre él, como tanto hemos imaginado en la ciencia ficción y en otras obras de fantasía, parece que primero debemos averiguar su naturaleza para después plantearnos siquiera cómo podemos manipularlo o entenderlo.

Sea como sea, el covid nos ha enseñado otra amarga lección, pero es una lección, al fin y al cabo: aprovecha el tiempo antes de que sea demasiado tarde.


Fuente

Pardes, A. (5 de agosto de 2020). There Are No Hours or Days in Coronatime. Wired. Obtenido de https://www.wired.com/story/coronavirus-time-warp-what-day-is-it/

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