Written by artes

Dios tiene 99 nombres: God 99 trauma y dolor

La vida de los refugiados está llena de atrocidades que nadie debería vivir. Un iraquí levanta su voz y usa el arte que conoce para que más personas sepan la verdad.

Un refugio es algún lugar donde te proteges de algo. Eso es lo que han buscado cientos de miles de personas a lo largo de muchos años, huyen de la guerra, del hambre, de la miseria, de la discriminación, de la injusticia y de la muerte.

Una novela tormentosa, oscura y mordaz, escrita por un iraquí que vivió el exilio, muestra de manera dramática y con frecuencia muy cruda, la verdad del profundo trauma que significa ser refugiado.

El camino es largo, es duro y cuando se llega al anhelado refugio, la desgracia continua. Son muchos, hay poco para darles, solo la esperanza de ser recibidos como ciudadanos por algún país solidario, les da la fuerza para  seguir soportando, esperando. 

Su autor, Hassan Blasim, trabajaba como cineasta en Irak. Corría la década de los 90 y el país se encontraba bajo la fiera dictadura de Sadam Husseim. En esos años fue intimidado y sufrió el arresto arbitrario. Como lo estaban haciendo muchos otros huyó, se fue a Kurdistán, al norte de Irak, allí hay salidas rápidas a Turquía, el noroeste de Irán y el norte de Siria.

Durante 4 años trajinó de un lado al otro por Europa, hasta que al fin pudo hallar asilo en Finlandia. Allí comenzó una carrera como escritor; pero no lo haría en árabe clásico, tomaría el camino de la voz de la calle, una voz que conoce más de lo que viven en la actualidad el obligado destierro y siguen sufriendo por ellos y por quienes dejaron atrás.

Los artistas, entre ellos los escritores, tienen una sensibilidad especial para percibir el sufrimiento, la felicidad, el dolor, la pasión, todo lo que nos hace humanos. Blasim, no solo escribe, tiene la capacidad y la sensibilidad para mostrar imágenes de lo que pasa por su mente porque también es cineasta, de manera que su narración tiene mucho de eso, retratar imágenes con sus palabras, con la agudeza de quien conoce bien las dos formas de arte.

Dios tiene 99 nombres, eso es lo que reza la tradición islámica. Por eso el nombre de la obra de Blasim, God 99.

Hassan Owl, es el protagonista de la obra. Vive en Finlandia y es exiliado iraquí, Owl camina en su historia, entrevistando a quienes la guerra les ha destrozado la vida, los ha transformado y quiere colocar esa realidad traumática, despiadada en un blog. Es una especie de ficción cargada de mucha realidad. El escritor deja saber que las bases de su obra se corresponden con la comunicación entre él y su compañero iraquí y mentor quien ha fallecido.

Historias que llegan de caminos, bares y también de burdeles, van contando un viaje tortuoso quien sabe hacia donde. En el camino, Blasim mezcla lo que vivió e introduce elementos que surgen de las experiencias y entrevistas que hace su protagonista, Owl.

Es una serie de relatos con personajes que parecieran ser creados por un escritor con abundante imaginación; pero el mundo real, como bien dice el dicho popular, supera la ficción. Así pueden conseguirse rebeldes asesinos que con mucho celo cuidan de un pequeño gato ¿Cómo alguien con esa capacidad de sentir debilidad por un animalito puede ser tan vil para asesinar sin pudor a nocentes?

De la misma forma, podrá conseguir en la obra a hombres que estilan jugar tranquilamente ajedrez; esos mismos hombres, engañan a quienes huyen del conflicto que viven en sus países y los embarcan en la búsqueda de una mejor vida; pero la verdad es que los venderán como esclavos sexuales o para cualquier otra tarea que haga que sus vidas termine siendo igual de trágica y hasta peor que la vida de la que quieren escapar.

Esa es la realidad de la que habla Blasim, en God 99. Las mil y una formas de sufrir, todas las tiene en su camino quien huye con la esperanza de encontrar en otro lugar una mejor vida.

Un hombre que del cielo le llegó lo que de adolescente tanto solicitó, quería vivir experiencias para tener que contar; pero nunca imaginó que lo recibiría y de qué manera. Recibió tragedia, no solo personal, sino que tuvo que vivir la tragedia de otros, fue una experiencia tan devastadora que parecía algo producto de una mente perversa; pero así es la vida.

Debe ser muy difícil para un autor como Blasim, recibir elogios por contar sobre vidas llenas de tanta penuria, desolación, destrucción y muerte. Pero el mundo debe conocer la verdad sobre los refugiados, una que es contada de una forma más cruda, una que se ha vivido.

Uno tras otro se van presentando relatos como el de la terrible experiencia de huir de lo inhumano con la esperanza de ser recibido, auxiliado y protegido; pero quien te recibe abusa, te denigra, te maltrata y hace todo para que pierdas la esperanza. En esta parte de God 99 que lleva por nombre The Grasshopper Eater, el autor exhibe con crudeza esa verdad, cuando cuenta cómo  una nigeriana a quien con mucho sacrificio habían ayudado a llegar al lugar donde estaba el ejército búlgaro, fue violada por soldados. Dolor, humillación y la marca física de lo que sufren quienes buscan refugio, qué tristeza.

Blasim es acusado por la crítica de ser macabro, de usar un humor que en momentos de tragedia no se admite; sin embargo la vida real está llena de momento de tristeza y de humor, aun en los peores momentos la risa es algo que nos reconforta, aunque de nuevo la tristeza la desaparezca de nuestro rostro.

La obra se mueve en un lenguaje tosco, duro, como lo es el sufrimiento que cuenta. Un reportaje a veces, una autobiografía en otras, God 99 es una novela que expresa lo que sufren los refugiados mientras buscan vivir mejor, muchos de ellos, se devuelven, y muchos nunca llegan a conseguir lo que tanto sufrimiento cuesta.

 

En este escrito expreso algunas reflexiones sobre la obra literaria God 99, de Hassan Blasim, un iraquí que cuenta el horror de la vida de los refugiados.

Fuentes: theguardian.com

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Seguir leyendo

Close