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La desigualdad está aumentando, ¿se puede evitar?

Es una afirmación sin ápice de dudas: la desigualdad está aumentando. Para hablar de ello, entran en juego factores muy diversos que son analizados por físicos, matemáticos y economistas con modelos de muy complejas variables.

Por otra parte, Estados Unidos se confirma como la nación con más desigualdad entre los países del mundo desarrollado. ¿Es el libre mercado la causa de ello? ¿Es posible evitar la desigualdad de alguna manera?

El uno por ciento

De acuerdo con datos del banco de inversión suizo Credit Suisse, la fracción de riqueza que controla el uno por ciento más rico de la población ha aumentado de un 42,5 % a un 47,2 %. Si intentamos adivinar las fechas concretas, seguro que no nos extrañamos al confirmar que este hecho ocurrió entre el año 2008 y 2018, en pleno estallido de la peor crisis económica en los países desarrollados desde la Segunda Guerra Mundial.

Nada parece que vaya a cambiar con la nueva crisis económica provocada por la pandemia del coronavirus. Los datos ya están advirtiendo que las ganancias de grandes beneficiadas económicamente como Amazon y otras empresas no se han reducido, todo lo contrario. Algunos bancos, compañías eléctricas y otras grandes compañías han conseguido seguir adelante y con mayores beneficios. El pequeño comercio se resiente en estas épocas, las grandes superficies y aquellos más diversificados son más capaces de resistir la embestida de las restricciones, cierres, cuarentenas y el caos provocado al intentar frenar la curva de contagios.

Respecto al uno por ciento, hay un dato interesante. A diferencia de lo que algunas personas pueden llegar a pensar, no es estático. Esto quiere decir que hay gente entrando y saliendo constantemente de este «selecto club». Sí es verdad que existen varias familias y negocios bien establecidos en la cumbre desde hace mucho tiempo, pero otros fluctúan entre diferentes niveles de acumulación de riqueza.

A fecha de 2010, 388 individuos disponían tanta riqueza como la mitad de la población mundial combinada en el estrato inferior, lo cual suman 3.500 millones de personas. Hoy día, se estima que esa riqueza se concentra en solamente en 26 individuos. Los ricos se hacen más ricos, y los pobres se hacen más pobres. La desigualdad aumenta sin freno.

 

Libre mercado y oligarquía

La desigualdad sigue siendo un estudio en desarrollo y con muchas teorías y orígenes que pueden explicarla, al menos en parte. Primero, tenemos la naturaleza en sí misma, donde existen jerarquías férreas en muchos organismos vivos, necesarias para la supervivencia y el aprendizaje. Segundo, los modelos matemáticos que se utilizan hoy día para analizar la economía están basados en la idea de que las transacciones que se realizan dentro del libre mercado son voluntarias, algo que puede volver a analizarse desde otra noción para una mayor comprensión.

La verdad es que el libre mercado y este balance entre la oferta y la demanda y la asignación de recursos y producción según la misma, se considera uno de los mayores logros recientes de nuestras sociedades, hasta el punto de que se asocia el mismo concepto de libertad con el libre mercado.

En el año 1986, el sociólogo John Angle describió por primera vez el movimiento y distribución de riqueza como un resultado de las transacciones que se hacían entre pares, entre un grupo de agentes económicos, que bien podrían ser individuos, convivientes, compañías y otras entidades. Más tarde se demostró que estos modelos podían ser analizados mediante la física, comprendiendo mejor su comportamiento. Aunque los modelos físicos estén basados en transacciones entre actores en igualdad de condiciones, la riqueza se mueve de un agente a otro.

El modelo matemático de un físico indio llamado Anirban Chakraborti muestran que este movimiento y la acumulación de riqueza resulta finalmente en oligarquía. Según él, la riqueza se transfiere cuando un actor económico comete «un error», es decir, que el vendedor esté dispuesto a recibir menos o el comprador a pagar más del valor del producto.

Todo ello derivaría a una extrema desigualdad y a la concentración de capital en las manos de cada vez menos individuos.

Modelos matemáticos y distribución de la riqueza

Según los modelos matemáticos, la inclinación natural de la distribución de la riqueza es «hacia arriba» y no hacia abajo en un sistema de libre mercado. De esta manera, se puede asumir que la inclinación natural del capitalismo es la acumulación oligárquica de la riqueza. Solo la redistribución de los recursos conseguiría paliar esta concentración de capital.

No sería la primera vez que se pondría de manifiesto los argumentos en contra de una redistribución forzosa por parte del estado y aquellos a favor de incrementar la carga impositiva a las grandes fortunas, en una suerte de batalla entre derecha e izquierda cada vez más polarizada por la situación actual, y dependiendo del extremo al que se llegue en el espectro político, con medidas más o menos agresivas.

Entonces, ¿es la desigualdad algo inherente del sistema económico actual? Si atendemos a los físicos anteriormente mencionados, existe una tendencia oligárquica, sí, pero también hay cierto espacio donde maniobrar para compensar esa desigualdad. Ya se intentó en el pasado y se sigue intentando con nuevas medidas.

Los impuestos no sería la única opción que se podría contemplar para una redistribución de la riqueza. Estos se transfieren desde la ciudadanía al gobierno para financiar los presupuestos nacionales, pero también es posible que la clase gobernante en sí misma sea capaz de realizar políticas redistributivas desde arriba, no solo subiendo impuestos. El mayor problema está en las ideologías imperantes de ese gobierno, los intereses privados que tengan con las grandes empresas de ese país y, sobre todo, la voluntad política de hacerlo.

Antes que pensar en métodos que han fracasado en el pasado, es hora de pensar en nuevas ideas que permitan reducir una desigualdad que no para de crecer. Todo ello debe competer a la ciudadanía, al gobierno y a las organizaciones sociales de cada nación. El reto es enorme, pero el no hacer nada puede suponer un desastre mucho mayor.


Fuentes
Boghosian, B. M. (1 de noviembre de 2019). Is Inequality Inevitable? Scientific American. Obtenido de https://www.scientificamerican.com/article/is-inequality-inevitable/

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