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La música del diablo

Desde los Beatles y los Rolling Stones hasta Led Zeppelin, Alice Cooper y Black Sabbath, el misticismo, la magia y las artes oscuras hechizaron a la música popular del siglo XX. ¿Hasta qué punto influyó el oscurantismo en el arte del rock? Porque, como todos sabemos, los demonios no existen, pero que los hay, los hay…

 

En 1967, Los Beatles lanzaron su nuevo disco, cuya tapa mostraba una galería de personalidades de toda índole. Nos referimos, por supuesto, al célebre y celebrado “Sgt. Pepper”. Entre esas personalidades, se encontraba un individuo bastante infame.

 

Fotografiada por Michael Cooper, la portada del disco rompió con la costumbre de posar en un retrato de los cuatro integrantes. El diseñador Peter Blake dijo más tarde que la idea era “hacer un collage de tamaño real incorporando gente, fotografías y obras de arte. Lo dirigí y pedí a los Beatles que hicieran una lista de los personajes que les gustaría ver en una especie de película mágica”.

 

El resultado fue una toma en grupo de casi setenta personas, con los cuatro Beatles como los únicos cuerpos reales. Entre las selecciones de los Beatles se encontraban los admirados Bob Dylan y el escritor Terry Southern; las estrellas de cine Fred Astaire, Laurel y Hardy, Tony Curtis, Marlon Brando y Marilyn Monroe; los escritores Edgar Allan Poe, William S. Burroughs, Aubrey Beardsley, Dylan Thomas y Oscar Wilde. Y en la esquina superior izquierda, entre el yogui indio Sri Yukteswar Giri y Mae West, se veía el rostro afeitado de un hombre conocido como “la persona más malvada del mundo”. Su nombre era Aleister Crowley.

 

Criado en un hogar fanáticamente religioso, Edward Alexander Crowley fue, al menos en algunos aspectos, un producto típico de su clase. Era lo suficientemente rico como para no tener empleo regular, estudió en Cambridge y viajó por todo el mundo; escribió y publicó prosa y poesía; tuvo aventuras sexuales con mujeres y hombres, y era adicto al alcohol, los estimulantes y opiáceos. Sin embargo, Crowley tenía otro objetivo.

 

Se había unido a la secta mística de la Orden del Amanecer Dorado, pero se enemistó con su líder y formó su propio círculo: la Orden de la Estrella de Plata. Cuando se exilió en América durante la Primera Guerra Mundial, formó un culto de creyentes en una abadía siciliana a principios de los años veinte, y perdió una muy publicitada demanda por difamación en 1933. En su apogeo fue una figura de notoriedad internacional por los excesos de su estilo de vida. Los voluminosos tratados de Crowley sobre yoga, ajedrez, poesía, sexo tántrico, montañismo y magia atrajeron a un público de devotos, aunque al final de su vida sólo unos pocos permanecieron comprometidos. Murió en una pensión cerca de Hastings, Inglaterra, en 1947, adicto a la heroína y en gran parte olvidado por sus compatriotas.

 

Simpatía por el demonio

 

Los supuestos antagonistas de Los Beatles eran los Rolling Stones, quienes parecían simbolizar el peligro de la época. No tenían necesidad de poner a Aleister Crowley en la portada de un disco porque ya vivían según sus propias leyes. El mes del lanzamiento de “Sgt. Pepper”, tres Stones (Mick Jagger, Keith Richards y Brian Jones) estaban en los tribunales de Londres acusados por tenencia de drogas, y para finales de 1967 habían lanzado el equivalente psicodélico del álbum de los Beatles: “Their Satanic Majesties Request”. Era la primera vez que el Príncipe de las Tinieblas era nombrado en un disco pop importante.

 

Los Stones estaban imbuidos en las modas intelectuales de la contracultura y en la experimentación con drogas. Por eso se aventuraron en la literatura oculta, entonces en vigencia: desde el secreto taoísta de la Flor Dorada y colecciones de mitología celta, hasta el compendio de aberraciones naturales reportadas por Charles Fort en “El Libro de los Malditos”. Con esa literatura, confirmaron sus opiniones de que el sistema social estaba mintiendo, la moralidad de la clase media era una farsa, la realidad era subjetiva, y el mundo podía ser un lugar mágico si se sabía dónde y cómo mirar.

 

El siguiente álbum de los Stones, “Beggars’ Banquet”, llevó sus ideas todavía más lejos con su hipnótico single, “Sympathy For the Devil”. Esta canción, que sigue siendo un himno de los Stones hasta el día de hoy, se originó con la lectura por parte de Mick Jagger de la alegórica “El Maestro y Margarita” del novelista ruso Mikhail Bulgakov. Jagger recibió el libro de su entonces novia Marianne Faithfull. Jagger cantó su relato en primera persona sobre la presencia de Satanás en momentos cruciales de la historia, como la crucifixión de Cristo, la Revolución Rusa, la Blitzkrieg nazi e incluso los asesinatos de John F. y Robert F. Kennedy.

 

Los reyes de lo oculto

 

Jimmy Page, guitarrista de Led Zeppelin, era un estudioso de lo oculto. “No puedes ignorar el mal si estudias lo sobrenatural como yo“, le dijo a un periodista en 1973. “Tengo muchos libros sobre el tema y también he asistido a varias sesiones de espiritismo. Quiero seguir estudiándolo“.

 

Los otros músicos Robert Plant, John Paul Jones y John Bonham no tenían ninguna afinidad con los gustos de Page, pero cada uno de ellos quedó, por así decirlo, manchado por asociación. En 1970, Page había pasado de coleccionar libros de Aleister Crowley a comprar una antigua casa de los Crowley, a orillas del Lago Ness en Escocia. En 1971, el cuarto álbum de Led Zeppelin fue editado sin ningún título formal, sino símbolos rúnicos o alquímicos que luego mostraron los cuatro miembros de la banda en concierto; el de Page era un sigilo ilegible que se parecía a la palabra “ZoSo”, relacionado al astrólogo y matemático italiano del Renacimiento Girolamo Cardano (c. 1490-1565) y a dos textos del siglo XIX procedentes de Francia: “Le Triple Vocabulaire Infernal” y “Le Dragon Rouge”.

 

En 1974 Page compró una librería llamada The Equinox, además de la fastuosa Tower House neogótica del arquitecto William Burges en el exclusivo distrito de Kensington. Ese mismo año, Led Zeppelin fundó un sello discográfico llamado Swan Song. El logo de la compañía era una representación estilizada del mítico Ícaro alado o, según otras interpretaciones, de Lucifer, el ángel caído.

 

Las historias relacionadas con lo oculto son miles, tanto de Zeppelin como de otros artistas, entre ellos David Bowie, Alice Cooper y ACDC. Algunas ya son mitos, pero es innegable el poder que tuvo Satanás en gran parte del rock, especialmente en el heavy metal.

 

Fuentes
Rock Music and Occultism, en https://www.orthodoxphotos.com
Occult rock: do you believe in black magic?, en https://www.theguardian.com

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