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¿Qué dice la ciencia sobre la resaca?

La mayoría de nosotros en algún momento nos hemos pasado de tragos una noche de amigos en locales nocturnos, o hasta en casa, pero se nos olvida por completo que podemos amanecer sintiéndonos muy mal al día siguiente. La famosa resaca se puede apoderar de nosotros y hacernos perder al menos medio día de nuestros preciados días, ¿qué dice la ciencia sobre esto?

Las resacas son la experiencia de varios efectos fisiológicos y psicológicos desagradables que son consecuencia de un consumo de alcohol de medio a alto. Por lo general, aparece alrededor de 10 horas después de que su nivel de alcohol en sangre alcanza su punto máximo, pero esto varía según el sexo, el peso y la disposición genética de cada persona.

Sin embargo, algunas personas no tienen resaca en absoluto (que suerte por ellos), alrededor del 3 % al 23 % de la población es resistente a la resaca. Por lo que no es sorprendente que estas personas tengan más probabilidades de convertirse en bebedores empedernidos, ya que no experimentan el efecto disuasorio de la resaca.

Las resacas pueden durar desde unas pocas horas hasta más de un día, debido a que afecta varios sistemas de nuestro cuerpo y cerebro, por lo que existen innumerables formas de sufrir.

Lo que está sucediendo en nuestros cuerpos es más grave que solo sentirnos mal: es la abstinencia del alcohol.

Existen muchas incógnitas en las investigaciones sobre lo que sucede en nuestros cuerpos durante una resaca. Pero los investigadores saben que el estado de resaca es un evento multifactorial causado por una variedad de cambios bioquímicos y neuroquímicos, así como también por su composición personal.

La primera posibilidad que se asoma al ingerir mucho alcohol es que te hayas envenenado. Una de las formas en que el alcohol se metaboliza en nuestro cuerpo es mediante la enzima alcohol deshidrogenasa (ADH). A medida que la ADH descompone el etanol, forma acetaldehído, que es un veneno y carcinógeno. Esto se convierte relativamente rápido en acetato, luego finalmente en dióxido de carbono y agua.

Algunas personas tienen variantes genéticas de las enzimas que hacen que esta degradación sea más rápida o más lenta. Lo que se sabe del estudio de los acetaldehídos que se descomponen lentamente es lo desagradable que hace que las personas se sientan mal, ya que los síntomas de la resaca pueden provenir del acetaldehído que está en sus cuerpos.

También se cree que el consumo de grandes cantidades de congéneres, subproductos químicos producidos durante los procesos de fermentación y destilación, empeora la resaca. Hay altas concentraciones de congéneres en el vino tinto y licores destilados, por ejemplo, y bajas en licores claros como el vodka.

Los congéneres incluyen acetaldehído, acetonas, histaminas y metanol. Se cree que el metanol, un producto de la fermentación del azúcar, contribuye de manera importante a los síntomas de la resaca. La ADH metaboliza el metanol a un ritmo más lento que el etanol para formar formaldehído y ácido fórmico, ambos muy tóxicos.

La segunda posibilidad en tu organismo es que tus neurotransmisores se hayan vuelto locos, ya que existen dos muy importantes que se ven alterados, el glutamato y el GABA. El glutamato enciende el cerebro, mientras que GABA lo apaga. Nuestros cerebros han evolucionado, por lo que cada vez que se libera glutamato, también se libera GABA. Es un sistema maravillosamente equilibrado.

Cuando bebe alcohol, estimula el GABA. Al principio, esto lo hace sentir relajado, pero a medida que consume más alcohol, puede desconectar partes importantes del cerebro, como las que afectan el juicio y la conciencia. Al mismo tiempo, el alcohol bloquea sus receptores de glutamato y, a medida que aumenta su nivel de alcohol, comienza a perder la capacidad de acumular recuerdos.

La tercera posibilidad es que tu organismo se encuentre inflamado. La respuesta inflamatoria ocurre cuando su cuerpo está dañado y, aunque es parte de la respuesta natural del sistema inmunológico, puede ser destructiva. Se cree que la inflamación crónica es un factor importante en muchas condiciones de salud a largo plazo, desde la diabetes hasta el cáncer y la cirrosis hepática.

La respuesta inflamatoria es desagradable, los síntomas incluyen náuseas, vómitos, dolor de cabeza, confusión y temblor, así como depresión clínica, que induce cambios de humor, deterioro cognitivo y déficit de aprendizaje y memoria.

Además, como cuarta posibilidad puede que haya causado también una disfunción mitocondrial. El alcohol también daña el ADN mitocondrial, particularmente en el hígado. Las mitocondrias, las máquinas productoras de energía en nuestras células, son susceptibles al daño de los radicales libres producidos por el alcohol a través del acetaldehído. Incluso un daño leve a las mitocondrias puede provocar toxicidad en las regiones del cerebro.

Alguno de los síntomas que afectan más es la intolerancia a la luz y el sonido, esto está relacionado con el rebote del glutamato, debido a que el alcohol suprime la actividad del glutamato en el cerebro y, una vez que deja de beber, su cuerpo intenta compensarlo aumentando la producción de glutamato.

El dolor de cabeza no se queda atrás y también se encuentra relacionado al rebote del glutamato. Aunado a eso, el acetaldehído dilata los vasos sanguíneos en nuestra cabeza. Y, por último, el alcohol daña el revestimiento del estómago y los intestinos, por lo que puede provocarle diarrea y hacer que sienta náuseas. También puede causar una pequeña inflamación en el páncreas.

Realmente lo que queremos es que estos síntomas no aparezcan, y usualmente aprendemos a escuchar nuestro organismo y sabemos qué bebidas nos acentúan estos síntomas, sin embargo, la pregunta es ¿Cómo se puede prevenir la resaca?

Bebe menos o bebe con moderación y sin apuros. Nuestros cuerpos tardan aproximadamente una hora y media en procesar una bebida estándar. Si bebe lentamente, su cuerpo tendrá una mayor probabilidad de procesar el alcohol, lo que significa que su nivel máximo de alcohol en sangre no será tan alto, y se ha demostrado que produce menos resaca. Podría también beber agua para lograr diluir el alcohol o agregar más hielo a las bebidas; el refresco es otra opción y hasta limonada, de manera intercalada.


Fuentes
Nutt, D. (23 de Diciembre de 2020). The science behind hangovers — and what to do when you get one. IDEAS.TED. Obtenido de https://ideas.ted.com/the-science-behind-hangovers-and-what-to-do-when-you-get-one-david-nutt/

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