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El incierto futuro laboral de las personas con discapacidad

Mientras la pandemia de coronavirus sigue generando más dudas que certezas en el mercado laboral de todo el planeta, una cosa es segura: para las personas discapacitadas, conseguir y mantener un trabajo continúa siendo un desafío. Si bien la mayoría de los países industrializados cuentan con legislaciones que promueven la inclusión y protección de empleados con discapacidades, éstas todavía resultan ser insuficientes. En este sentido, el rol de los grupos de recursos para empleados (GREs) resulta ser fundamental para la generación de igualdad de oportunidades en los espacios de trabajo.

De acuerdo a un reciente informe publicado por la Organización Mundial de la Salud, cerca de un billón de personas a nivel global sufre algún tipo de discapacidad. Además de tratarse del 15% de la población mundial, esta es una tendencia que, por cuestiones de envejecimiento y padecimientos crónicos de salud, viene experimentando un constante incremento.

Ésta última cuestión va en contraposición con la falta de inclusión de personas con discapacidades en los espacios de trabajo. A pesar de que hace ya un buen tiempo que la mayoría de los gobiernos han establecido leyes que prohíben las prácticas discriminatorias en los procesos de contratación por parte de las empresas, esta situación no ha progresado lo suficiente.

Ya pasaron 30 años desde que el presidente norteamericano George H. W. Bush firmó la Americans with Disabilities Act y, sin embargo, el mercado laboral en éste y otros países industrializados continúa favoreciendo a las personas sin dificultades psicológicas o de motricidad. En los EEUU, sólo uno de cada tres individuos es contratado (34.9%), comparado con sus pares sin discapacidad alguna, quienes forman parte del 76% de la fuerza laboral norteamericana.

Como una manera de promover informalmente políticas de diversidad e inclusión dentro de las empresas, éstas suelen contar con los llamados grupos de recursos para empleados (GREs). Integrados y liderados de forma voluntaria por los mismos empleados, estas organizaciones se encargan de velar por los derechos de aquellos trabajadores que poseen diferencias o capacidades comúnmente denominadas como “especiales”.

Una consecuencia positiva que derivó del trabajo remoto impuesto por la actual pandemia fue la posibilidad de que, tanto los empleados con discapacidad como sus líderes dentro de los GREs, puedan realizar sus tareas laborales desde sus hogares. En el caso de estos últimos, y siendo ellos mismos trabajadores que padecen algún tipo de minusvalía, este tiempo extra les otorgó una mayor libertad y comodidad para cumplir con su doble obligación como empleados y jefes de estos grupos.

El rol de estos grupos es fundamental para evitar que las consecuencias socioeconómicas que se generen durante y al término de la actual pandemia de Covid-19 sean utilizadas por las empresas como excusa para desatender las necesidades de sus empleados con discapacidades.

Consideradas por muchos como una especie de sindicato informal para este tipo de trabajadores, sin su existencia éstos quedarían desprotegidos y a merced de un sistema laboral que en la mayoría de los casos es profundamente excluyente.

Afortunadamente, los GREs se encuentran presentes en muchas empresas de renombre mundial. Tal es el caso de la financiera Barclays, la compañía tecnológica Fujitsu o los bancos Santander, Lloyd´s y Deutsche, todos ellos miembros de PurpleSpace, una red internacional que promueve el desarrollo laboral de personas con discapacidad en los ámbitos de trabajo.

El eslogan de esta plataforma es: “Facilitar a los empleados el tránsito por la experiencia de mala salud, discapacidad o la experiencia de un accidente o lesión, al mismo tiempo que prosperan en el trabajo”. Básicamente, este es el propósito de cualquier GRE, es decir, unir y organizar a estos trabajadores para que, tanto sus necesidades básicas como sus objetivos laborales, puedan desarrollarse de la mejor manera posible.

La CEO de PurpleSpace, Kate Nash, asume esta enorme responsabilidad al conectar, a través de su compañía, a unos 440 mil empleados discapacitados de todo el mundo. Nash asegura que la forzada integración del trabajo remoto que ocasionó la pandemia de Covid-19 ha logrado humanizar y diversificar las prácticas laborales de estas personas y esta tendencia incluso puede extenderse aun cuando el virus se encuentre bajo control.

Fue muy importante el aporte de diferentes campañas mediáticas para mostrarnos el costado humano de aquellos trabajadores con discapacidades. Lejos de tratarlos como simples números que forman parte de una estadística, campañas como “This is Me” de Barclays o “Be Yourself” de Shell han servido para que podamos contemplar la situación de estas personas de una manera más directa. Es preciso entender que, en medio de una pandemia, los problemas laborales de estos individuos son significativamente mayores a los del resto de la comunidad.

Estos grupos operan de manera independiente al directorio ejecutivo de las empresas, como así también a las organizaciones gubernamentales que deben velar para que éstas cumplan con los requerimientos mínimos de aquellos empleados con capacidades diferentes.

Los ajustes edilicios necesarios para facilitar una movilidad inclusiva dentro de las instalaciones o el acceso a las plataformas digitales, por ejemplo, son algunas de las áreas que competen a los GREs.

En cuanto al alcance y relevancia que poseen estos grupos, uno de los mejores ejemplos de ello lo ofrece la plataforma de gestión laboral Salesforce. Esta compañía cuenta con un programa que divide y organiza a sus empleados en 12 Grupos Igualitarios.

Entre aquellos que integran a personas de diferente credo, raza o preferencia sexual, se encuentra el grupo llamado Abilityforce, el cual –a través de donaciones externas- intenta paliar los efectos que ha tenido la pandemia en las personas con discapacidad, no sólo dentro de la compañía sino en el resto de sus comunidades.

Al igual que para el resto de la población mundial, el futuro post-pandemia para las personas que sufren algún tipo de discapacidad está plagado de incertidumbres. Sin embargo, es preciso reconocer que, para este sector de nuestra sociedad, las dificultades económicas y de reinserción laboral se incrementan dramáticamente.

La labor que realizan los GREs resulta ser crítica para brindarle a este grupo de personas la atención que se requiere para mejorar sus espacios de trabajo. Independientemente de las consecuencias socioeconómicas que deje tras suyo la pandemia de Covid-19, será fundamental que las empresas demuestren una mayor tolerancia y empatía hacia aquellos trabajadores que padecen alguna dificultad en su salud física o mental.


Fuentes
Alexiou, G. (Enero 17 de 2021). Robust Disability Employee Networks Key To Shaping Post-Pandemic Workplace Inclusion. Forbes. Obtenido de https://www.forbes.com/
Ford, M. Q. (5 de Mayo de 2020). How Salesforce Employee Resource Groups are Driving Equality Forward This Giving Tuesday. Salesforce. Obtenido de https://www.salesforce.com/

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