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Hayao Miyazaki: El maestro de la ternura

Hayao Miyazaki cumplió 80 años, una vida dedicada a la animación y a la creación de algunas de las películas más maravillosas de la historia del cine. El artista japonés, fundador del Studio Ghilbi, sigue activo y pronto lanzará un nuevo largometraje. Un buen motivo para celebrar su arte, su trayectoria y su innovadora visión de los niños y en especial de los personajes femeninos.

A Hayao Miyazaki se lo suele llamar el Disney japonés. Si bien, de alguna manera, la denominación sirve para que los neófitos occidentales comprendan el grado de importancia de su arte, lo cierto es que la comparación es bastante injusta. Miyazaki tiene un universo propio y riquísimo, con sus propias leyes y una belleza incontrastable. De hecho, en varios aspectos el cine de Miyazaki es absolutamente superior al de Disney.

Mientras que el dibujante norteamericano se apoya en estructuras moralistas bien definidsa, donde los malos son claramente villanos y los buenos son inocentes y puros, Miyazaki dota a sus personajes de una complejidad podría decirse poética, al tiempo que alienta a los espectadores a empatizar con ambos lados de la moralidad, obligándolos a tomar decisiones éticas difíciles con la esperanza de hacer valer un punto fuerte sobre un problema social mayor.

Los cineastas occidentales rara vez se atreven a problematizar la interacción entre la naturaleza y la humanidad en el mismo grado que Miyazaki. Él “sobrenaturaliza” la naturaleza a propósito para crear experiencias visuales alternativas y desconocidas para sus espectadores, promoviendo su idea de que, aunque la naturaleza es salvaje, es algo que puede ser cultivado y domesticado. En sus películas de animé demuestra que el mundo natural coexiste con la civilización y viceversa, algo que los humanos a menudo no reconocen ni aprecian.

En las películas de Miyazaki, los personajes humanos protagonistas son humildes y de mente abierta, y no se acercan a la naturaleza exclusivamente en sus términos, sino que se esfuerzan por alcanzar un punto de entendimiento. Por otro lado, las películas infantiles occidentales tienden a retratar el conflicto entre un mundo natural primitivo y exteriorizado y un mundo humano interior y más civilizado.

El niño de ochenta años

El 5 de enero de este año, Miayazaki cumplió 80 años. Y a pesar de haber anunciado su retiro varias veces, sigue tan activo como siempre: actualmente está trabajando en un nuevo largometraje, “How Do You Live”.

En 1985, Miyazaki cofundó el Studio Ghibli, que desde entonces se ha convertido en uno de los estudios cinematográficos más importantes y célebres del mundo. Las obras de Miyazaki son conocidas por presentar fuertes protagonistas femeninas e incorporar temas recurrentes de amor, pacifismo y ambientalismo, cualidades que han definido las películas de Studio Ghibli a lo largo de los años.

Algunas de sus películas son verdaderas obras maestras de la animación. Con “El viaje de Chihiro” fue reconocido ampliamente en Occidente, en especial porque ganó la categoría de mejor película de animación en la 75ª edición de los Premios de la Academia. Pero “La princesa Mononoke” o “Mi vecino Totoro” son quizás superiores, auténticos clásicos de una profundidad y una ternura inusitada.

El feminismo en la obra de Miyazaki

Resulta particularmente interesar observar a las películas de Miyazaki desde una perspectiva, si se quiere, feminista. La mayoría de las veces cuentan con una sensibilidad difícil de encontrar en un creador masculino. Pero además, el cine de Miyazaki tiene a mujeres fuertes como protagonistas. En cierta ocasión él mismo dijo: “Creo personajes femeninos viendo al personal femenino de mi estudio. La mitad del personal son mujeres“.

Él y los directores de Ghibli buscan sensibilidades femeninas, las encarnan en sus personajes y les imparten sus propias características para que se desarrollen de forma independiente.

Kiki es emprendedora, Chihiro es valiente, Lady Eboshi es autoritaria, Shizuku es ambiciosa, San tiene un espíritu salvaje, Satsuki es una hermana mayor responsable, y así podríamos seguir con varios ejemplos.

Miyazaki es ecléctico, pero su mejor elaboración de la representación de mujeres es su película “La princesa Mononoke”. Lady Eboshi es una figura particularmente llamativa, no sólo como una mujer militarista de personalidad fuerte, sino también como un humano compasivo. Además de ser la líder de toda una comunidad, también da cobijo a los marginados sociales, a las prostitutas y a las personas con discapacidades físicas. No sólo capacita a las mujeres financieramente, sino que también las empodera con armas. En su régimen, la guerra no es un espacio dirigido por la testosterona.

En una de las escenas culminantes de la película, Hayao Miyazaki muestra a la joven guerrera Ashitaka abrazando a la feroz y salvaje San, calmándola y pidiéndole ayuda para luchar y salvar el mundo juntas. La escena muestra claramente que el romance y la paz sólo pueden prosperar cuando a las personas involucradas no se les pide que se ajusten a los roles de género y se les permite ser ellas mismas. Este dispositivo de la trama empleado por Hayao Miyazaki normaliza a los hombres asumiendo papeles más suaves y benignos, mientras que deja a las mujeres ser feroces y ruidosas y ganar la batalla.

En “Nausicaa del Valle del Viento”, Hayao Miyazaki deconstruye la idea misma de una princesa típica no sólo subvirtiendo las características habituales de una princesa sino también conservando algunas de ellas. Al tiempo que Nausicaa tiene una mente poderosa y es una líder, conserva su feminidad y sus rasgos de bondad y generosidad. Vive en un mundo post-apocalíptico, pero encuentra la manera de llevar un poco más de paz y calor a donde quiera que vaya. En la película, Miyazaki afirma sutilmente que las mujeres pueden seguir siendo poderosas en su feminidad y bondad inherente.

Por otro lado, “Mi vecino Totoro” es impactante a pesar de la simplicidad de sus argumentos. Miyazaki no confía en los clichés habituales de la mayoría de las películas infantiles. No tiene un protagonista o antagonista concreto. En “Totoro”, nos presenta a una niña de once años, Satsuki, y a su hermana de cuatro años, Mei. La madre de las dos niñas está enferma, por lo que Satsuki se convierte, sin querer, en la responsable de su hermana pequeña. Totoro, la entidad mágica con la que se encuentran, también se encarna como una figura materna que protege a las niñas. Así que incluso en una película que no tiene una narración feminista palpable, Miyazaki sigue hablando de las mujeres desde una perspectiva feminista.

El director japonés es, sin dudas, un genio. Pero además es un visionario, un artista al que siempre deberíamos ver y apreciar. Los filmes de Disney hoy cargan con un tinte conservador y anticuado, pero Miyazaki sólo crece con el paso del tiempo, dueño de una narrativa mágica, amable y desafiante.


Fuentes
Why Studio Ghibli might just be the most feminist film franchise of all time, en https://www.harpersbazaar.com
How Hayao Miyazaki Films Taught Me Intersectional Feminism, en https://www.papermag.com
Hayao Miyazaki Comes Out of Retirement For One More Studio Ghibli Film, en http://thatsitla.com

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