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Los algoritmos también necesitan de la inteligencia humana

De acuerdo con la definición de la Real Academia de la Lengua Española, el algoritmo es un método de cálculo, ordenado y finito de operaciones, las cuales permiten llegar a la solución de un problema. La Universidad de Chile informa que la acuñación del término se la debemos a Mohammed ibn Musa al-Khwarizmi, matemático que en el siglo IX desarrolló fórmulas para resolver ecuaciones de primer y segundo grado. En un sentido más práctico, aunque el término se asocia más a la ciencia o a las matemáticas, los algoritmos forman parte de la naturaleza humana y nuestra vida cotidiana.

Estas fórmulas matemáticas están presentes en muchos de los procesos internos que realizan aplicaciones de reproducción de música o videos, muy utilizados hoy en día. Por ejemplo, al reproducir una película en la plataforma de streaming conocida como Netflix, se emplean algoritmos que nos sugieren un listado de películas, series y documentales en relación a nuestras búsquedas y preferencias determinadas. Esto es posible gracias a la recopilación de información, que también es conocida como data, que estas aplicaciones almacenan en base a los contenidos que visualizamos.

Corporaciones como Google también utilizan estas fórmulas matemáticas. Del mismo modo, los algoritmos también son parte del funcionamiento de plataformas como Spotify y Amazon. En el caso de la última, de acuerdo con un artículo del diario Gestión, el empleo de algoritmos ha resultado sumamente efectivo para sus publicidades, pues están segmentadas en base a la data que se tiene registrada de los usuarios. De esta manera, el contenido de los anuncios pasa menos desapercibido y consigue una mayor respuesta, ya que conecta con los intereses reales de su audiencia específica.

Siguiendo esta tendencia, las empresas se sirven de la data que obtienen para generar mejores canales de venta, acercándose como nunca antes a las necesidades específicas de cada cliente, en base a la información que se maneja de este. Pero, ¿qué otros sustanciales beneficios se desprenden del uso de los algoritmos? Como lo explica el científico Esteban Moro, el empleo de estos métodos matemáticos es vital para la toma de decisiones basadas en datos, aunque se sugiere que dichas acciones sean reguladas constantemente por una persona que las supervise.

En el caso de Google y Facebook, concentran tanta información que sus algoritmos están programados para crear soluciones automáticas para contrastar la veracidad de las noticias que circulan. Sin embargo, afirma Moro, en los Estados Unidos se ha criticado el modo de operar de las redes sociales por no establecer ningún filtro con respecto a las fake news que circulan diariamente en estas plataforma.

El portal del BBVA ofrece una perspectiva más significativa con respecto al impacto de los algoritmos en cuestiones tan relevantes como el futuro de un país. Durante las elecciones, varias noticias sobre Hilary Clinton y Obama circularon, sin que tuvieran un respaldo de fuentes comprobadas. Ya que el 44% de los norteamericanos se informa a través de redes como las antes mencionadas, la desinformación entre los ciudadanos debido al poco filtro de las redes sociales termina repercutiendo en la política.

Algoritmos sin supervisión

Como el empleo de algoritmos se ha vuelto tan común en los sitios web, han surgido algunos inconvenientes respecto al uso extendido de los mismos sin un monitoreo adecuado por parte de operadores humanos.

La BBC de Londres, en un artículo publicado en 2018, afirmó que la neutralidad de los algoritmos puede ser cuestionada pues replican las mismas desviaciones de criterio de las personas. Un dato revelador nos muestra que en Estados Unidos el 70% de las solicitudes de empleo online son filtradas por logaritmos antes de ser revisadas por humanos.

Aunque ello supone un ahorro de tiempo y dinero para las empresas, acarrea también problemas como la falta de objetividad de la inteligencia artificial, hasta ahora vista como un avance tecnológico desprovisto de prejuicios y sesgos propios de las personas. Como explica el Journal of Legal Analysis, de Oxford University Press, los algoritmos puedes perpetuar la discriminación ya que, gracias a la inteligencia artificial, aprenden cuáles son los candidatos que los empleadores suelen rechazar con mayor regularidad.

Pero incluso el uso de estas operaciones numéricas ha escalado hasta las más altas esferas sociales. En Norteamérica, la agencia de seguros médicos Fuzzy Logix anunció la creación de un algoritmo que permitirá evaluar a través de 742 variables a personas propensas a las adicciones. El uso de estos códigos matemáticos se expande al ámbito judicial, como por ejemplo con la creación del algoritmo COMPAS. Este fue utilizado por jueces y magistrados al momento de dictar sentencias, basándose en la información obtenida en entrevistas y conversaciones con los sentenciados.

Uno de los principales problemas que genera el uso de algoritmos sin supervisión es que dichas fórmulas perciben de forma literal las configuraciones que se le atribuyen. De acuerdo con un artículo de Harvard Business Review, escrito por Michael Luca, los algoritmos suelen recopilar información sobre gustos y preferencias de los usuarios en base a los clics que ellos generan sobre información que consideran interesante. Pero, precisamente, allí radica el inconveniente: Los sitios web se llenan de material publicitario que, aunque puede encajar con las aficiones del público, satura.

Del mismo modo, los algoritmos tienden a obtener información de resultados de corto plazo, como el número de visitas de un sitio web o el número de visualizaciones de un anuncio. Sin embargo, no reciben información del impacto que se genera en el largo plazo sobre la imagen de la marca y la repetición de anuncios.

Luca sugiere que, para efectos de una empresa, una manera eficaz de regular el uso de los algoritmos es enumerar y filtrar sistemáticamente todos los datos internos y externos que puedan ser relevantes para un proyecto. Otros aspectos a considerar son aquellos que, en base a la experiencia previa, no son tomados en cuenta por las fórmulas matemáticas, como la reputación de la marca, altas ventas y bajos retornos, entre otros.

Históricamente, la ciencia se ha basado en las matemáticas para garantizar la exactitud de sus resultados. Hoy en día, el desarrollo tecnológico ha generado una gran posibilidad para que las organizaciones puedan automatizar sus procesos, generando ahorros en cuanto a tiempo y capital; sin embargo, es importante equilibrar dichas funciones con una continua supervisión humana. En síntesis, no podemos atribuirle omnipotencia a la automatización de procesos online, pues, por más beneficiosos que estos resulten, necesitan ser regulados por inteligencia no artificial.


Fuentes
5 algoritmos que ya están tomando decisiones sobre tu vida y que quizás tú no sabías en https://www.bbc.com/mundo
“En las empresas de mayor éxito hay un algoritmo detrás” en https://www.bbva.com/es/pe/
The Economist: Amazon, la discreta máquina de aprendizaje en https://gestion.pe/
Algorithms Need Managers, Too en https://hbr.org/
La omnipresencia de los algoritmos en la vida cotidiana y en los grandes saltos de la tecnología en https://www.uchile.cl/
Discrimination in the Age of Algorithms en https://academic.oup.com/jla

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