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Antidepresivos y abstinencia: Hay médicos que no quieren escuchar

Si hay algo importante para un médico, es que debe aprender a escuchar a sus pacientes ¿Sabe lo que pasa cuando no lo hacen?

El Covid 19 ha hecho estragos en la salud mental de muchas personas. Los niveles de estrés, ansiedad y violencia se han acentuado y se estima que la depresión aumente en niveles de un 20%. La consecuencia inmediata es que el consumo de antidepresivos y ansiolíticos aumentará y cuando las personas intenten dejarlos, tal vez se compliquen las cosas.

Por más de 30 años la voz de los pacientes sometidos a estos fármacos ha sido solapada por la indiferencia de los profesionales de la salud y los gobiernos ¿Cómo es que hay médicos que no quieren escuchar a sus pacientes y si lo hacen desestiman lo que les dicen? ¿Están los pacientes confundiendo síntomas de abstinencia después de haber consumido antidepresivos o los médicos no están bien informados para lidiar con los efectos que sufren los pacientes luego de dejar de consumir estos fármacos?

Hay un grave problema, los pacientes de antidepresivos que sufren abstinencia por haberlos dejado, no son escuchados, por lo menos hasta ahora que sus voces han tenido eco en la comunidad científica y comienza a hacerse visible en los órganos oficiales de países como el Reino Unido, un ejemplo que es propio comenzar a seguir.

Este país, uno de los mayores consumidores de antidepresivos del mundo, ha reconocido a través del Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Clínica, que la abstinencia de estos medicamentos puede provocar síntomas que pudieran llegar a estar presentes por meses o años en quienes dejan su consumo.

Eso es un gran avance para los enfermos de depresión por ejemplo, que fueron tratados con fármacos y ahora que ya no los necesitan tienen síntomas que llegan incluso a incapacitarlos. Es la lucha de las personas contra el sistema mundial de laboratorios que buscan vender sus medicamentos.

La respuesta que se consigue con respecto a los síntomas de abstinencia de antidepresivos, incluso en páginas de clínicas reconocidas y que por demás, es la que dan muchos médicos a sus pacientes, es que estos solo se presentan por unas semanas después de dejar de consumirlas; es decir, es algo pasajero y que se superará rápidamente, solo hay que ser un poco “pacientes”.

Es algo muy diferente a lo que cuentan las historias de quienes han dejado los antidepresivos, según lo reporta el estudio que dio soporte a las demandas de los pacientes del Reino Unido, realizado por la psicoterapeuta jubilada Marion Brown, el  psiquiatra e investigador de University College London, Mark Horowitz y el representante de la organización Experiencia Vivida de Dependencia de Medicamentos Recetados, Stevie Lewis.

Aunque en este escrito se hace referencia al caso articular de los antidepresivos y el efecto de dependencia que producen. El tema de fondo es el de la farmacodependencia ¿Si el médico conoce alternativas al uso de fármacos para enfrentar inicialmente un problema de ansiedad o depresión, por qué no informarlos y que el cliente decida que opción tomar?

Sin conocer el detalle de la investigación, dándoles un voto de confianza a los profesionales de la medicina y haciendo una reflexión propia de cómo actuamos en el médico, podría decir que cuando acudimos al médico, por lo general, buscamos curar una dolencia o una enfermedad y el uso de un fármaco puede resultar ideal para lograrlo.

Se suele decir que el médico es excelente porque lo que recetó funcionó. Pero el asunto de esta investigación, es que el médico debería decirle al paciente qué consecuencias, aparte de curar la enfermedad, tiene el medicamento recetado.

Los resultados de la investigación mencionada, advirtieron que los pacientes se quejaron de que los médicos nunca les dijeron que luego de usar y dejar los medicamentos podían presentar síntomas por corto o por años. No les ofrecieron alternativas al tratamiento farmacológico, como la psicoterapia, por ejemplo.

Además acusaron la poca información que tienen los médicos de la abstinencia y sus riesgos. También dijeron que minimizaban sus síntomas y que poco conocían formar para disminuir el uso de los medicamentos de forma gradual. Son acusaciones muy graves para el sistema de salud ¿Cuántos países están prestando la debida atención a esto?

Cuando los implicados en el estudio fueron al médico por depresión, solo un 5% fue informado que podía tratar su problema con terapias de conversación con un experto, a menos del 1% el facultativo le habló sobre cómo podía ayudarlo un cambio en el estilo de vida. Ya debe imaginar cuál fue el tratamiento que recibió la mayoría, en efecto adivinó. El 97% de la muestra recibió una receta con antidepresivos.

Escuchar es de sabios, es la mejor forma de aprender más, de entender más y eso es lo que ayuda a mejorar nuestras prácticas en cualquier oficio o profesión. Quienes desarrollan esa habilidad hacen mejor su trabajo ¿Qué es lo que pasa en el caso de la relación médico paciente?

Según el estudio en cuestión, cuando los pacientes llegaban al consultorio señalándole al médico que tenían síntomas como temblores, ansiedad, cansancio no justificado, irritabilidad, dolor en los músculos, entre otros y decían que eran efectos luego de haber dejado los medicamentos antidepresivos, 32% de los médicos le recetaron otro medicamento, el 28% ajustó la dosis, el 21% descartó que fueran efectos secundarios. Estaban equivocados, los pacientes tenían razón ¿Y la consecuencia?

Un inadecuado diagnóstico, las investigaciones con bases equivocadas solo conducen a incrementar los errores, tratamientos adicionales y una caída en la confianza en el sistema de salud. Este último un ingrediente que puede ser catastrófico, porque la gente comienza a recurrir a propuestas paralelas que no son controladas.

Un ejemplo de lo peligroso que significa esta falta de confianza es la crisis sanitaria ocasionada por el SARS COV 2. Solo hay que ver las noticias durante la pandemia, los gobiernos y sus sistemas de salud la han perdido y eso hace que el tiempo, así como otros recursos, incluyendo la muy lamentable pérdida de vidas, sea la resultante.

La abstinencia por antidepresivos puede llegar a producir síntomas graves en la mitad de quienes la padecen y afecta alrededor de un 30% de las personas que dejan de consumirlos, dice el estudio. Es por ello que es tan relevante que los médicos se lo hagan saber a sus pacientes y les ofrezcan opciones. 

Si algunos médicos desconocen las consecuencias de lo que produce la abstinencia, hay que actualizarse, por lo que los laboratorios que venden los antidepresivos, deberían ser los primeros en promover investigaciones y proveer esa información. De esta manera el facultativo tomará las mejores decisiones para sus pacientes. Una buena decisión pasa por tener la mejor información, el otro aspecto es la ética.

La tentación de resolver un problema por la vía más fácil y rápida, suele hacer que se obvien aspectos que luego puedan hacer que peor haya sido el remedio que la propia enfermedad. Los fármacos para la depresión suelen ser ese camino fácil, para algunos profesionales de la medicina, una opción casi obligada, para un paciente la opción fácil y rápida; pero ¡cuidado!

Los pacientes ayudarían mucho estando mejor informados en la medida de lo posible. También somos responsables en cierta medida.

Referencias:
En este escrito expreso algunas reflexiones sobre el derecho que tienen los pacientes de conocer de sus médicos sobre los efectos que causan algunos fármacos no solo mientras los toman, sino también cuando ya han cumplido el tratamiento.
Inspirado en el artículo de David Arturo López, titulado “Escuchar la voz del paciente: abstinencia de antidepresivos”, publicado el 27 de enero de 2021 en psyciencia.com.
Fuentes: psyciencia.com, weforum.org, mayoclinic.org, elpais.com y elconfidencial.com.

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