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Discapacidad y arte: cambios que permiten la inclusión

La Real Academia de la Lengua Española define el arte como una manifestación exclusiva de los seres humanos, por medio de la cual se interpreta la realidad a través de recursos plásticos, sonoros o lingüísticos. Desde tiempos muy remotos, el hombre se ha valido de incipientes expresiones artísticas para dar a conocer lo que sucedía en su entorno. El arqueólogo Marcos Díaz, en un artículo para El País, considera el arte rupestre como una primera forma de lenguaje, que le permitió a los primeros pobladores de nuestro planeta transmitir conceptos que perdurasen en el tiempo. 

Visto como un aspecto indisociable de los humanos, el arte está presente en todas las culturas y, más allá de los estratos sociales o aspectos socioeconómicos, surge como respuesta a la innata necesidad de las personas de expresarse. Sin embargo, como lo dio a conocer la Universidad Complutense de Madrid en una publicación, para las personas con discapacidad, la gratificación y el reconocimiento de sus obras pasan a un segundo plano cuando la sociedad se enfoca más en su condición física y no en la expresión del arte como tal.

Asegurar su participación en los hechos culturales no es considerada como un objetivo principal de las sociedades, y su derecho para participar en este tipo de eventos ni siquiera es considerado importante, según el Ministerio de Cultura y Sanidad de España.

En una reciente publicación de ArtReview, se aborda ampliamente la tendencia conductual de las sociedades hacia los artistas discapacitados. Muchos de ellos están en contra de que, una vez superada la pandemia ocasionada por el nuevo Coronavirus, se vuelva a establecer la sociedad pre-pandemia, pues con ello no se estarían atendiendo problemáticas como la inclusión y consideración de las personas con habilidades diferentes en aspectos sociales determinantes.

Esto genera desazón en artistas como el escritor Harry Josephine, quien se encuentra decidido en su lucha por cambiar el sistema previamente establecido.  Así, surge en Escocia el colectivo Not Going Back to Normal. Esta fundación busca, a través de su página web, ofrecer una galería con las obras de arte de decenas de artistas que presentan alguna discapacidad, tanto física como mental.

Adicionalmente, denuncia que el manejo de las exposiciones artísticas y culturales de Escocia están ligadas a bases sentadas por personas sin discapacidades, quienes manejan dichos eventos obedeciendo intereses económicos donde los artistas, debido a limitaciones no relacionadas a su talento, no pueden destacar. El colectivo, además, busca exponer lo difícil que es hacer arte cuando se posee una discapacidad, y las vicisitudes que los artistas padecen.

Aunque los alcances y la experiencia recogida en el portal online impulsado por Josephine se centran principalmente en Escocia, ha tenido un importante alcance internacional pues, evidentemente, refleja claramente un problema que se replica a nivel mundial. A raíz de ello, surgieron en Estados Unidos fundaciones que apoyan a artistas que presentan alguna discapacidad, y se instauró además el primer Premio Nacional Multidisciplinario para Artistas, en una importante iniciativa que alienta la participación de las personas en el rubro artístico sin importar su condición física o mental.

Del mismo modo, en el Reino Unido, el programa Unlimited ha encargado nuevas obras artísticas a personas con capacidades diferentes durante el actual periodo de pandemia, lo que marca un inicio en la reestructuración de un sistema más inclusivo. De tal manera, se busca ávidamente patrocinar a este tipo de seres humanos, cuyas habilidades diferentes a las consideradas normales no limitan su potencial de expresión artística, brindándoles la posibilidad de que el mundo pueda disfrutar de sus piezas.

Un artículo del medio español La Vanguardia expone casos de éxito que diversas campañas de apoyo, como la creación del taller de danza contemporánea B-side, han tenido en Madrid durante la búsqueda de una sociedad más inclusiva. En estas, el arte se alza como uno de los pilares más efectivos para lograr dicho objetivo.

Estas iniciativas fueron rápidamente asimiladas en otras partes del país y fueron aceptadas por el resto de la población de forma veloz, puesto que había una noción compartida sobre la relevancia y necesidad de este tipo de acciones. La creación de estos espacios culturales ha demostrado brindar mejoras en la calidad de vida de los participantes, al igual que contribuir con el desarrollo de la comunidad con competencias distintas, sus familias y cuidadores.

La Organización Mundial de la Salud señala que, a nivel mundial, son más de mil millones las personas con discapacidades varias y casi doscientos millones de ellas presentan considerables dificultades.  Teniendo en cuenta estas cifras, el Banco Interamericano de Desarrollo ha puesto en marcha un Plan de Acción de Diversidad, que, además del apoyo a personas con capacidades diferentes, se incluyen a personas del colectivo LGTBIQ, afrodescendientes e integrantes de pueblos indígenas. Estos esfuerzos impulsan el desarrollo de una cultura inclusiva en América Latina y el Caribe, donde los talentos creativos de los participantes trascienden las barreras sociales expuestas anteriormente.

En el caso del Perú, la realización de certámenes internacionales como los Juegos Parapanamericanos, llevados a cabo en Lima durante el 2019, ha producido un enfoque más inclusivo en la realización de eventos sociales. La nueva postura es la creación de espacios que cuenten con mayor participación de personas discapacitadas, manteniendo activas campañas virtuales, donde se busca aleccionar a la población peruana a utilizar términos dignos y adecuados cuando se hace referencia a las personas con discapacidades. Lo mismo sucede con El Diario de España, que sugiere referirse a este grupo de seres humanos simplemente como “personas con discapacidad”, sin la necesidad de recurrir a eufemismos que maticen o le impriman un corte compasivo al término.

La BBC de Londres destaca la trascendencia que tuvieron artistas como Beethoven, cuya discapacidad auditiva no fue impedimento para que sea recordado como uno de los mayores compositores del mundo.  Así mismo, reyes como Jorge III y la figura militar de Enrico Dandolo, supieron llevar las riendas de sus naciones y pasaron a la historia por los hechos y victorias que en vida acontecieron, sin importar la inestabilidad mental y la ceguera que padecían, respectivamente.

Las deficiencias físicas o mentales no deben ser vistas como una desventaja que impida a las personas desarrollarse con normalidad, sino que es menester comprenderlas como un patrón normal y existente en las distintas culturas alrededor del mundo, y a las que debemos aceptar e impulsar vívidamente en su lucha por gozar de una vida digna y justa.

 

Referencias:
¿Para qué pintaban los primeros humanos? en https://elpais.com/america/
Experiencias de artistas con discapacidad frente a la promoción de la inclusión social en https://revistas.ucm.es/
Disabled People Can’t Afford to Be Artists – the System Needs to Change en https://artreview.com/
El arte como instrumento de inclusión y visibilidad para personas con discapacidad en https://www.lavanguardia.com/
El arte como lienzo para promover la inclusión social en https://www.iadb.org/es
Manual de estilo periodístico para no ofender a los discapacitados minusválidos con capacidades diferentes n https://www.eldiario.es/
Conoce los juegos parapanamericanos en https://www.lima2019.pe/juegos-parapanamericanos
La ignorada discapacidad de grandes hombres de la historia en https://www.bbc.com/mundo/noticias/2012/12/121128_historia_discapacidad_enrico_dandolo_np

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